EEUU prepara su arsenal de virus informáticos para vengar la injerencia rusa en su proceso electoral

Obama asegura que si no han respondido con vehemencia a esta injerencia sin precedentes, es por la necesidad de orquestar una respuesta “meditada y metódica”

El próximo 20 de enero, el presidente electo de Estados Unidos Donald Trump jurará su cargo y emprenderá la formación de un gobierno aparentemente pro ruso –a juzgar por la simpatía expresada por el propio Trump hacia Putin y el perfil de su futuro Secretario de Estado, Rex Tillerson–. Obama tiene hasta esa fecha para responder al presidente ruso por su injerencia en el proceso electoral norteamericano mediante un ataque cibernético.

Estados Unidos es un país pionero en la guerra informática que utilizó con demoledora eficacia contra Irán a través de Stuxnet, un gusano informático desarrollado conjuntamente con Israel, que conseguía enquistarse en los ordenadores de una central nuclear iraní, alterando su funcionamiento sin ser detectado. En 2010 este virus consiguió destruir más de un millar de centrifugadores de uranio y retrasó dos años el programa nuclear persa.

¿Usará Obama un arsenal similar para atacar las infraestructuras rusas? Tras dar por sentado que la mano negra que intervino de manera decisiva en las elecciones presidenciales fue el propio presidente de la federación rusa, Vladimir Putin, Obama sugirió que hará buenas las advertencias hechas a su homólogo durante su encuentro en Beijing el pasado mes de septiembre, a quien advirtió de “echar al freno” al hackeo ruso a las instituciones políticas de Estados Unidos.

El aún presidente aseguró que cuando le dio su advertencia a Putin, las filtraciones de la información obtenida por corsarios informáticos a sueldo del Kremlin ya se habían producido, sacando a la luz los polémicos discursos de Hillary Clinton ante ejecutivos de Goldman Sachs, en los que la ex Secretaria de Estado justificaba adaptar el contenido de su mensaje según cuál fuera su audiencia. Esta fue parte de la información obtenida de los miles de correos electrónicos profanados de los servidores del Comité Nacional del Partido Demócrata y que la campaña de Trump usó para socavar la credibilidad de su adversaria.

El presidente insinuó que no se quedará de brazos cruzados y ha asegurado que si Estados Unidos no ha respondido con vehemencia a esta injerencia sin precedentes, es por la necesidad de orquestar una respuesta [de guerra informática] “meditada y metódica”. “Potencialmente”, dijo, “nosotros podemos hacerles a ellos cualquier cosa que ellos nos hagan a nosotros”.

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