Polémica en Berlín por un secretario de Estado con pasado en la Stasi

El nuevo gobierno de la ciudad-estado de Berlín comienza con polémica por el nombramiento de un secretario de Estado que tuvo en su juventud contactos con la Stasi, la temida policía política de la extinta República Democrática Alemana (RDA).

El sociólogo Andrej Holm, propuesto por el partido de La Izquierda, que aglutina a los excomunistas, fue designado este martes formalmente secretario de Estado de Fomento en el gobierno del “Land” de Berlín, sin que se aplaquen las críticas.

El Ejecutivo de la ciudad-estado, una coalición de socialdemócratas, verdes e izquierda, ha defendido su nombramiento al considerar que el vínculo que en su día tuvo con la Stasi, cuando tenía 18 años y durante sólo unos meses, no lo descalifica para el puesto.

En septiembre de 1989, poco antes de la caída del Muro de Berlín y cuando tenía 18 años, Holm comenzó de forma voluntaria un periodo de formación en la Stasi que no completó porque el organismo fue disuelto con el fin de la Alemania comunista.

En una entrevista concedida hace varios años, Holm, sociólogo, habló de esa etapa como un grave error y aseguró que no fue nunca informante para la organización ni espió a nadie.

Se trata de la primera persona nombrada secretario de Estado tras conocerse la existencia de vínculos con la Stasi, y la oposición conservadora denuncia también la relación de Holm con los grupos de extrema izquierda de la capital, además de acusarle de no distanciarse de acciones violentas.

Como todos los nuevos secretarios de Estado, Holm será sometido ahora a examen y se analizará su pasado y sus posibles conexiones con la Stasi.

El socialdemócrata Michael Müller fue investido la semana pasada como alcalde-gobernador de Berlín con el apoyo de su grupo, Los Verdes y La Izquierda.

Aún con pérdidas, el Partido Socialdemócrata logró defender su papel de primera fuerza en ese “Land” en los comicios del pasado 18 de septiembre, en los que volvió a confirmarse el auge de la derecha radical.

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se hizo con el 14,2 % de los apoyos y entró en el décimo parlamento regional.