Negociadores colombianos vuelven a Cuba para buscar un nuevo acuerdo con las FARC

El diálogo volverá a ser directo entre el Ejecutivo y la guerrilla ya que así lo han planteado tanto los miembros del grupo armado como el Centro Democrático

Los negociadores del Gobierno colombiano anunciaron este sábado su regreso este mismo viernes a Cuba, sede de los diálogos de paz con las FARC, para buscar un "nuevo acuerdo" con esa guerrilla después de que el anterior fuera rechazado en el plebiscito del pasado 2 de octubre. Los negociadores acuden a La Habana con una serie de planteamientos que han sido presentados por los diferentes portavoces que promovieron el "no" al acuerdo de paz en el plebiscito y cuya cabeza visible es el expresidente Álvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático.

El diálogo volverá a ser directo entre el Ejecutivo y la guerrilla ya que así lo han planteado tanto las FARC como el Centro Democrático, que hasta el momento han rechazado la posibilidad de que la mesa de diálogos tenga tres patas.

En una declaración en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo, el jefe del equipo negociador, Humberto de la Calle, aseguró que continuarán trabajando con "compromiso y celeridad para conseguir ese nuevo acuerdo a la mayor brevedad".

La fecha es uno de los elementos que más presión juega en este momento, ya que el cese el fuego bilateral fue extendido por el presidente Juan Manuel Santos hasta el próximo 31 de diciembre.

Ninguna de las dos partes han mostrado con claridad si existe alguna fecha pero sí han destacado su voluntad de continuar buscando una salida negociada a más de medio siglo de conflicto armado. De la Calle reconoció que es necesario "hacer ajustes y precisiones al acuerdo" firmado con las FARC el pasado 26 de septiembre en Cartagena de Indias.

Asimismo, definió las propuestas que han recibido de los opositores como "responsables y constructivas", si bien agregó que eso no implica necesariamente que en el Gobierno estén "de acuerdo con ellas".

Pese a esas propuestas, que también llegaron de asociaciones de víctimas, del expresidente Andrés Pastrana, el exprocurador Alejandro Ordóñez o de la excandidata presidencial Martha Lucía Ramírez, De la Calle dijo que hay compromisos adquiridos que no se deben abandonar.

Entre ellos citó "el compromiso de recuperar el campo, limpiar la política o reparar a las víctimas e impartir justicia". "Esta propuestas las hemos clasificado y estudiado minuciosamente. En todas encontramos un ánimo patriótico de contribuir a la discusión", agregó el funcionario.

Sin embargo el negociador no definió cómo será la dinámica de diálogos a partir de ahora, pero sí adquirió el compromiso de "informar sobre la marcha de las conversaciones en La Habana y sobre sus resultados".

Tras esa declaración, Santos se reunió con el equipo negociador en la Casa de Nariño para perfilar cómo será la dinámica de esta nueva fase en la que deben intentar destrabar el proceso de paz.

Por su parte, el Centro Democrático volvió a pronunciarse acerca de sus críticas al acuerdo, entre las que reiteraron que comulgan con que no haya "ni un solo día de privación de la libertad para los principales responsables de los más graves delitos". Asimismo recordaron su oposición a "la elegibilidad política inmediata de esos culpables de atrocidades".

En opinión de los uribistas, Santos ha dado "pasos evidentes para desconocer la voluntad" de los ciudadanos expresada en el plebiscito. El jefe de Estado dijo el viernes que hay muchas propuestas de los opositores al acuerdo de paz "que coinciden y son razonables" y otras "son difíciles, pero no imposibles".

Sin embargo, agregó que "hay otras que son totalmente inviables porque parten de la base, por ejemplo, de que no hay conflicto que solucionar y que, por consiguiente, no se pueden aplicar ni el derecho internacional humanitario ni la justicia transicional que se creó precisamente para ayudar a resolver los conflictos armados".

Mientras las partes siguen manteniendo posiciones alejadas, al menos de manera pública, la sociedad sigue movilizada pidiendo que se llegue a un "acuerdo ya".

Ese es el eslogan de quienes a diario hacen marchas en distintas partes del país y también de quienes acampan en la céntrica Plaza de Bolívar de Bogotá desde hace más de dos semanas para pedir una solución. "La incertidumbre sobre el rumbo de la paz debe terminar", resumió De la Calle.