Rajoy no pondrá condiciones al PSOE y Fernández lo ve ‘razonable’ pero no le garantiza ‘estabilidad’

El presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy, ha aflojado la presión sobre el PSOE. Tras utilizar a su portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, y a unos cuantos ministros -el de Interior, Jorge Fernández Díaz, y el de Educación, Íñigo Méndez de Vigo- para avisar de que no iba a conformarse con una abstención del PSOE técnica o “estratégica” y exigir el apoyo socialista a sus Presupuestos, este jueves ha lanzado de viva voz un mensaje completamente distinto: "Yo, desde luego, no voy a poner ninguna condición". Javier Fernández ve "razonables" estas palabras pero avisa: "El PSOE podrá consentir o no la investidura, pero en ningún caso le va a proporcionar estabilidad al PP".

rajoy-catala-900Tras asegurar que no va a poner condiciones, el presidente ha hecho algunas consideraciones: “He leído mucho y veo que se especula mucho, pero yo voy a hablar con el señor Fernández cuando él lo desee y lo único que le voy a decir es que se necesita un gobierno en España rápidamente”. Las “especulaciones” a las que se ha referido Rajoy, que ha reaparecido en Málaga después de días de silencio, son en realidad las reacciones a las declaraciones de intermediarios como Hernando, cuya postura se resume en esta frase: “Si después de la investidura (los socialistas) bloquean los Presupuestos con el resto de la oposición, las terceras elecciones serían inevitables en pocos meses”. Por eso, el portavoz parlamentario dijo el miércoles: “Por lo menos que tengamos la posibilidad de traer una legislación en la que, si quieren, nos pongamos de acuerdo y que cualquier abstención no sea una cuestión sólo estratégica, sino que sea útil para los ciudadanos”.

Hernando estaba remachando con esas palabras lo declarado un día antes por el titular de Interior: “Una cosa es la investidura y otra la gobernabilidad. El PP y Mariano Rajoy… todos sabemos que es una persona seria y no se trata de hacer una investidura para un Gobierno de 24 horas”.

Todos estos avisos al PSOE han levantado un auténtico clamor de las fuerzas políticas y de los medios que no han entendido los planes del PP para rentabilizar la situación de extrema debilidad del primer partido de la oposición, que acaba de quedarse descabezado tras la dimisión de su secretario general, aun a costa de arriesgar la gobernabilidad del país y abocarlo a unas nuevas elecciones.

De ahí que Rajoy, en declaraciones en Torremolinos antes de la inauguración del XII Congreso Jurídico de la Abogacía ICA-Málaga, haya subrayado que quiere tener “un diálogo a la mayor celeridad posible y con absoluta franqueza” con el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, que es ahora su “interlocutor, como antes lo fue Pedro Sánchez”. “Hay que dar tiempo; tenemos un tiempo, no demasiado, pero hacer nuevas elecciones es un disparate”, ha sostenido y ha recordado que “lo mejor”, como ya solicitó, es una coalición o, si no, “pactar siete u ocho grandes asuntos”. No ha especificado a qué grandes asuntos se estaba refiriendo pero, a renglón seguido, ha insistido en que no va a poner “ninguna condición”. “Se especula mucho, pero voy a hablar con Fernández cuando él así lo desee y le diré que se necesita un Gobierno rápidamente. Ir a elecciones es un gran disparate”, ha apostillado.

Rajoy ha indicado que “lo urgente, razonable y sensato es que haya Gobierno, no se trata de poner exigencias a unos ni a otros”. En su opinión, lo que dice “el sentido común” es que España ha de entrar ya en una “etapa de normalidad” y “dejar ya los debates” porque ya tuvieron “debates y campañas electorales”. “España necesita un Gobierno urgentemente, se trata de consolidar la recuperación económica y de continuar la creación de empleo”, ha dicho, y ha aludido a los últimos datos hechos públicos por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que aumenta la previsión de crecimiento en este año. “Pero como ya avisamos el año que viene no va a ir tan bien”, ha advertido.

“Primero, investidura; luego, todo lo demás”

En estos nueve meses en funciones, ha añadido, no se han podido tomar decisiones “importantes para el futuro de los españoles”. En este punto, ha reiterado que “lo mejor” sería un Gobierno “que diese estabilidad, seguridad y certidumbre”. “Planteé una coalición y si no es posible estamos dispuestos a considerar cualquier posibilidad porque la prioridad es formar Gobierno e intentar el diálogo con el PSOE, es necesario para poder conformar Gobierno”, ha abundado.

Respecto a la aprobación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017, Rajoy ha indicado que si hubiera abstención del PSOE en la investidura “ya sería suficiente” y ha reiterado que lo “urgente” es formar gobierno “y luego hablar de todo lo demás”. Eso sí, ha recordado que hay unos “compromisos que cumplir” con la Unión Europea, al tiempo que están “tomando algunas decisiones para que las comunidades autónomas puedan aprobar sus propios presupuestos y que funcionen normalmente los servicios públicos”. Después, durante su intervención en el Congreso Jurídico de la Abogacía ICA-Málaga, Rajoy ha destacado la importancia de la estabilidad y la seguridad jurídica, y ha concluido con el siguiente mensaje: “Para mí los consensos nunca son una rendición, bien al contrario, son un éxito de todos”.

Todas estas reflexiones del presidente apuntan en principio en una dirección: su predisposición a hacer algunas concesiones a la izquierda con tal de sacar adelante sus cuentas. El principal escollo son los 10.000 millones de ajuste que impone Bruselas pero que quizá el grueso no tenga que proceder íntegramente de recortar el gasto social. De momento, y aunque el Gobierno y el Parlamento aún no ha asignado el reparto del objetivo global de déficit público a cada uno de los distintos niveles de administración, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima que la administración central “podría cerrar con un déficit en torno al 2,2% del PIB” gracias a los previsibles mayores ingresos por el Impuesto de Sociedades en el cuarto trimestre. Y eso sería gracias a los cambios introducidos en el impuesto por el Consejo de Ministros del viernes 30 de septiembre. Sobre este asunto, por cierto, el Gobierno y el Grupo Socialista han mantenido abierta una vía de diálogo.

Entre las reivindicaciones que el PSOE podría poner sobre la mesa figura la reforma del Estatuto de los Trabajadores después de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre la equiparación de la indemnización por despido entre los trabajadores temporales y los fijos.

Fernández ve “razonables” los argumentos de Rajoy

Javier Fernández, presidente de la gestora que dirige actualmente el PSOE, ha contestado poco después al líder del PP. Sus declaraciones, realizadas a La Sexta, están bastante en sintonía con las del propio Rajoy ya que, tras advertir de que el PSOE “podrá consentir o no la investidura”, ha afirmado: “Es algo que tenemos que debatir, pero en ningún caso va a proporcionar estabilidad (al Gobierno del PP)”. Y ha añadido: “Se la tendrán que ganar. Tendrán que buscar la estabilidad día a día”. Es decir, Fernández no descarta permitir el Gobierno de Rajoy pero alerta de que el PP tiene que prepararse para negociar todas sus iniciativas parlamentarias con el resto de los partidos ya que con sus 137 votos -169 si Ciudadanos le sigue prestando los suyos- no tiene suficiente para sacarlas adelante. Eso sí, Fernández se ha mostrado más receptivo al mensaje del líder popular que al de sus emisarios: “Me parece razonable, muchísimo más razonable que los argumentos que habían hecho ayer algunos miembros del PP”.

El caso es que el tiempo sigue corriendo y los plazos para evitar las elecciones son cada vez más estrechos. Si finalmente el PSOE opta por intentar la abstención, cosa que deberá decidir un Comité Federal que ya solo puede ser convocado para el 15 o el 22 de octubre -el 15 coincidiría con las primarias del PSC de cara a su congreso, lo que plantea serias dudas sobre esa fecha- el cónclave socialista se solaparía con las agendas del Rey y de Rajoy. Por eso, según informa Raimundo Castro, fuentes socialistas no descartan que el Comité se reúna esta vez un día que no sea sábado: el domingo 16 de octubre o, incluso, un día laborable. Felipe VI tendría que abrir la ronda de consultas entre el 17 y el 19 de octubre, ya que los días 20 y 21 el presidente del Gobierno en funciones acudirá a una reunión del Consejo Europeo en Bruselas. Además, el viernes 21 el Rey debe viajar a Oviedo para acudir a la entrega de los Premios Princesa de Asturias.

Si finalmente el monarca propone un candidato, el debate de investidura comenzaría el martes 25 de octubre siendo el 26 la fecha de la primera votación, donde Rajoy no será elegido ya que el PSOE votará en contra. 48 horas después, el viernes 28, tendría lugar la segunda votación, para que tan solo necesita una mayoría simple que se alcanzaría con la hipotética abstención del PSOE. Ese mismo día, el recién elegido presidente del Gobierno y el Rey tendrían que viajar a Cartagena de Indias para acudir a la XXV Cumbre Ibernoamericana.

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