El PP exige al PSOE que apoye sus Presupuestos para 2017

Al PSOE le queda un largo camino hasta superar la conmoción provocada por el Comité Federal del pasado sábado. Una bronca como la que se vivió ese día en la sede de la calle Ferraz no se olvida así como así, sobre todo cuando las causas del estallido siguen vigentes y en el centro del debate entre los sectores enfrentados. La principal es decidir qué hacer ante el bloqueo político sin perjudicar aún más las expectativas del partido y sus posibilidades de recuperación. La respuesta no es sencilla y el PP parece dispuesto a complicarla todo lo que pueda. La crónica política del día solo aporta una certeza: el PSOE renuncia a intentar un Gobierno alternativo.

psoe-pp-900El portavoz de la gestora que se ha hecho cargo del partido lo ha dejado claro en una rueda de prensa ofrecida en el Parlamento andaluz. “Por cuestión de aritmética en función de los posicionamiento que han manifestado todos partidos”, ha señalado Mario Jiménez, el “dilema” es decidir si “hay elecciones o no” porque lo que no hay, a su juicio, es “alternativa de gobierno”. En su opinión, llegar a unas terceras elecciones sería “responsabilidad de todo el mundo”, relexión que ha hecho tras advertir de que “no hubiéramos llegado ni a las segundas si Podemos hubiera hecho un voto de cambio”. Pero, por el contrario, ha criticado, “votó con el PP”.

En esta situación, si quiere evitar el desgaste de apoyar un gabinete del PP con Rajoy al frente, al PSOE solo le quedaría retomar la vieja idea de un Ejecutivo ‘a lo Monti’, es decir, presidido por un independiente y con el respaldo no solo de los socialistas sino también de las dos formaciones políticas que hasta ahora han sido incapaces de entenderse: Podemos y Ciudadanos. Si el partido de Albert Rivera se apuntara a esa ‘tercera vía’, quizá los de Pablo Iglesias tendrían más difícil explicar el rechazo a una propuesta que, en definitiva, significaría echar a Rajoy del poder.

Sin una solución de ese tipo, los socialistas se verán obligados a elegir entre lo malo y lo peor: consentir que Mariano Rajoy forme Gobierno absteniéndose en su investidura con la decepción que ello supondría para su electorado o ir a unas terceras elecciones en las actuales circunstancias, con el partido dividido y sin un cartel electoral potente, lo que sin duda tendría otro elevado coste electoral. De momento, ninguno de los nuevos dirigentes se ha decantado abiertamente por la abstención, a la espera de que sea un Comité Federal el que revoque el no a Rajoy que se acordó en diciembre de 2015. Pero la mayoría ha empezado a construir un relato que justifique el giro cuando se produzca.

Entretanto, la dificultad añadida al debate es que Mariano Rajoy aún no ha desvelado con claridad si está dispuesto a pasar por un segundo debate de investidura o si, visto el destrozo que la oposición se ha causado a sí misma y la mejora de resultados electorales que le auguran las encuestas, le conviene más volver a pasar por las urnas. Como la opción de unas terceras elecciones no goza precisamente de popularidad, es poco probable que ni Rajoy ni otros dirigentes del PP se pronuncien abiertamente a su favor. Pero lo que sí están haciendo es endurecer el punto de partida para un posible acuerdo de investidura con el PSOE, poniéndoselo cada vez más difícil.

El PP pretende que ese acuerdo garantice no solo la elección del presidente del Gobierno sino también la aprobación de los Presupuestos que, de entrada, son un mal trago para los socialistas. No hay que olvidar que gracias a los sucesivos incumplimientos del déficit Bruselas exige un ajuste de 10.000 millones, reclama un presupuesto austero y amenaza con hacer un duro examen trimestral. “Europa no está en el debate, en las negociaciones para formar Gobierno; pero las reglas fiscales condicionarán el próximo año”, avisaron este verano fuentes comunitarias. Es decir, el PSOE tendría que ser corresponsable de las políticas que tanto ha denostado y que pretendía enmendar según su programa electoral. De hecho, el portavoz del grupo popular, Rafael Hernando, ha defendido este miércoles que una posible abstención del PSOE que facilite un nuevo gobierno de Mariano Rajoy no sea meramente “estratégica”, sino “útil para que haya un ejecutivo que pueda gobernar y una legislatura estable.

Las declaraciones de Hernando en el Congreso de los Diputados significan que los ‘populares’ no contemplan eso que se ha dado en llamar “abstención técnica” para vaciar de dramatismo y profundidad un voto que todo lo contrario de lo que ha venido defendiendo el Grupo Socialista. Pero el portavoz del PP no lo ve. “Todos tenemos que darnos cuenta de que necesitamos un compromiso con España y con los españoles para dar estabilidad a esta legislatura y para que no tengamos que repetir las elecciones”, ha dicho y ha insistido en que “por lo menos debemos tener la posibilidad de traer una legislación en la que, si quieren, nos pongamos de acuerdo y que cualquier abstención no sea una cuestión sólo estratégica, sino una abstención que sea útil para los ciudadanos”. Y, por si quedaba alguna duda sobre sus intenciones, ha considerado que un país sin presupuestos está abocado a la incertidumbre. De ahí que el deseo de los populares sea entenderse con otras fuerzas políticas para que haya unas nuevas cuentas del Estado en 2017.

El PSOE no acepta exigencias aunque el calendario le deja pocas alternativas

El primero que anticipó que el PP exigiría garantías para hacer ese movimiento que evite las elecciones fue el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que este miércoles ha vuelto a insistir en ello. Ha subrayado que Mariano Rajoy ya ha “dado los pasos que podía dar” haciendo “todo tipo de ofrecimientos” al PSOE, desde gobierno de coalición hasta pacto de legislatura. Dicho esto, ha precisado que él no habla de poner “condiciones” a los socialistas sino de actuar con “sentido de la responsabilidad” de forma que España tenga un Gobierno en “plenitud de funciones”. “No voy a entrar en polémicas en estos momentos. Vamos hacia 10 meses de gobierno en funciones y es necesario que España tenga un Gobierno en plenitud de funciones”, ha manifestado Fernández Díaz en el Senado, donde ha asistido a la entrega de condecoraciones con motivo de la celebración del Día de la Policía.

Cualquiera podría pensar el PSOE, dada su situación de debilidad, carece de argumentos para imponerse en una negociación. Pero tampoco parece que eso vaya a ser así. “Yo no sé cuál va a ser la posición del Comité Federal, lo que sí sé es que el PP no tiene mayoría en las Cortes. Es más, en las votaciones que se han producido ha obtenido una amplia mayoría en contra”, ha recordado este miércoles el portavoz de la gestora, antes de recalcar que los populares “no están en situación de poner condiciones” a cambio de que los socialistas se abstengan. Preguntado si ve “más cerca”, tras el resultado del Comité Federal del pasado sábado, la posibilidad de que el PSOE se abstenga, Mario Jiménez ha señalado: “Yo no sé si está más cerca o más lejos, lo estará en la medida que se acerque la fecha en la que se reúnan los órganos del partido y tomen una decisión”. En su opinión, de lo que se trata es de saber si hay terceras elecciones o no “y hay un consenso generalizado de que España no necesita unas terceras elecciones”, ha defendido. “Pero la responsabilidad es de todo el mundo, de los 350 diputados que están sentados en el Congreso”, ha apostillado.

Respecto a si existe el riesgo de que algún diputado socialista, llegado el momento, rompiera la disciplina de voto, ha dicho que está “totalmente seguro” de que las cosas “funcionarán con normalidad”. Es más, ha asegurado que el propio Sánchez, pese a su defensa numantina de la abstención, hará lo que diga el partido. Lo cierto es que ya ha habido diputados que han puesto reparos a la abstención. Es el caso del PSC, que no ha descartado seguir manteniéndose en el ‘no’ diga lo que diga la dirección del Grupo Parlamentario y pese a los estatutos del PSOE, que establecen que los diputados están obligados a aplicar las resoluciones y acuerdos que adopten los órganos de dirección del partido. Si no respetasen la disciplina de voto y su conducta “se estimase grave”, podría, incluso, desembocar en su expulsión del grupo.

En el caso de que el PSOE no vire hacia la abstención, o de que el PP no haga nada por evitar las elecciones y, finalmente, esa sea la única salida, los socialistas también van a tener que luchar a brazo partido con el calendario. Tanto que corren el riesgo de no poder cumplir con sus propias reglas para la elección de un candidato a la presidencia del Gobierno.

Lo primero que debe decidir el PSOE es cuándo se celebra el Comité Federal que debe decidir la estrategia del partido. Una vez descartado el próximo sábado, solo hay dos fechas disponibles: el 15 o el 22 de octubre. De las dos, la más probable es la segunda ya que en la primera el PSC estará inmerso en las primarias que disputan Miquel Iceta y Nuria Parlón. Ahora bien, teniendo en cuenta que la convocatoria oficial de las elecciones sería el 1 de noviembre, el límite para registrar las listas sería el 21 de ese mes. Si el PSOE convoca sus primarias el 22 de octubre no llegará a tiempo. Según sus normas, necesita al menos 34 días para cumplir los pasos que establece su reglamento federal de primarias -10 días para la recogida de avales para los aspirantes, dos para presentar y resolver los posibles recursos, 20 tras la proclamación de los candidatos para que los ciudadanos se registren para poder votar (las primarias para elegir al presidente del Gobierno tienen que ser abiertas a los ciudadanos, según esas mismas normas) y otras 48 horas para la presentación y resolución de recursos-.

 

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