Los bandos en liza coinciden en que van al desastre si hay generales en diciembre

Los más viejos del Comité Federal, sin distinción de oficialistas y críticos, mostraron hoy su estupefacción ante el espectáculo que estaban dando sus militantes en la puerta de la sede del PSOE de la calle madrileñas de Ferraz. Muchos de ellos, cuando salían a la calle para tomar una caña o un bocadillo aprovechando los innumerables recesos que generaba el bloqueo que ambos bandos provocaban para evitar que se midieran sus fuerzas votando, coincidían en una misma idea: “Así, si al final hay elecciones en diciembre, vamos al desastre, acabamos con cuarenta diputados (menos de la mitad de los que tienen ahora)”.

perez-ares-448Mientras en el interior se mantenían encarnizados debates, en la calle la manifestación de un grupo no muy numeroso de la militancia, fundamentalmente madrileña, pero también llegada de León, Ciudad Real o Andalucía, ponía en evidencia esa tensión que reflejaban todos los consultados al reconocer que el entendimiento era casi imposible. Todos se miraban de reojo temiendo al otro.

Un temor que no ocultaron los dirigentes que negociaban una salida que a todos se les antojaba tan difícil y que se tradujo en un loqueo generalizado en torno a un dato fundamental: si la votación era o no secreta. Los hombres clave (el secretario de Organización César Luena y el miembro de la Mesa del Comité Rodolfo Ares en nombre de Pedro Sánchez y los secretarios de Organización del PSOE andaluz, Juan Cornejo, y castellano manchego, Jesús Fernández Vaquero, representando a los críticos) desconfiaban de sus cuentas y no querían medir las fuerzas de entrada en secreto por temor a las defecciones y el desconocimiento de los traidores.

Lo que pusieron sobre la mesa fue si se elegía o no una gestora, si se hacía antes o después de acordar la fecha de un Congreso que todos consideran necesario pero para el que no hay consenso en su celebración y si se reconocía o no a la media Ejecutiva que quedó el miércoles en minoría tras la dimisión de los críticos, sobre todo para evitar que votaran 15 de los 17 fieles de Sánchez, como pedían los partidarios de Susana Díaz (dos pueden hacerlo por tener otro cargo como en el caso de Francina Armengol dada su condición de presidenta autonómica) ya que los dimisionarios han quedado eliminados.

Los pulsos florentinos de los despachos no tenían nada que ver con la calle, donde no se llegó a las manos en algunas ocasiones porque la mayoría rodeaba a los exaltados de inmediato pero donde las consignas que se coreaban abochornaban a todos los dirigentes que salían a la calle. Más allá del apoyo a Sánchez y la defensa de la celebración cuanto antes del Congreso, los insultados a Susana Díaz y los barones fueron incesantes. Hubo de todo: “Arriba las manos, esto es un atraco”, “Echa a Susana fuera de Madrid”, “Esta no es la sede del PP”.

Consignas que eran acompañadas de abucheos y grutos a los críticos con rostro conocido, especialmente a Eduardo Madina, a quien llegaron a llamar “fascista”, lo que escandalizaba a todos sus compañeros de distinción. Pero eso sí, sin que saliera nadie de la organización a calmarlos o pedir respeto o que se disolviesen.

Los críticos, en ese punto, acusaban a Luena de haber sembrado la cizaña y favorecido la convocatoria y aseguraban que Sánchez pidió serenidad el vieres ero con la boca chica. Los oficialistas excusaban la manifestación, pero reprochaban los insultos. Ambos sectores criticaban que la policía hubiera cerrado la calle al tráfico pero no colaborase a parar la tensión. “Esto no lo hubieran permitido ante la sede del PP de Genova”, decían los unos y los otros.

Y todos criticaban la aparición de un famoso provocador, un rumano apellidado Lagarde, diciendo que es de Podemos y que sólo faltaba eso, que la gente de Pablo Iglesias acudiera a provocar más conflicto todavía. Miembros del Federal, uno extremeño y otro andaluz, incluso mostraron escandalizados a este diario sus móviles con la foto del provocador (llevaba un cartel diciendo que los barones son una mafia) acompañado por Teresa Rodríguez, la dirigente andaluza del partido morado, o posando como candidato de Podemos por Cádiz.

La bronca sólo se detuvo un poco durante las horas del almuerzo. Pero, con más sosiego, el follón se reinició después mientras, como dijo un miembro del Federal a este diario desde el interior del la sede, por wassap: “Puede ocurrir cualquier cosa. Aquí estamos todos sentados esperando la nada”.