Dimite la mayoría de la Ejecutiva del PSOE y Sánchez se atrinchera en el cargo

Los críticos del PSOE han presentado esta tarde en Ferraz la dimisión de 17 miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del partido con lo que pretenden precipitar la disolución de este órgano y la caída del secretario general, Pedro Sánchez. En el Congreso socialista celebrado en julio de 2014 se eligió una Ejecutiva liderada por Sánchez y compuesta por otros 37 miembros, es decir, con un total de 38 integrantes. De ellos, tres ya no pertenecen a ese órgano de dirección -el fallecido Pedro Zerolo, el gallego José Ramón Gómez Besteiro y el canario Javier Abreu- por lo que las 17 dimisiones serían una mayoría suficiente para forzar la salida de Sánchez. Pero esa es la lectura que hace unas de las partes. El líder socialista no se da por aludido.

luena-pradas-900Ellistado de dimisionarios es el siguiente:

Por Andalucía: Micaela Navarro (presidenta del PSOE), Antonio Pradas (secretario de Política Federal), María José Sánchez Rubio (secretaria de Sanidad), Estefanía Martín Palop (secretaria de Formación), Noemi Cruz (Secretaria de Cooperación para el Desarrollo) y los vocales Francisco Pizarro y Juan Pablo Durán.

Por Castilla-La Mancha: Emiliano García-Page (vocal), Manuela Galiano (secretaria de Pequeños Municipios) y Luz Rodríguez (secretaria de Empleo).

Por la Comunidad Valenciana: Ximo Puig (secretario de Reformas Democráticas).

Por Madrid: Tomás Gómez (vocal) y Eva Matarín (secretaria de Inmigración).

Por Cataluña: Carme Chacón (secretaria de Relaciones Internacionales).

Por Canarias: José Miguel Pérez (secretario de Educación).

Por Aragón: Carlos Pérez Anadón (vocal).

Por Extremadura: María Ascensión Murillo (vocal).

El listado de dimisiones ha sido entregado en Ferraz por el número tres del partido, Antonio Pradas, y por Eva Matarín, dirigente del PSM próxima a Tomás Gómez. Los dos dirigentes han accedido a la sede socialista en un coche a través del garaje. Se han marchado aproximadamente 10 minutos después y, según parece, después de que Pradas haya intentado entrar en el despacho del secretario de Organización, César Luena, y de que este le haya impedido el paso con el argumento de que una vez presentada su dimisión, ya no es nadie en el partido.

Luena ha comparecido luego en rueda de prensa desde Ferraz y ha dejado claro que el secretario general no se da por aludido tras la maniobra de los críticos. De hecho, ha anunciado una Comisión Ejecutiva para este jueves a las 10.30 a la que están convocados sus miembros. Y, ante las dudas, ha puntualizado: “Quienes han dimitido no lo son”. Esa convocatoria vulneraría el principio de que una Ejecutiva disuelta no puede reunirse ni tomar decisiones, como se han encargado de recordar los críticos, que incluso han acusado a Luena de "mentir". Pero la dirección ha hecho oídos sordos.

“Sánchez sigue siendo el secretario general del PSOE”, ha asegurado su número dos que, en el más puro 'estilo Sánchez', ha apelado varias veces a la militancia para subrayar el carácter a su juicio “antidemocrático” de las dimisiones para forzar la salida de un secretario general que fue elegido, precisamente, por los militantes. Luena olvida por supuesto cómo fue cesado por su jefe de forma fulminante el exsecretario general del PSM, Tomás Gómez, que también había superado unas primarias para ser candidato a la Comunidad de Madrid y liderar la federación regional.

El número dos del PSOE ha señalado que el Comité Federal deberá convocar un Congreso Federal extraordinario para “que las decisiones las tomen los militantes” y que “la dirección federal hará cumplir las normas del partido”. Concretamente, ha mencionado dos normas cuya aplicación al supuesto que nos ocupa es discutible. Una es el artículo 68 de la Normativa Reguladora de la Estructura y Funcionamiento General del Partido, que hace referencia a conflictos que atañen a órganos locales: “La Comisión Ejecutiva Federal es el órgano competente para adoptar las siguientes medidas con el fin de resolver una situación conflictiva en el seno del Partido:

a) Suspender de sus funciones al órgano ejecutivo.
b) Suspender la actividad orgánica de la agrupación.
c) Disolver dicha agrupación”.

La segunda norma es el artículo 36.o de los estatutos, que sí viene más a cuento de lo que está sucediendo y que podría servir de cobertura para que el Comité Federal nombre una gestora, aunque no lo mencione expresamente cuando incluye entre las competencias de ese órgano la siguiente: “Cubrir las vacantes que se produzcan en la Comisión Ejecutiva Federal y Comisión Federal de Ética y Garantías. Cuando las vacantes en la Comisión Ejecutiva Federal afecten a la Secretaría General, o a la mitad más uno de sus miembros, el Comité Federal deberá convocar Congreso extraordinario para la elección de una nueva Comisión Ejecutiva Federal”. Es evidente que hasta la celebración del congreso habría que poner las riendas del partido en manos de un órgano con menos de los 300 miembros que tiene el Comité Federal.

Que no coinciden las versiones y las interpretaciones de unos y otros, especialmente cuando se trata de desentrañar un cuerpo normativo tan genérico y en absoluto redactado para solucionar situaciones inéditas como la presente, se ha puesto de manifiesto durante otra comparecencia, la de Antonio Pradas, que ha hablado con los periodistas en la puerta de Ferraz ante la imposibilidad de acceder al interior de la sede. Pradas ha insistido en que al haberse producido 20 bajas en la Ejecutiva -17 dimisiones más las tres vacantes que ya existían- ese órgano ya no existe por lo que no puede reunirse y mucho menos adoptar acuerdos. Es más, se ha referido a Luena como “el compañero Luena” o “el señor Luena” tras defender que, al estar disuelta la Ejecutiva, ya no es secretario de Organización.

La invitación de Sánchez a los críticos para que dimitieran de la Ejecutiva

La tensión entre los dos sectores enfrentados es máxima. Elegir esta vía de las dimisiones en bloque para deshacerse de Pedro Sánchez no ha sido fácil ya que los críticos han tenido muy presentes las contrapartidas, especialmente que la disolución de la Ejecutiva en estos momentos de extrema tensión, fuera vista como un golpe palaciego, la conjura de un grupo de traidores contra César, lo que saben que no sería bien entendido por esa militancia a la que Sánchez no deja de apelar. De hecho, el secretario general ya ha insinuado que ese será su relato en sus declaraciones a eldiario.es.

“¿Espera dimisiones en su Ejecutiva de aquí al viernes?”, le preguntan y él responde: “La cuestión es por qué se dan si las hay. ¿Se está esperando a que haya un número suficiente de dimisiones para hacer derrocar al secretario general y que, en consecuencia, haya una gestora cuando vamos a convocar un congreso que va a dilucidar el liderazgo en cuestión de semanas? ¿Qué es lo que se está intentando trasladar? ¿Que se va a sustituir el voto de la militancia por una gestora que va a tomar unas decisiones que yo estoy proponiendo que sean sometidas al voto de las bases?” Y, acto seguido Sánchez, que está decidido a batirse en duelo con todo el que se le ponga por delante, les lanza otro desafío: “Si dimiten, que no esperen a que haya la mitad más uno de la Ejecutiva federal. Si consideran que ya no forman parte de este proyecto y que no se sienten identificados con el proyecto que encabezo, no hace falta que sumen el 50% más uno. Yo, en su lugar, dimitiría hoy. Pero no para hacer derrocar al secretario general del PSOE, sino porque no comparto su posición”.

Al final, le han escuchado y mucho antes de que reaccionara la dirección socialista lo han hecho dirigentes de otra formación política, concretamente de Podemos, cuya antipatía por los dirigentes del PSOE que han cuestionado la opción de un Gobierno de izquierdas alternativo a Rajoy es bien conocida. Todos ellos se han expresado en Twitter en parecidos términos.

Las referencias a Felipe González hacen alusión a las declaraciones del expresidente a la SER en las que se le ha escuchado contar que Sánchez le anunció en su día que se abstendría en la segunda votación de la investidura de Rajoy y que se sentía engañado porque no hubiera sido así. González defendía además que el secretario general tendría que plegarse a lo que acordara el Comité Federal del próximo sábado. Algo a lo que el secretario general no estaba dispuesto, según anunció él mismo el miércoles, también en la SER, donde descartó asimismo la posibilidad de dimitir si ese órgano del partido tumbaba su propuesta de convocar un congreso del PSOE para diciembre y unas primarias para el 23 de octubre.

Un día después, en eldiario.es, insiste en su postura con algún matiz añadido: “Me parece extraño que el Comité Federal vaya a frenar que el PSOE decida sobre su futuro y sobre quién debe liderar ese futuro y la hoja de ruta que se marque y que no sean los militantes quienes lo voten. Estoy convencido de que voy a ganar esa votación. En segundo lugar, pase lo que pase yo me presentaré a las primarias a la secretaría general del PSOE”. Es decir, que podría darse el caso de que Pedro Sánchez fuera descabalgado de la secretaría general y, una vez fuera del cargo, se presentara a las primarias para competir con quien aspire a relevarle, ya sea Susana Díaz o un tercero interpuesto por la dirigente andaluza.

Lo ocurrido este miércoles es el desenlace en primera instancia -aún hay que decidir qué gestora se hará cargo del partido y si se convoca otro Comité Federal para que decida la estrategia del partido ante la situación de bloqueo político- de una bronca monumental entre dos bandos bien definidos, cuya existencia ha reconocido el propio secretario general. “Felipe González está en el bando de la abstención. Yo estoy en el del no. Me gustaría saber en cuál está Susana Díaz”, ha sido la declaración de Pedro Sánchez a eldiario.es con tres vertientes distintas: es una declaración de guerra del líder a sus críticos, pretende descalificar al expresidente González situándole del lado de los filomarianistas o, como Sánchez los llama, los “subalternos del PP” y desafía a la presidenta de la Junta de Andalucía, que hasta ahora ha tenido buen cuidado de no proponer públicamente la abstención para facilitar el Gobierno de Rajoy.

 

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