Denuncian altos niveles de arsénico y antibióticos en el pescado panga

Este pescado es traído directamente desde Vietnam, desde el río Mekong, uno de los ríos más contaminados del mundo y consumido, principalmente, en colegios

El catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública y director del Instituto Universitario de Investigaciones Biomédicas Sanitarias (IUBS) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPG), Lluís Serra Majem, ha advertido del consumo del pescado panga (pangasius hypopthalmus) en los comedores escolares y en los congeladores de los supermercados, pues “tiene niveles significativos de arsénico y antibióticos”, además de preguntarse “cómo es posible que España consuma actualmente 50.000 toneladas de este pescado”.

Así lo ha manifestado Serra Majem este martes durante la conferencia “Alimentación y salud pública en Canarias: somos lo que comemos” celebrada en la ULPGC para añadir que el panga es un pez procedente de piscifactorías del río Mekong, en Vietnam, “uno de los más contaminados del planeta y que viene a nuestro país directamente fileteado y congelado”.

El experto apuntó que Vietnam es con diferencia el mayor productor de panga del mundo, con 1,5 millones de toneladas en 2014 junto a otros productores como Tailandia, Camboya, Myanmar, Bangladesh o China.

Al respecto se preguntó cómo es posible que “no seamos capaces de hacer políticas medioambientales de consumo” en esta línea, advirtiendo igualmente lo elevados índice de mercurio en los túnidos.

El catedrático de Medicina Preventiva realizó en su conferencia una defensa a ultranza de de la dieta mediterránea junto al ejercicio físico para disminuir el índice de enfermedades cardiovasculares y dijo que Canarias “tiene la mejor papa del mundo, uno de los mejores quesos” y que hay que apostar por estos productos.

Afirmó que es el entorno y los hábitos alimentarios más influyente para tener una buena salud que las determinaciones genéticas, en la mayoría de los casos.

Serra Majem mostró que la pirámide alimenticia más reciente de la dieta mediterránea prioriza las frutas y las verduras, el aceite de oliva, el pan y la pasta y el arroz, junto a las legumbres, hierbas, ajos cebollas, los frutos secos y derivados lácteos bajos en grasa.

Semanalmente es conveniente carne blanca, pescado, huevos y en menor medida la carne roja y procesada. Por último, los dulces.