Díaz pide a Sánchez que deje gobernar al PP y a Rajoy que se vaya

La presidente de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha roto el silencio sobre asuntos de política nacional que viene observando en los últimos tiempos para lanzar un doble mensaje con dos destinatarios. Por una parte, se ha preguntado “a qué espera” Mariano Rajoy “para hacerle un favor a este país”, es decir, para marcharse tras el cúmulo de escándalos de corrupción que sacuden a su partido. Por otro lado, le ha recordado al secretario general de su partido, Pedro Sánchez, que “con 85 diputados no se puede gobernar”. Ha sido su toque de atención más explícito hasta la fecha para tratar de reconducir un proceso de negociaciones en el que Sánchez parece estar inmerso para acabar liderando una alternativa al Gobierno del PP.

De hecho, Sánchez ha vuelto a apelar este miércoles a Podemos y Ciudadanos para poner en marcha “el gobierno del cambio” y “poner punto y final” a las políticas del PP. “Apelo a su responsabilidad y a que cumplan con la palabra dada; que acaben con los vetos cruzados para un gobierno regeneracionista”, ha subrayado el líder socialista en un acto en Orense, antes de asegurar: “Nosotros estamos dispuestos a ceder”. Esta última afirmación no incluía en ningún caso al PP, al que ha asegurado que le dirá “no una y mil veces por una cuestión de responsabilidad”.

Como ese acuerdo al que aspira con Pablo Iglesias y Albert Rivera es imposible por la incompatibilidad entre ambos líderes y sus respectivos partidos, a Sánchez solo le quedaría la alternativa de apoyarse en Podemos y en los partidos nacionalistas, lo que a Susana Díaz le parece impensable mientras sigan defendiendo el derecho a la autodeterminación.

La otra opción es que el PSOE acabe facilitando el Gobierno del PP siempre y cuando Rajoy dé un paso a un lado y deje paso a otro candidato. Y esta es la fórmula que ha defendido Susana Díaz cuando ha conminado a Rajoy a que “escuche a la calle” porque los “ciudadanos están hartos”. “Y lo último ya, lo de Soria (José Manuel) y lo de Barbera (Rita) es una vergüenza; no sé a qué espera ya este hombre para tomar decisiones y hacerle un favor a este país”, ha sentenciado. A su juicio, España “no se merece esto”, aunque ha precisado que “no todo el mundo tiene el mismo grado de responsabilidad”, dando a entender que el relevo de Rajoy por otro candidato que no estuviera tan desgastado por los escándalos podría allanar el camino hacia un acuerdo que evitara las indeseables elecciones.

A raíz de todas esas reflexiones, ha apostillado: “Igual que he defendido que con 85 escaños no se puede gobernar este país y hay que hacer una oposición útil, también creo que todos nos hemos dado cuenta de lo que ha pasado en España y, si el presidente del Gobierno no se ha dado cuenta después de haber escuchado al Congreso, que escuche un poquito a la calle porque los ciudadanos están avergonzados y hartos”. Es decir, ha instado a hacer lo que acordó el Comité Federal tras las elecciones del 26 de junio, en las que el partido empeoró sus resultados respecto al 20-D: quedarse en la oposición y trabajar desde esa ubicación en el espectro político para recuperar apoyo electoral.

Cuando se le han pedido más detalles, no ha querido extenderse en consideraciones sobre la situación de Sánchez y se ha limitado a señalar que ya había sido “suficientemente clara”. Una vez más ha defendido que hablará de la situación del PSOE donde corresponde, en los órganos del partido, algo que hará -ha añadido- “siempre con responsabilidad” hacia el país. Eso no es probable que ocurra hasta después de las elecciones gallegas y vascas, que será cuando se convoque el Comité Federal del partido para analizar los resultados y analizar estrategias para la gobernabilidad del país. Si todo sigue como hasta ahora, no va a ser una cita fácil.

A Pedro Sánchez va a costar convencerle de que abandone el “no es no” al PP, y no solo a Rajoy, en el que parece definitivamente instalado. En el acto de Orense no ha hecho ninguna referencia a las declaraciones de Susana Díaz pero ha insistido en el no a la única combinación que parece factible, con las cifras en la mano, para que no haya que volver a las urnas. Y, aunque Pablo Iglesias ya se la jugó en la anterior legislatura, no cede al desaliento y aún tiene pendiente una nueva conversación con el líder de Podemos, probablemente presencial y casi con toda seguridad esta semana, para explorar un acuerdo que solo con sus respectivos grupos parlamentarios sigue sin sumar lo suficiente.

Eso, que es fruto de la aritmética y por lo tanto incontestable, es lo que ha llevado a barones como Guillermo Fernández Vara a sugerir que sería bueno abrir el debate y no constreñirse al callejón sin salida impuesto por Ferraz. Vara no descarta tampoco la vía de la abstención para que el PP forme Gobierno, previa negociación para que el PSOE imponga sus condiciones y en línea con lo defendido por históricos como Felipe González. Eso le ha valido la enemistad y, por lo que se ve, una ofensiva en contra de la dirección del partido. Tanto es así, que la propia Susana Díaz ha tenido que salir en su defensa, en una iniciativa que han secundado otros críticos como Alfredo Pérez Rubalcaba, Carme Chacón, Elena Valenciano y Eduardo Madina.

Preguntada por las recientes declaraciones de Vara en las que afirmó que “cada vez que uno abre la boca en el PSOE se le corre a ‘gorrazos”, la presidenta andaluza ha dicho que sabe que su homólogo ha sufrido “porque ha habido momentos en los que no se han entendido sus posiciones”, que a veces comparte y otras no, ha aclarado. “Yo quiero mucho a Guillermo, es un hombre de piel que lo que dice lo hace siempre pensando en lo mejor para Extremadura y para su país”, ha recalcado Díaz, que ha asegurado que en el PSOE hay “mucha fraternidad” y por encima de las “discrepancias” lo que les une es el interés de España “y que la gente viva mejor”, que es en lo que ella se centra.

Habrá que ver cómo recibe la cúpula federal sus reflexiones sobre desistir del intento de formar un gobierno alternativo. En lo que probablemente no haya diferencias es en la petición a Mariano Rajoy para que se marche. A Díaz la ha secundado en esta exigencia su portavoz parlamentario, Mario Jiménez, para quien “ha llegado quizá el momento en el que el mayor acto de patriotismo” que podría hacer Mariano Rajoy es “dar un paso atrás” en su intención de ser investido de nuevo jefe del Ejecutivo.

 

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