Rita Barberá resiste: se marcha del PP pero se aferra al escaño

La exalcaldesa de Valencia y actual senadora del PP, Rita Barberá, no quiere tener que hacer el paseíllo entre una nube de cámaras y de micrófonos para comparecer en un juzgado ordinario. Por eso, se ha propuesto conservar su escaño en la Cámara Alta, aunque sea abandonando el Grupo Popular y pasándose al Mixto. Quiere seguir aforada para que la causa contra ella la instruya el Tribunal Supremo. Las presiones para que dimita solo la han llevado a causar baja en el PP, una solución a medias que no satisface a Génova y que deja la iniciativa en manos de la propia Barberá. Solo si Mariano Rajoy diera el paso de pedírselo, podría renunciar al acta de senadora. Pero el líder guarda silencio y trata de aparentar que la cosa no va con él.

barbera-900Del comunicado que Barberá ha enviado al PP y que el propio partido se ha encargado de distribuir, hay que destacar este párrafo: “Expreso mi voluntd de NO DIMITIR (escrito en mayúsculas) del Senado y de permanecer en él, tal y como me ampara la ley porque de lo contrario podría entenderse como una asunción de culpabilidad“. La senadora deja claro, además, que “he solicitado mi baja del Partido Popular porque así me lo ha pedido el Partido”. El texto íntegro es el siguiente:

Ante la notificación en el día de ayer sobre la decisión del Tribunal Supremo de declararse competente para el inicio de la investigación por un presunto blanqueo de capitales atribuido a mi persona, manifiesto:

1º) Mi voluntad de analizar los hechos tras el conocimiento del contenido exacto y concreto del auto en cuestión, circunstancia que no se produjo hasta primera hora de la tarde de ayer.

2º) Que se trata de una resolución por mi esperada, ya que existe un procedimiento judicial previo en el que se investiga a otras 49 personas por el hecho objetivo de haber realizado una aportación de 1000 euros destinados a la campaña electoral, por lo que resultaría incoherente no llevar a efecto este inicio de investigación pese a no existir contra mí testimonio directo de incriminación, tal y como se refleja y se expresa tanto en el escrito razonado del titular del juzgado nº 18 de Valencia como en el referido auto del Tribunal Supremo.

3º) De esta resolución se desprende que mi persona no goza de ningún privilegio, tal y como se ha intentado hacer creer a la opinión pública en burda manipulación, interesada políticamente.

4º) Es mi interés y deseo el más pronto inicio de las diligencias que den lugar a mi declaración en el menor tiempo posible para el esclarecimiento definitivo de la inexistencia de ilícito alguno.

5º) Expreso mi voluntad de NO DIMITIR del Senado y de permanecer en él, tal como me ampara la Ley porque de lo contrario podría entenderse como una asunción de culpabilidad.

He solicitado mi baja del Partido Popular porque así me lo ha pedido el Partido y con ello, además de dar una muestra más de mi entrega a él, evito que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales.

Esta muy dolorosa decisión me permite, por otra parte, actuar en plena libertad sin estar sometida a disciplina alguna para ejercer mi defensa de acuerdo con el artículo 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el 24.2 de la Constitución Española en los tribunales correspondientes contra las personas que hayan vulnerado el principio irrenunciable de la presunción de inocencia.

Yo seguiré trabajando con más fuerza si cabe por mi tierra, que es más que Valencia, porque es España. Esa España democrática, libre y constitucional que la mayoría deseamos.

Es decir, Barberá no asume responsabilidad alguna por un escándalo en el que está imputada prácticamente la totalidad de sus subalternos cuando era alcaldesa, se envuelve en la bandera para justificar su determinación de mantener el escaño que le adjudicaron Les Corts por la cuota que corresponde a los Parlamentos autonómicos y, en definitiva, se sale con la suya negándose a hacer lo que se le estaba demandando desde el PP que era, simple y llanamente, que dimitiera como senadora.

Y es que la imputación de Barberá por parte del Tribunal Supremo por el supuesto blanqueo del Grupo Municipal del PP valenciano cuando ella estaba al frente del Ayuntamiento ha sido la gota que ha colmado la paciencia de muchos dirigentes populares, que ven en la sucesión de escándalos de corrupción y en este concretamente un doble riesgo. Por una parte, Rajoy no puede aspirar a conseguir apoyos de cara a un segundo intento de investidura si el resto del arco parlamentario no constata un cambio de actitud del presidente en funciones y un compromiso real con la regeneración democrática. De hecho, Ciudadanos ya ha avisado de que no mantendrá su pacto si Barberá no dimite. Pretender sumar más escaños a los 32 del partido naranja -que son insuficientes- hasta llegar a la mayoría que necesita el líder del PP para ser investido era antes prácticamente imposible. Ahora, sería pura política ficción.

El segundo gran peligro de optar por la pasividad como ha venido ocurriendo durante los cuatro años y medio de Gobierno del PP es el impacto que esta vez sí pueda tener la corrupción en las citas electorales inminentes, los comicios autonómicos de Galicia y el País Vasco que se celebrarán el próximo 25 de septiembre. La preocupación es de tal calibre, que el candidato ‘popular’ a lehendakari, Alfonso Alonso, ha hecho a primera hora de la mañana esta petición: “Yo entiendo que, si (Rita Barberá) no toma una decisión adecuada hoy, la tendrá que tomar la dirección del partido. Esto es lo que esperamos desde aquí (desde Euskadi), aquí nos estamos jugando mucho, y creo que tampoco nos merecemos ir con este perjuicio a cuestas. Esperamos que Barberá tome una decisión y, si no la toma, esperamos que la dirección la tome”.

“Venimos trabajando desde hace muchos años y lo cierto es que esas noticias vienen de fuera, pero nos golpean como un mazo”, ha apuntado el candidato a lehendakari, quien también ha subrayado que él siempre ha querido tener “mucha cautela porque son cosas que afectan a personas que pueden ser inocentes y todo el mundo tiene derecho a defender su inocencia”. “Pero llega un momento en el que ya no se aguanta más. Hemos llegado a ese momento y lo hemos sobrepasado. Por mucha cautela y mucho respeto que uno quiera tener, llega un momento en el que esto ya causa mucho perjuicio, escandaliza a la gente y, entonces, hay que tomar decisiones”, ha añadido.

A Alonso, Barberá le ha enviado un recado en su comunicado cuando explica que deja el PP porque así “evito que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales”.

Pero Alonso no es el único dirigente del PP que se ha pronunciado en esos términos en público y en privado. Desde que estalló el escándalo del nombramiento de José Manuel Soria para ocupar un cargo en el Banco Mundial, un nuevo estilo de ejercer la disidencia se ha impuesto en las filas del Partido Popular. Hasta ese momento las críticas, en las raras ocasiones en las que se producían, eran casi siempre sotto voce, off de record y en el más estricto anonimato. Desde el ‘caso Soria’, los ‘populares’ que no están de acuerdo con la línea marcada desde Génova o desde Moncloa han dejado de ocultarse. Y tras la imputación de Rita Barberá por el Tribunal Supremo el fenómeno es aún más evidente.

José Manuel García Margallo, Celia Villalobos, Cristina Cifuentes… han pedido a la senadora que pensara en el bien del partido. Hasta Alberto Núñez Feijóo que ha proclamado su fe en la inocencia de Rita Barberá se ha mostrado convencido de que colocaría los intereses del PP por delante de los suyos. El único que no ha dicho ni una sola palabra sobre el tema pese a la insistencia de los periodistas que le siguen en sus recorridos por tierras gallegas para hacer campaña es el presidente en funciones, Mariano Rajoy. Además de encerrarse en un elocuente silencio, ha recuperado una costumbre que se le ha criticado hasta la saciedad y que en los últimos tiempos parecía haber desterrado. En uno de los actos electorales que ha celebrado este miércoles ha pronunciado unas palabras que los periodistas han tenido que seguir a través de una pequeña pantalla de televisión, el denostado plasma.

Lo sorprendente es también que Ciudadanos se da por satisfecho con el paso dado por Rita Barberá, pese a que siga manteniendo el puesto de representación que es su escaño en el Senado, algo que a simple vista contradice lo pactado por el partido naranja con el PP en su capítulo de regeneración democrática. El vicesecretario general de C’s, José Manuel Villegas, ha dicho sin embargo que la baja del PP se ha producido “gracias al pacto anticorrupción” y, por tanto, esa parte del pacto “se ha cumplido”.

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