La Mesa del Congreso, primera oportunidad para que Rajoy 'seduzca' a PSOE y C's de cara a su investidura

A punto de que se constituyan las nuevas Cortes -el acto tendrá lugar este martes, 19 de julio, a partir de las diez de la mañana- los partidos continúan los contactos para cerrar el nombre del presidente del Congreso y la composición de la Mesa, una negociación a varias bandas que puede ser la piedra de toque para un hipotético acuerdo de investidura de Mariano Rajoy. En cualquier caso, esta semana se pone en marcha el reloj institucional que, en principio, debería culminar la primera semana de agosto con el debate de investidura. Rajoy podría comunicar este lunes a su Junta Directiva Nacional dos nombres clave en la arquitectura parlamentaria del PP: el candidato a presidir el Congreso y el candidato a portavoz del grupo.

En las últimas horas, son muchas las miradas que se dirigen a Ciudadanos. El nombre de su diputado Ignacio Prendes (antiguo parlamentario de UPyD), como solución de consenso que no desagradaría en principio ni al PP ni al PSOE va ganando enteros. Sobre todo porque no parece que esta vez Rajoy esté dispuesto a “regalar” la presidencia de la Cámara a Patxi López. No obstante, esa sigue siendo la primera opción de los socialistas, mientras que por el PP las personas que más suenan para presidir la tercera institución del Estado son la ministra de Fomento en funciones, Ana Pastor; la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, e incluso alguien que conoce muy bien sus entresijos como es el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón. De todas formas, los populares admiten que están dispuestos a retirar sus candidaturas, que por otra parte no se han oficializado, si a última hora detectan un acuerdo del resto de partidos para arrebatarles la presidencia.

El sistema de votación del presidente y de los otros ocho miembros de la Mesa -cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios- obliga a pactos entre los grupos. La votación se realiza en urna, por llamamiento y en tres tandas separadas, comenzando por el cargo de presidente. Cada diputado escribe un único nombre en una papeleta, de forma que resulta elegido presidente el que obtenga el apoyo de la mayoría absoluta, esto es 176 diputados (la mitad más uno). En caso de que no se obtenga, se realiza una segunda votación entre los dos diputados que han obtenido mayor número de votos, y será elegido presidente el que supere al otro.

La elección de los cuatro vicepresidentes se realiza con una única votación, en la que cada diputado escribe un nombre y resultan elegidos, por orden, los que más votos tengan. Con el mismo sistema se realiza la votación de los cuatro secretarios.Por lo que se refiere a la presidencia, el PP, con sus 137 votos, podría amarrarla en la segunda vuelta, siempre y cuando el resto de partidos no consigan ponerse de acuerdo para votar a un candidato alternativo. Por eso tiene tanto interés en llegar a un acuerdo con Ciudadanos.

El PP no se cierra a que la presidencia del Congreso sea para el partido de Albert Rivera si cambia su anunciada abstención a Rajoy en la segunda votación de investidura por un "sí". Ahora bien, fuentes de la formación de Albert Rivera descartan entrar en el “intercambio de cromos” y aseguran que no cambiarán su abstención por un sí a Rajoy. A juicio de C’s, se trata de “dos negociaciones que han de ser independientes". El partido naranja es objeto de deseo para todos los demás, al menos por lo que respecta a la formación de la Mesa.

El PSOE trata de conseguir su apoyo en la presidencia a cambio de cederle algún puesto -con 32 escaños no tiene garantizado ninguno-, teniendo en cuenta que el partido de Rivera siempre ha defendido que el Congreso y el Gobierno deberían estar presididos por personas de distintas fuerzas. "Pero Ciudadanos no se decide", han admitido fuentes socialistas a Efe, que creen que todo apunta a un acuerdo de PP y Ciudadanos que dejaría sin opciones a López, y más tras conocerse que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, estaba maniobrando a espaldas del PSOE para recabar el respaldo de nacionalistas e independentistas a la candidatura del cabeza de lista de En Comú Podem, Xavier Domènech.

Domènech y la alternativa al Gobierno del PP

Iglesias, cree que si el catalán fuera el presidente del Congreso estaría "más cerca" una alternativa al Gobierno del PP.

La jugada consiste en forzar al PSOE a elegir entre Domènech y el candidato del PP. Si los socialistas optaran por el candidato de Unidos Podemos, sería factible pensar en un Gobierno alternativo de izquierdas. En Comú Podem apela al apoyo del PSOE, ERC y al Partit Democràta de Catalunya (PDC). Según sus cálculos, con el respaldo de los nacionalistas catalanes Domènech podría pasar a la segunda votación por la presidencia del Congreso, en la que solo competiría con el candidato del PP. En esa tesitura, el PSOE lo tendría complicado para oponerse a un presidente de izquierdas y comprometer el voto de sus diputados a hacer presidente a un conservador.

La impresión generalizada es que esta vez los socialistas no tienen nada que hacer para que Patxi López repita en el cargo. Tras el 20-D, pudo ser elegido gracias a un acuerdo con Ciudadanos y el PP pero esta vez los conservadores ya han manifestado que no están dispuestos a ser tan generosos. Sólo volverían a tener un gesto tan “magnánimo” si se garantizaran la abstención del principal grupo de la oposición para que Rajoy fuera investido presidente en la primera semana de agosto, algo que “a día de hoy” parece muy improbable. En Comú Podem cree que en esta ocasión el PSOE no tiene nada pactado con C’s y que el partido de Albert Rivera, en cambio, sí que ha avanzado en sus conversaciones con el PP, para intentar que los populares le cedan su ansiada representación en la Mesa.

Con esta incertidumbre por delante, el PP y el PSOE celebran este lunes reuniones en las que se espera clarificar las cosas, aunque con tantas incógnitas cabe la posibilidad de que haya que esperar hasta el último minuto, el mismo día de la constitución de las Cortes, para cerrar el tema. Rajoy presidirá la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP y el PSOE reunirá a su Ejecutiva bajo la dirección de Pedro Sánchez, quien después mantendrá un encuentro con los grupos parlamentarios socialistas del Congreso y el Senado.

Sea como sea, la Presidencia y la composición de la Mesa del Congreso darán pistas muy significativas de lo que puede esperar Mariano Rajoy dos semanas después en la sesión de investidura, si finalmente se convoca para entonces. Un acuerdo del PP y C's para que Ciudadanos presidiera el Congreso y para facilitar el Gobierno a Rajoy allanaría bastante el camino de la investidura, ya que juntos llegarían a 169 diputados (170 si se suma Coalición Canaria), muy cerca de los 176 escaños de la mayoría absoluta. La apreciación generalizada, expresada incluso por algunos "barones" socialistas, es que si Rajoy se garantiza esos 169 o 170 apoyos el PSOE tendría más difícil seguir manteniéndose en su "no".

Dirigentes como Felipe González, Alfonso Guerra y Guillermo Fernández Vara han llegado a sugerir estos días una abstención del PSOE, aunque sea mínima, para facilitar que haya Gobierno, al tiempo que han advertido a Sánchez contra hipotéticas tentaciones de volver a intentar un Ejecutivo alternativo con Podemos.