Rivera se presenta como hombre de Estado ante la clase empresarial

El líder de Ciudadanos Albert Rivera ha explicado a empresarios madrileños su modelo económico para España pero, también sus ideas sobre política internacional, tema sobre el que defiende una posición más activa de España tanto en la Unión Europea como en Latinoamérica. Si entrase a apoyar a algún gobierno lo hará a cambio de modificar el modelo educativo y económico para impulsar una economía productiva, ha dicho este miércoles en un desayuno organizado por el Foro de Nueva Economía.

“Desde que entró José Luis Rodriguez Zapatero en el Gobierno, “hemos ido a Europa a pedir perdón o a pedir deberes”, pero dado que “somos la cuarta economía de la UE”, ha dicho “debemos volver a participar”. Y en este sentido manifestó que quiere tomar decisiones sobre el déficit, el BCE, sobre política monetaria o sobre la crisis de los refugiados.

Pero no sólo se ha referido al papel de España en Europa, sino también a la “importancia de Latinoamérica para España”. Y ha defendido que “debemos volver a ser los latinos de Europa” por lo que los embajadores de España en la región no lo sean sólo de las principales empresas “que han aguantado sus resultado gracias a sus negocios en Latinoamérica”.

Rivera defendió la idea de que si hay 70 millones de hispanohablantes en EEUU “hay que aprovecharlo”, por lo tanto, si llega al Gobierno “la política internacional no solo lo harán las empresas si no también el gobierno”.

Además ha reclamado que hay que “refortalecer las alianzas entre Europa y Estados Unidos para luchar contra el terrorismo” . También ha aprovechado para mostrar su sorpresa de que en España haya formaciones como Podemos no estén ni siquiera dentro del pacto antiterrorista que han firmado el resto de partidos. “España debe liderar la lucha contra el terrorismo dada nuestra experiencia”, sentenció.

En cuanto a la posible salida del Reino Unido de la UE, ha señalado que no debería influir en las elecciones del 26J y lamentó que algunos “quieran aprovechar los resultados del Brexit para trasladarlo a España”, en clara alusión a Cataluña. Pero, en su opinión, “hay que aprovechar la crisis de Europa para poner en marcha a Europa”, ya que el “miedo” no puede ser el argumento para “evitar las reformas y es lo que pasa en España”.

Inmovilismo y populismo frente al cambio

Albert Rivera ha vuelto a contraponer el inmovilismo de Rajoy, o el populismo que “vende humo y que da soluciones mágicas que no dan soluciones”, frente a la idea del cambio que propone Ciudadanos. “Los del PP y los del PSOE no van a hacer nada si les dejamos solos” ha advertido y lamentó que “incluso a los valientes de esos partidos no les dejan hacer las cosas”, pero sólo el cambio “les dejará sin argumento a los populistas”.

Preguntado sobre si apoyaría a Rajoy para un gobierno del cambio, ha vuelto a insistir en que la persona que no se puede pensar que “habrá regeneración con alguien que estaba al tanto de la trama Bárcenas o que vaya a reformar algo si no lo ha hecho cuando tenía mayoría absoluta”.

Y añadió que él sólo estará en un gobierno en el que se le permita cambiar la educación, el modelo económico y el laboral. “"Nosotros no hemos pedido carteras ministeriales ni secretarías de Estado", eso " se lo dejo a Pablo Iglesias", comentó ya que este reparto de cargos se debería producir una vez que haya un pacto de Gobierno y siempre “pensando en el país” y en que haya “cambios” y no en los “sillones”.

Un fondo de cohesión de 8.500 millones de euros

Para Rivera los cambios que deben producirse pasan por un pacto global por la educación, para que no cambie cada vez que llega un nuevo ejecutivo. “Nuestro modelo económico necesita una reforma profunda y si no se vincula la educación y la innovación no funcionaria”, subrayó.

También se debe cambiar, señaló, el modelo económico para que esté más vinculado al conocimiento, al I+D,+i, y el mercado laboral en el que reiteró su apoyo al contrato fijo único y a la flexibilización de la seguridad social para los autónomos en función de los ingresos. “No podemos tener los salarios tan bajos, y eso se hace con una reforma que dará fruto en unos años pero hay que empezar ya”, reclamó.

En cuanto a la sociedad del bienestar, el líder naranja ha apostado por “una clase media trabajadora fuerte”, dado que “no hay país prospero sin ello”. Y defendió que el mejor programa social es el suyo “porque se puede pagar” y criticó que ni el PP ni PSOE hayan hecho memoria económica e ironizó con que Podemos se haya limitado a hacer “un catálogo de muebles” con “cheques bebe por aquí y por allá” que luego se pagan con el dinero de todos los españoles”.

“Los economistas de Ciudadanos han cuadrado las cuentas”, aseguró y recordó que proponen 8.500 millones para luchar contra la pobreza infantil, para complementar los salario de las rentas más bajas, y para “dar salida a los derechos básicos” como son la sanidad, educación y a la ley de dependencia. Por ello insistió en su propuesta de crear “un fondo de cohesión que garantice estas tres cosas”.

Apuesta por el fin de los privilegios territoriales

Por último se refirió a la Constitución, a la territorialidad y a lo que está pasando en Cataluña.

En su opinión, Carles Puigdemont debería someterse ya a una moción de confianza y no alargarlo hasta septiembre o abandonar su proyecto de independencia para que Ciudadanos pueda dialogar con ellos y sacar adelante los presupuestos de la Generalitat.

Pero, advirtió que "fuera de la Constitución no hay margen de dialogo, no podemos hablar de democracia fuera de la democracia". Y volvió a insistir en que los catalanes no pueden tener privilegios sobre los demás territorios.

En este sentido, también se ha referido a la singularidad fiscal del País Vasco sobre la que dijo que en un futuro modelo de los Estados Unidos de Europa no tendrá cabida el cupo vasco y navarro porque la tendencia es ir a un modelo de "unificación fiscal".

"Europa, tarde o temprano, nos va a pedir la unificación fiscal interna", ha dicho Rivera y se quejó de que tanto en el PP y como en el PSOE sigan apostando por un sistema de privilegios que no se puede cambiar porque se necesitan "consensos amplios" para poder ser reformado.