Pablo Iglesias engañó a Pedro Sánchez en la investidura cuando tenía hecho el pacto con IU

Podemos metió en la trampa al PSOE para provocar las elecciones del 26-J y no esperar a 2019 para llevar a cabo el ‘sorpasso’ con IU

Pedro Sánchez nunca debió acudir a la investidura del pasado mes de marzo sino regresar al palacio de la Zarzuela a comunicar al Rey Felipe VI que no tenía los apoyos suficientes (solo contaba con 130 escaños de PSOE y Ciudadanos) y que renunciaba a acudir al Congreso de los Diputados, como antes lo hizo hecho Mariano Rajoy. Evitando así que el reloj de las nuevas elecciones se pusiera en marcha como esperaba Podemos, donde tenían preparado en secreto el pacto electoral con IU para llevar a cabo el ‘sorpasso’ contra el PSOE en los comicios de junio.

Así lo consideran destacados dirigentes del PSOE que, en vista de lo ocurrido, dicen que Pedro Sánchez se equivocó al ser engañado por Pablo Iglesias. El que, utilizando como emisario a Íñigo Errejón, hizo creer a Sánchez que Podemos se abstendría en la segunda votación de investidura del día 4 de marzo en el Congreso de los Diputados para facilitar la investidura del líder del PSOE. Lo que luego no ocurrió y puso en marcha el reloj de las nuevas elecciones del 26-J para las que Podemos e Izquierda Unida ya tenían preparado en secreto su pacto electoral una vez que en los comicios del 20-D las dos formaciones habrían sumado, de haber ido juntas, mas votos que el PSOE.

Sin embargo, Sánchez ciego de ambición se fue a la investidura, mordió el anzuelo de Iglesias y perdida la votación fue incapaz de reaccionar para aplazar hasta las nuevas elecciones de 2019 evitando así el riesgo inmediato del ‘sorpasso’ del pacto de Podemos e IU que era previsible, tras lo ocurrido el 20-D.

Una vez fracasada la investidura Sánchez tenía solo dos opciones: facilitar el gobierno del PP y quedarse como líder de la oposición, lo que le resultaba imposible porque había basado todo su discurso de investidura contra Rajoy; o dimitir por fracasar en la investidura y dejar que fuera Susana Díaz quien pactara con el PP.

Pero una vez mas la ceguera y ambición de Sánchez le hicieron seguir hacia el precipicio en el que se encuentra y ahora está hundido por las encuestas que confirman el sorpasso de Podemos obre el PSOE, con el peor resultado socialista de la transición, el fin de la carrera política de Sánchez y serios problemas para el presente y futuro del PSOE.

Así se montó la trampa de Iglesias a Sánchez

La fallida investidura de Pedro Sánchez del 4 de marzo solo era una trampa para torpes elefantes urdida por Pablo Iglesias y Julio Anguita para poner en marcha la repetición de las elecciones en las que IU y Podemos acudirían juntos para derrotar al PSOE.

Una trampa en la que cayó de bruces Pedro Sánchez, preso de su ciega ambición por ser presidente del Gobierno, al no advertir el riesgo que los resultados de las elecciones del 20-D encerraba para el PSOE por la poderosa irrupción de Podemos en la escena nacional y el flanco zurdo de la política. Se acaba de demostrar con la alianza de Pablo Iglesias y Alberto Garzón bajo la candidatura de ‘Unidos Podemos’ de cara a los comicios generales del 26-J donde las encuestas ya los sitúan como la segunda fuerza política del país.

Los resultados de las elecciones del 20-D estaban a la vista de todos y el reparto de los votos quedó así: PP: 7.215.530; PSOE: 5.530.693; Podemos: 5.189.333; C’s: 3.500.446; IU: 923.105. Pero los únicos que no supieron leerlos fueron Sánchez y la dirección del PSOE una vez que les bastaba sumar los votos de Podemos e IU para comprobar que llegaban a los 6.112.438 votantes, es decir 581.745 votos mas que el PSOE.

Quienes si vieron la trascendencia de los resultado de Podemos e IU en la misma noche electoral fueron Pablo Iglesias y Julio Anguita. Los que, a partir de ese mismo instante y conscientes de haber perdido el 20-D una histórica oportunidad de desbordar al PSOE desde la izquierda, se concertaron para maquinar un diabólico plan con el objetivo de forzar la repetición de las elecciones generales.

Y, una vez conseguido, entonces aflorar el pacto de IU con Podemos ante los nuevos comicios del 26-J como ha ocurrido. No en vano si después del 20-D alguien conseguía formar gobierno, la oportunidad del liderazgo de Podemos en la izquierda se aplazaría hasta después de las elecciones generales de 2019 pero lograban que se repitieran las elecciones en junio, ese liderazgo lo tendrían al alcance de su mano.

La víctima propiciatoria para caer en la trampa que Iglesias y Anguita habían urdido no era otra que Sánchez con su mono discurso infantil del ‘cambio para echar a Rajoy de la Moncloa’, con el que se colocaba en las manos de Podemos. Y como si Sánchez fuera a impresionar a Iglesias y conseguir la abstención de Podemos en la investidura tras el pacto del PSOE con Ciudadanos. Otro error este último de Sánchez que le servía a Iglesias (como su empeño en la autodeterminación) para así
Jugar al tira y afloja y al final votar en contra de Sáncez como ocurrió.

La presidencia de Sánchez era un espejismo –confundía sus ganas con la realidad- que Iglesias fomentó malévolamente. Primero ofreciendo un pacto de coalición del PSOE con Podemos ‘a la valenciana ‘ con su pomposa vicepresidencia y con el derecho de autodeterminación para hacerlo imposible. Mas tarde Iglesias envió Errejón a Sánche como si fuera el representante del ala moderadas y pactita de Podemos. Todo un señuelo de un ‘gobierno del cambio’ que Sánchez mordió para por fin meterse en la investidura de 4 de marzo en el Congreso de los Diputados donde puso en marcha el reloj de las nuevas elecciones.

Y cuando Sánchez estaba en la trampa del Congreso Iglesias le cerró la puerta y derramó sobre los escaños del PSOE un saco de cal viva –de los GAL de Felipe González- para el disfrute y el mayor entusiasmo de Julio Anguita que seguía desde Córdoba el desenlace del golpe de mano de Iglesias contra el PSOE. Y, colorín colorado, este Sánchez ya burlado se enfrenta en estos días al mayor desafío del PSOE desde el inicio de la transición.

Así se fraguaron las nuevas elecciones. Si Pedro Sánchez, tras perder en el Congreso la votación de investidura, hubiera dejado gobernar al PP con C’s y la abstención del PSOE , o habría dimitido para que en su partido fuera Susana Díaz quien hiciera el acuerdo con el PP, Iglesias y Garzón habrían perdido cuatro años en su vertiginosa carrera hacia el liderazgo de la izquierda camino del poder. Pero Sánchez, ciego de su ambición, le regaló a Podemos la segunda oportunidad que sin duda los de Podemos van a aprovechar como lo anuncian los sondeos que sitúan a Podemos en el segundo puesto de la política nacional.

RELACIONADO