Mario Conde escondía a la justicia un yate y otras propiedades

El sumario revela los artificios financieros que el exbanquero empleó para evitar que le subastaran sus bienes en favor de los accionistas de Banesto a los que saqueó

El sumario sobre el segundo encarcelamiento del expresidente de Banesto Mario Conde ofrece nuevos datos sobre el “alto nivel de vida” que llevaba el exbanquero tras cumplir 11 de los 20 años de cárcel que le impuso la justicia por el saqueo al banco que presidió a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa. Así lo explica este jueves el diario El País, que ha tenido acceso al sumario que instruye el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. Dicho sumario revela las tretas y artificios financieros que ha desplegado el exbanquero para evitar que le subastaran sus bienes en favor de los accionistas de Banesto a los que saqueó. Esta información aparece dos días después de conocerse que la Audiencia Nacional ratificara una decisión de un juzgado de Palma que permitirá que salga a subasta la finca Can Poleta, ubicada en la localidad mallorquina del Port de Pollensa, propiedad del exbanquero. En esta finca pasó sus primeros días de su libertad condicional tras abandonar, en agosto de 1999, la cárcel de Alcalá Meco, en la que había permanecido 17 meses.

Mario Conde tiene un yate tasado en 30.000 euros; ha disfrutado de tres lujosas casas en Madrid y de una masía en Pollensa (Mallorca); de extensas fincas agrícolas en Andalucía y Castilla la Mancha; de una empresa dietética; de al menos tres coches de lujo; de 5,4 millones en acciones del Grupo Intereconomía repatriados a España desde paraísos fiscales de las Islas Vírgenes; de 9,5 millones invertidos en una SICAV; de empleados domésticos y chófer, para él y sus hijos, Mario Conde Arroyo y Alejandra (en quien, siempre bajo su sombra, delegó la administración de sus empresas: ocho en el extranjero y cuatro en España). Además, cobró en derechos de autor por uno de sus siete libros casi 600.000 euros y algo más de 3.000 euros mensuales por participar en los debates televisivos de El gato al agua, de Intereconomía.

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, instructor del caso, investiga a Conde por blanqueo de capitales (por repatriar a España 13 millones de euros procedentes supuestamente del saqueo que cometió en Banesto, según dictaminó la justicia en los llamados caso Banesto y Argentia Trust). A Conde se le atribuye, por ejemplo, no dar cuenta de la salida al extranjero desde la caja del banco de 300 millones de pesetas. Es uno de los banqueros más famosos de la época del pelotazo; accedió a la presidencia de Banesto con apenas 38 años y en su fulgurante carrera algunos pensaron en él como la única opción de arrebatar el poder al PSOE de Felipe González. Logró reducir a once los 20 años de condena que le impuso el Tribunal Supremo. La sentencia ordenó el decomiso de sus bienes, pero a los jueces se les olvidó hacer anotaciones preventivas de embargo. Y aprovechó el despiste para seguir con ellas, hipotecando algunas, y dificultar así los embargos y posterior subasta de los bienes.

Pequeñas cantidades para "no levantar sospechas"

Casi desde que entró en la cárcel inició la repatriación del dinero oculto fuera. Empezó en 1999 con pequeñas cantidades mensuales. No más de 3.000 euros para “no levantar sospechas”, señalan en un informe que consta en el sumario los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, los que a mediados del pasado mes de abril detuvieron a Conde y sus dos hijos, y a un yerno, y a testaferros de la familia que eran parientes o que trabajaban como asalariados del exbanquero.

Conde tiene 9,5 millones invertidos en una SICAV; 5,4 en Intereconomía, empleados domésticos y chófer, para él y sus hijos, Mario Conde Arroyo y Alejandra, su lugarteniente en los negocios

El juez considera que es en 2008 cuando Conde y su asesor y abogado Francisco de Vega (ambos siguen presos) diseñaron “un entramado societario” con firmas instrumentales en España y siete países extranjeros, algunos paraísos fiscales como Las islas Vírgenes británicas o Curasao; en los Países Bajos, Emiratos árabes Unidos, Italia, Suiza… Todo ello para traer el dinero que, según Anticorrupción, Conde se apropió de Banesto y oculta en el extranjero. La UCO está convencida, según ha comunicado al juez, que, aunque se ha detectado la llegada a España de 13 millones, el exbanquero puede tener aún más dinero fuera.

“Para introducir los fondos obtenidos ilícitamente desde el exterior a España, utilizó como sociedades instrumentales a las firmas Barnacla, Black Royal OAK y Oleificio Español. Y también”, añade la UCO, “ha contado con una importante infraestructura societaria en el extranjero, con la capacidad de transferir fondos a España sin levantar sospechas”.

La Guardia Civil descubrió que Conde era el “primer escalón de una organización criminal” tendente a repatriar los fondos saqueados a Banesto sin que el exbanquero hubiese pagado 14 de los 26 millones de responsabilidad civil que le impuso la justicia por el caso Banesto. Y no solo eso: seguía disfrutando de las fincas que teóricamente debían estar embargadas y subastadas para resarcir a los accionistas. Por este motivo, el juez le imputa un delito de insolvencia punible (el antiguo alzamiento de bienes). Similar al que se atribuye al expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán, codueño de Viajes Marsans, también en la cárcel. Algunas de las fincas le fueron embargadas con anterioridad a esta investigación.