El Real Madrid supera al Manchester City y jugará la final de la Champions ante el Atlético

Un gol de Bale premia al equipo madridista, que mereció una renta más amplia ante un pobre Manchester City

El Real Madrid y el Atlético reeditarán el 28 de mayo en Milán la final de la Liga de Campeones que protagonizaron hace dos años en Lisboa, después de que el equipo madridista derrotara anoche a un Manchester City que en ningún momento ambicionó querer estar presente a la final y que puede dar gracias por haber llegado vivo a los últimos minutos del encuentro, resuelto con un gol de Bale, providencial una vez más.

El Real Madrid se sabía favorito en el duelo de anoche pese a las anunciadas bajas de Benzema y Casemiro. Contra pronóstico, Zidane dejó en el banquillo a Lucas Vázquez y apostó por Isco como acompañante de Kroos y Modric en el centro del campo y por Jesé como titular en la punta del ataque.

Aunque los de Pellegrini también habían reconocido en los días previos que los favoritos vestirían de blanco, el City comenzó el partido sin complejos, con la defensa muy adelantada y moviendo el esférico sin excesivos apuros, lo que le llevó a dominar la posesión en los primeros compases.

Sólo habían pasado ocho minutos cuando llegó el primer contratiempo para el cuadro británico, la lesión de Kompany, sustituido por Mangala. Poco después, el Madrid comenzó a ganar presencia sobre el campo pese al orden del City y generó la primera ocasión con un remate fuera de cabeza de Cristiano Ronaldo. En las acciones siguientes no hubo opciones claras, pero los madridistas sí llegaron con claridad a los últimos metros, por lo que parecía que el gol podía llegar pronto.

Y no hubo que esperar mucho, porque Bale recibió en el área un buen pase de Carvajal y con su pie derecho conectó un potente remate que pegó en Fernando y batió a Hart tras tocar en el poste derecho de la portería del City. Por el desvío del jugador del City, queda la duda de si el galés lo que pretendía era centrar. A quién le importa. Era el minuto veinte y el Madrid ya veía los pináculos del Duomo. No sólo no reaccionaron los visitantes, sino que el gol espoleó al Real Madrid que parecía crecido y con intención de sentenciar su pase a la final de Milán.

Fue sólo un espejismo. Bastó con un par de acercamientos visitantes para que el equipo madridista diera un paso hacia atrás. Hasta el minuto 35 no volvieron a acercarse a Hart los madridistas, cuando Skomina acertó al invalidar un gol madridista tras una falta sacada por Kroos. Pepe estaba en fuera de juego cuando recibió el centro.

Poco sucedió en los minutos siguientes. En el lado local, Marcelo firmó un par de acercamientos peligrosos por la izquierda y Bale lo intentó desde lejos, y el City sólo dio alguna sensación de peligro a balón parado, ya que Agüero estaba desasistido por sus compañeros y desacertado cuando intentaba alguna acción en solitario. Su primera ocasión de peligro del peligro llegó a dos minutos del descanso, con un disparo de Fernandinho que repelió el poste derecho de la portería que defendía Navas. El empate hubiera sido injusto, porque aunque sin alardes, el Real Madrid había sido mejor.

No hubo cambios al descanso, aunque Fernandinho adelantó su posición para tratar de enlazar con De Bruyne y Agüero y dejó las tareas de recuperación en manos de Fernando y de Toure, pero los primeros minutos del segundo período tuvieron claro color blanco.

Dos jugadas de Jesé, un remate en semifallo de Cristiano, y un fallo de Modric solo ante Hart cuando todos, incluso parece que el propio jugador croata, pensaban que había fuera de juego, dejaron claro el dueño del partido tras el paso por el vestuario, lo que ratificó Cristiano con un remate de cabeza que atrapó Hart.

Parecía que el viento soplaba a favor de los madridistas y no había mucho que cambiar, pero a los 54 minutos Zidane quiso fortalecer el centro del campo ordenando la entrada de Lucas Vázquez en lugar de Jesé. El coruñés se situó en el extremo derecho y Bale pasó a la izquierda. No varió mucho el panorama, continuó el monólogo madridista y Cristiano volvió a tener su opción.

Los de Manchester estaban empequeñecidos. En un cuarto de hora del segundo período no se habían acercado apenas a Navas, y Pellegrini buscó soluciones con la inclusión de Sterling en lugar de un Toure fuera de forma. Tampoco cambió nada. La siguiente opción fue para Bale, que remató de cabeza a la escuadra izquierda de la portería de Harte. El Madrid merecía la sentencia e incluso Cristiano, palmeó con las dos manos a gol un centro al que no llegaba. Skomina le perdonó la amonestación porque estaba previamente en fuera de juego.

James entró en lugar de Isco en el ecuador del segundo período, una ocasión para el colombiano de reivindicarse ahora que muchos le ven ya en la puerta de salida. La inclusión del joven nigeriano Kelechi en lugar de Jesús Navas fue la respuesta de Pellegrini.

Si en el combate de la primera parte el Madrid había sido mejor a los puntos, ahora merecía la sentencia, aunque fuera por K.O. técnico como premio a la insistencia. Pero un gol, un golpe del City en forma de empate, mandaba a los madridistas a la lona.

Pero el tiempo pasaba y el ataque del Manchester City seguía sin hacer acto de presencia en el Bernabéu. Por la trascendencia del choque y la posibilidad de que un gol lo cambiara todo la emoción persistía en el ambiente, pero el equipo británico no dio muestras de querer marcar hasta que Agüero lo intentó con un zapatazo que salió alto. Quedaban dos minutos más un descuento de cuatro. Trescientos sesenta segundos que se hicieron largos, pero en los que el City no pisó el área local. Habrá final española, esta vez en el Meazza. Donde el Madrid buscará la Undécima. Casi nada.

ALINEACIONES CONFIRMADAS:

REAL MADRID: Keylor; Carvajal, Pepe, Ramos, Marcelo; Modric, Kroos, Isco; Bale, Jesé y Cristiano.

MANCHESTER CITY: Hart; Sagna, Kompany, Otamendi, Clichy; Fernando, Fernandinho; Navas, Toure, De Bruyne; y Agüero.

ÁRBITRO: Damir Skomina (SLO).

ESTADIO: Santiago Bernabéu.