Merkel destituye al jefe de los servicios secretos alemanes

El Gobierno de Angela Merkel confirmó hoy el cese del jefe del Servicio Federal de Información (BND), los servicios secretos alemanes en el exterior, Gerhard Schindler, tras los sucesivos escándalos sobre presuntas escuchas a objetivos aliados. El ministro de la Cancillería, Peter Altmaier, responsable de los servicios de inteligencia, informó de que el cese, avanzado ayer tarde por varios medios, se hará efectivo el 1 de julio.

En sustitución de Schindler, al frente de los servicios secretos desde 2012, será nombrado Bruno Kahl, actualmente jefe de departamento en el Ministerio de Finanzas y considerado un hombre de confianza de Wolfgang Schäuble.

Altmaier recordó que el BND afronta grandes retos en los próximos años que afectan a todas sus áreas de trabajo y debe adaptarse al cambiante contexto político y de seguridad, lo que exige una mejora de sus recursos humanos y tecnológicos.

El ministro subrayó además la necesidad de realizar los cambios organizativos y asumir las “consecuencias legales” que se desprendan de la comisión de investigación parlamentaria creada en el Bundestag para esclarecer el espionaje a gran escala de EEUU a ciudadanos y países aliados.

El presunto espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense, destapado por el exanalista de la CIA Edward Snowden, llegó incluso al móvil de la canciller, Angela Merkel, y causó serios problemas en el eje transatlántico.

El propio presidente de EEUU, Barack Obama, se disculpó y aseguró que tales prácticas no se repetirían.

El año pasado la comisión parlamentaria amplió su campo de investigación al filtrarse que los propios servicios secretos germanos podían haber espiado a sus socios de la UE, así como a objetivos estadounidenses.

Según diversas informaciones, el BND había estado utilizando desde su central en Bad Aibling (Baviera) sistemas de capturas de datos usados por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense para el espionaje de aliados europeos.

A raíz de ese escándalo salió asimismo a relucir que el BNA había detectado y borrado 12.000 capturas realizadas por sus colegas estadounidenses, con direcciones de correo electrónico y otros datos presuntamente destinados a espiar a gobiernos y diplomáticos europeos.