Una prueba detectará si las lesiones cervicales por un accidente son simuladas

El Hospital La Luz de Madrid ha ya ha incorporado ese test médico complementario para verificar traumatismos menores de la columna cervical

algiografia_recortadaEl Hospital La Luz de Madrid, perteneciente al Grupo QuirónSalud, ha incorporado una innovadora prueba médica complementaria para verificar traumatismos menores de la columna cervical que permite detectar si las lesiones producidas como consecuencia de un accidente son reales o simuladas.

El sistema, que se conoce como ‘Algiografía’ y ha sido desarrollado por la empresa española Younext y comercializado por Barema Valoración, ha sido presentado en las II Jornadas médico-jurídicas ‘Aspectos del nuevo baremo en la asistencia a lesionados de tráfico’ que se han celebrado este martes en este centro.

El síndrome del latigazo cervical es uno de los trastornos más frecuentes tras un accidente de tráfico, afectando al 35 por ciento de las víctimas por estos siniestros, de media requiere unos 81 días para su curación y el coste de su atención sanitaria ronda los 6.200 euros por paciente.

Esta prueba se basa en un análisis cinemático de la movilidad del raquis cervical del paciente, lo que permite al médico evaluar la normalidad del movimiento “más allá de la manifestación del lesionado sobre la existencia del dolor”, ha destacado Sergio Lahoz, experto en biomecánica de columna cervical.

Para ello incorpora dos sistemas de captura de movimiento, una cámara TOF y un giroscopio digital, con los que genera un avatar en 3D del paciente y reproduce su movimiento con una “alta fiabilidad” del 98 por ciento, lo que permite medir la limitación de su movilidad y si está colaborando en el movimiento sin necesidad de incorporar un sensor de movimiento.

Hasta ahora, para evaluar la limitación del movimiento en estos casos se utilizaba un goniómetro “pero la medición no era del todo fiable y podía variar de una vez a otra”, ha explicado este experto.

Esta prueba, en cambio, mide la movilidad cervical de izquierda a derecha, hacia delante y hacia atrás, y en rotación, analizando la movilidad articular, la velocidad y la variabilidad, así como la coherencia de movimientos.

Para ver si el paciente colabora o está simulando los movimientos usa tres factores (armonía, desfase y grado de semejanza), y si no hay coherencia con los patrones prefijados por edad y sexo “se comprueba si el movimiento es coherente y, en caso contrario, la prueba médica no sería valorable”, ha añadido Ángel Peguero, ingeniero y codesarrollador del dispositivo.

Los pacientes deben someterse a cinco repeticiones de los seis grados de movilidad cervical que se miden, se genera un video que se envía encriptado a un portal informático de Barema y un médico experto valora los grados de la movilidad cervical, analiza las curvas observadas y elabora un informe médico que sirve de apoyo para el personal sanitario que está tratando al paciente.