Soria no asistirá al Consejo de Ministros de este viernes lo que anticipa su salida del Gobierno

El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha disculpado su asistencia a la reunión del Consejo de Ministros de este viernes. La noticia se ha conocido a última hora del jueves, después de un día de especulaciones sobre la inminente salida del Gobierno del titular de Industria, quien desde hace ya días se encontraba en una situación insostenible por las revelaciones de los papeles de Panamá que le vinculan a sociedades offshore u opacas coincidiendo con el ejercicio de su actividad pública. La cuestión es que, además, las contradicciones en las que ha incurrido Soria al tratar de explicar la aparición de su nombre en esa documentación inducen a pensar que ha mentido y eso hace que su continuidad en el Ejecutivo sea aún más injustificable.

soria-900Soria ha excusado su presencia del Consejo de Ministros después de las informaciones que se vienen publicando en los últimos días. Como es habitual, el Gobierno había hecho públicas a última hora de la tarde las ausencias de ministros en la reunión del Consejo y sólo se había informado de que no estaría el titular de Economía, Luis de Guindos, debido a que se encuentra en Washington participando en las reuniones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Sin embargo, Moncloa ha enviado con posterioridad una adición a esa agenda incluyendo también a Soria como ausente. "El ministro de Industria, Energía y Turismo disculpa su asistencia a la reunión del Consejo de Ministros", se limita a señalar el Ministerio de la Presidencia en la nota.

Culmina así una semana que el ministro abrió con esta declaración: "Nunca he tenido ni tengo ninguna participación en ninguna sociedad, compañía, empresa, fundación o cuenta en Panamá o ningún otro lugar que sea un paraíso fiscal". Con estas palabras, pronunciadas nada más aparecer su nombre en los papeles de Panamá, Soria quiso desmentir el pasado lunes las informaciones que le relacionaban con sociedades offshore u opacas. Lo que no dijo ese día es que no tuviera una sociedad en Bahamas, que es la primera que saltó en los papeles filtrados a través del despacho panameño Mossack Fonseca. Después, han aparecido otras en Reino Unido y en Jersey que, como Bahamas, es un paraíso fiscal.

Los documentos en poder de distintos medios demuestran que Soria mintió al afirmar que se desvinculó de ese tipo de actividades cuando entró en política y su partido cada vez ve más difícil respaldarle. De hecho, el Gobierno y el PP han remitido a la comparecencia del ministro que tendrá lugar el próximo lunes en el Congreso para conocer con detalle sus explicaciones. Ninguno de los vicesecretarios populares, habitualmente omnipresentes en los medios para rebatir los asuntos más escabrosos que atañen al partido, ha salido a defenderle. El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ha viajado a Cuenca para participar en un acto en defensa de las diputaciones provinciales, no ha hecho mención alguna a este caso en su intervención y tampoco ha realizado declaraciones pese al empeño de los periodistas por conseguir unas palabras suyas. Y es que cuesta respaldar a quien no ha dejado de incurrir en mentiras y contradicciones.

El silencio de Rajoy respecto a un político con el que mantiene una estrecha relación personal se interpreta como fruto de su estupor ante la posibilidad de que Soria pueda haberle mentido a él, personalmente, además de a la opinión pública. La constatación de que eso ha sido así habría surgido tras publicarse que el ministro había tenido una sociedad en Jersey. Fuentes próximas al presidente aseguran que el jefe del Ejecutivo ha exigido una explicación al titular de Industria que le coloca en una situación muy comprometida, en un momento en el que el líder socialista trata de atraer apoyos a su investidura esgrimiendo la necesidad de desalojar al PP del Gobierno por la corrupción que lo salpica.

documento-soriaEn ninguna de las comparecencias que protagonizó el ministro entre el lunes y el martes -el miércoles frenó en seco después de que empezaran a ser evidentes sus meteduras de pata- admitió que hubiera sido administrador junto a su hermano Luis de una sociedad en la isla británica de Jersey, uno de los paraísos fiscales del Canal de la Mancha. Así lo atestigua un documento publicado este jueves por el diario 'El Mundo' que lleva firmas tanto del ministro en funciones como de su hermano en un acta de Mechanical Trading Limited fechada el 27 de noviembre de 2002. La sociedad poseía el 80% de las acciones de Oceanic Lines Limited, filial británica de Consignataria Oceánica, empresa familiar de los Soria. El nombre del ministro no aparece en documentación anterior a esa fecha ya que, hasta entonces, había permanecido escondido bajo un entramado de sociedades y 'trust'.

La compañía de Jersey Mechanical Trading Limited se constituyó en octubre de 1993 y figuraba como principal accionista de la sociedad que, desde 1997, sustituyó a UK Lines Limited. Tenía funciones de consignataria de los cargos de productos hortofrutícolas que procedían de las Islas Canarias.

El ministro había rechazado de manera vehemente cualquier relación con empresas radicadas en paraísos fiscales. Pero la sociedad de Jersey es solo la última chincheta en el mapa de las sociedades con las que estuvo relacionado y que se han ido conociendo desde el lunes, rectificando los contundentes desmentidos del propio Soria. El lunes, apareció su nombre en una compañía registrada en Bahamas a finales de 1992. Una entidad 'clon' de otra inscrita años antes en el registro británico, creada y participada por su padre. El político canario figuraba como secretario. El ministro llegó a afirmar que quien aparecía en los papeles era una persona distinta pero con su mismo nombre.

En una rueda de prensa que ofreció en Lanzarote, Soria explicó que la sociedad, UK Lines Limited, era "100% británica". Admitió que su empresa familiar -dedicada al transporte marítimo de fruta y verdura- había tenido una relación comercial con ella pero hizo hincapié en que nunca había mezclado la política con otro tipo de actividades. “Desde 1995, dijo, me desvinculé de ningún tipo de otra empresa (la frase es literal)". Aseguró que ni él ni su hermano Luis Alberto sabían por qué habían aparecido sus firmas en la documentación de esa sociedad.

El martes por la mañana, tras acceder al registro público del Reino Unido, El Confidencial y La Sexta constataron que Soria sí tuvo un papel en la sociedad británica UK Lines Limited en calidad de secretario desde 1991, antes de crearse la homónima sociedad en Bahamas, hasta 1997, dos años después de su entrada en política que se produjo en 1995, cuando se convirtió en alcalde de Las Palmas. “Nunca he tenido ninguna participación, acciones o responsabilidades en UK Lines”, dijo el ministro y explicó que aparecía en los documentos “por error”. Añadió que su familia había constituido la sociedad Oceanic Lines para desarrollar la misma actividad, pero que esa aventura empresarial sólo duró un año, hasta 1998. Después, en otra comparecencia desde el Congreso, a última hora del día, reconoció de la firma UK Lines había sido creada por su padre en 1982.

El miércoles, El Confidencial publicó un documento de UK Lines en el que aparece la firma de Soria al pie de un documento que da cuenta de su nombramiento como secretario de la compañía tras la muerte de su padre, Manuel Soria Segovia. El escrito con fecha de 6 de mayo de 1990 notificaba los cambios en la dirección al registro de sociedades británico: “Manuel Soria Segovia falleció el 8 de abril de 1990 y José M. Soria López ha sido elegido como secretario de la compañía en su lugar”. Siete meses después de tomar posesión como secretario, aparece una segunda firma de Soria en otro documento.

Acumulación de escándalos a menos de dos meses de la campaña

Todo esto es lo que va a tener que explicar José Manuel Soria el próximo lunes, ante la Comisión de Industria del Congreso, si para entonces no ha cesado en sus funciones, cosa que ahora mismo parece improbable. Si hace unos días el Gobierno salía en tropel a defenderle, este jueves solo algún ministro como el de Sanidad, Alfonso Alonso, ha dicho no entender "la cacería que se quiere montar contra" el titular de Industria. El PP guarda silencio y emplaza a escuchar el lunes al interesado.

Lo que hasta hace poco no se contemplaba, la posible dimisión de Soria, es ya una opción con muchos visos de prosperar. Lo lógico es pensar que un asunto de tanta gravedad puede pasarle factura al PP en unas elecciones, aunque no sea eso lo que dicen hasta ahora las encuestas que mantienen al partido de Rajoy como el más votado incluso después de que estallara el caso Taula, por el que están imputados por blanqueo a todos los concejales populares en el Ayuntamiento de Valencia, ahora ya suspendidos de militancia. Habrá que ver cómo pesa el caso en las respuestas de los potenciales votantes cuando les pregunten por sus preferencias en próximos sondeos.

El martes, antes de que el ministro compareciera ante los medios en el escritorio del Congreso, ya corrió el rumor de que podría dar un paso atrás después de que se le viera en una tensa conversación con el jefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal. Al ministro se le escuchó decir varias veces "cómo puede ser"ante lo que parecía una petición de explicaciones por parte de Moragas. Al final, todo quedó en nada y la rueda de prensa del ministro se produjo sin novedades reseñables, salvo las contradicciones de las que ya hemos informado. Eso sí, se le llegó a preguntar si el Ejecutivo le estaba presionando para que dimitiera. "En absoluto", contestó, y dijo contar con la confianza de Rajoy "y de todos los miembros del Gobierno".

Desde entonces, han ocurrido muchas cosas y no solo relacionadas con el ministro de Industria. Al caso Soria, aún no resuelto ni digerido, hay que sumar la detención del alcalde de Granada -después puesto en libertad con cargos- por corrupción urbanística y la multa impuesta por Hacienda al expresidente José María Aznar. Son demasiados golpes cuando está a punto de abrirse una nueva campaña electoral.

 

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