La fallida investidura de Sánchez desencadena la crisis de Podemos y amenaza el pacto PSOE-C’s

Las crisis territoriales de Podemos, cuya gravedad destapó la dimisión de diez dirigentes madrileños, ha dado pie a una abundante literatura sobre la supuesta bicefalia en la dirección del partido que habría desembocado en un pulso entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Esa tensión entre las dos almas del partido -Iglesias sería el guardián de las esencias de Podemos y el defensor de la ortodoxia mientras que Errejón se situaría en una posición más flexible y abierta al pacto con el PSOE para acceder al Gobierno de la nación- es lo que ha reconocido este miércoles la número tres del partido, Carolina Bescansa, cuando ha hablado de “divergencias tácticas” para explicar el cese del exsecretario de Organización, Sergio Pascual.

iglesias-errejon-900“Nosotros tenemos una ventaja y es que algunas de las personas que forman parte de Podemos nos conocemos desde hace muchos años, nos queremos, conocemos nuestras trayectorias, hemos trabajado juntos, y con independencia de los desacuerdos o divergencias que pueda haber entre nosotros de tácticas concretas en coyunturas concretas, nosotros nos queremos”, ha explicado Bescansa, cuando se le ha preguntado si existe frialdad entre los números uno y dos de Podemos a raíz de la crisis de Madrid y del cuestionamiento del secretario de Organización regional, Luis Alegre, a quien se considera estrechamente ligado a Iglesias. De momento el pulso se ha saldado con un 1-0: Alegre sigue en el cargo pese a las dimisiones por su supuesta falta de liderazgo y Pascual, responsable a nivel nacional, es destituido tras un durísimo comunicado en el que se le reprocha una “deficiente gestión” por haber consentido que dichas dimisiones se produjeran en un momento tan delicado como el actual, en pleno proceso negociador para la formación del futuro Gobierno.

Bescansa ha puntualizado que “quien quiera ver divisiones ideológicas importantes o estrategias distintas” es que no conoce cómo funciona su partido, en el que, aunque existen diferentes sensibilidades, todos comparten, según ha dicho, el convencimiento de que hay que trabajar para formar “un gobierno de cambio”. Pero lo cierto es que las negociaciones para un pacto que permita la investidura del candidato socialista, Pedro Sánchez, y la formación de un “Gobierno de cambio” pueden haber sido determinantes en el estallido de la crisis. Iglesias cerró la puerta a ese posible pacto cuando en el debate de investidura acusó al PSOE de tener “un pasado manchado de cal viva”, un sonoro portazo que fue recibido con sorpresa e incluso incredulidad por su mano derecha, Íñigo Errejón. Hasta que el líder de Podemos lanzó su ataque contra la línea de flotación socialista, aún había alguna esperanza de que el partido morado se abstuviera para permitir que Sánchez fuera investido presidente. A partir de ese momento, quedó claro que no había ninguna posibilidad de que esa aspiración se cumpliera.

Desde entonces, Iglesias se ha mantenido firme en su oposición a un acercamiento al PSOE después del pacto suscrito por Pedro Sánchez y Albert Rivera. Los términos de ese acuerdo, en aspectos como el mercado laboral y la normativa fiscal, son de hecho una barrera infranqueable para que Podemos pueda sumarse a esa alianza entre los socialistas y Ciudadanos. Iglesias ha vuelto a dejarlo claro en su carta a la militancia para explicar las crisis territoriales y las informaciones que han circulado sobre los problemas internos del partido. En ellas, se reproducen con una exactitud casi milimétrica los argumentos esgrimido el pasado fin de semana por dos asesores de Podemos, Luis Juberías y Pedro Antonio Honrubia Hurtado, para rebatir los ataques contra el partido de los que ellos consideran medios afines a los poderes fácticos.

En su misiva, el líder de Podemos llega a esta conclusión: “Tras el fracaso de la investidura ha quedado demostrado que el pacto PSOE-C’s solo es viable si se suma el PP, y se han vuelto a plantear los tres escenarios que señalamos tras el 20D: la gran coalición (con diferentes fórmulas y candidatos posibles, pero gran coalición al fin y al cabo); el Gobierno ‘a la valenciana’; o la repetición de elecciones. El primer escenario es el preferido por los sectores oligárquicos y sería una desgracia para España, pero, de concretarse, tendría un efecto obvio: nos convertiríamos en la principal oposición. El segundo escenario es el que más temen los sectores oligárquicos pero, de momento, han logrado que el PSOE renuncie a él. En el tercero (la repetición de elecciones), la preocupación para esos sectores sería que mejorásemos los resultados electorales del 20 de diciembre”.

Esa firmeza de Pablo Iglesias en la defensa de sus principios que le ha llevado a hacer limpieza de puertas para dentro sin contemplaciones tiene su contrapunto en las últimas iniciativas del secretario general del PSOE que distorsionan el rumbo que se había fijado. Pedro Sánchez se ha embarcado en una gira nacional que le llevó el martes a Barcelona donde se entrevistó con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y que incluye encuentros con otros dirigentes territoriales, socialistas o no, sin el concurso de Ciudadanos, el partido con el que había acordado ir de la mano a todas las reuniones con otras fuerzas políticas hasta que se resuelva la gobernabilidad del Estado. Ahora el líder socialista, aparentemente más preocupado por salvar su pellejo ante el próximo congreso de su partido que deberá confirmarle o relevarle del cargo, ha dado un paso más para cerrar reuniones con Podemos e Izquierda Unida en las que Ciudadanos ni está ni se le espera.

Sánchez se acerca a Iglesias y Rivera le llama a capítulo

Sánchez e Iglesias han mantenido este miércoles una conversación telefónica en la que se han emplazado a reunirse “antes de Semana Santa” con el fin de “normalizar el diálogo” entre ambos partidos, según han informado fuentes de ambas formaciones. Para ello, no se ha contado con Ciudadanos que tampoco participará en la reunión que los equipos negociadores de PSOE e IU mantendrán este jueves en el Congreso de los Diputados. Desde la formación de Albert Rivera han restado importancia a su ausencia en estos dos encuentros y consideran que la reunión entre Sánchez e Iglesias está más encaminada a salvar diferencias entre ambos líderes que a un acercamiento para formar Gobierno. Pero la cita de los dos dirigentes podría significar que la coalición de izquierdas no está totalmente descartada, lo que automáticamente expulsaría de la ecuación al centro-derecha y enterraría la opción de la gran coalición a tres bandas a la que siguen apelando Rivera y Mariano Rajoy.

De hecho y al margen de los pronunciamientos de cara a la galería, en Ciudadanos debe haber cundido cierta preocupación cuando este miércoles su líder se ha reunido con Sánchez, en el Congreso de los Diputados, “para reafirmar la vigencia y solidez del pacto de Gobierno que firmaron en febrero”, según han informado fuentes de sus respectivos equipos. La prioridad de Ciudadanos, según fuentes de su dirección, es lograr que el acuerdo que le une con el PSOE sume más apoyos de los que ya obtuvo Sánchez en su segunda votación de investidura (131). En consecuencia, aunque los dos partidos se comprometieron a negociar conjuntamente, la formación emergente ha aceptado tanto la reunión de Sánchez con Iglesias como la cita que tienen prevista este jueves el PSOE e IU. Pero no cabe duda de que la suma de Podemos -que es la única realmente indispensable para sacar adelante la investidura de Sánchez a menos que el líder socialista se avenga a pactar con el PP- sigue pareciendo un objetivo inalcanzable a la luz del documento difundido por por su secretario general.

De momento, Sánchez e Iglesias han constatado que “a pesar de las diferencias de criterio” en torno a la formación de gobierno, “comparten que es positivo que se normalice el diálogo entre ambos“, después de que las negociaciones quedaran rotas a finales de febrero antes de la fallida investidura del líder socialista. En definitiva, ninguno de los dos quiere aparecer como el culpable del bloqueo y único responsable de que no se pueda formar Gobierno y haya que recurrir de nuevo a las urnas.

La conversación pone fin a tres semanas de distanciamiento entre PSOE y Podemos después de que la formación morada decidiese el pasado 24 de febrero suspender las negociaciones a cuatro, en la que también estaban IU y Compromís, en protesta por el pacto firmado por los socialistas con Ciudadanos. Esta ruptura de relaciones abocó a Sánchez a fracasar en las dos votaciones de investidura a las que se sometió los pasados 1 y 4 de marzo, donde solo contó con el respaldo de Ciudadanos y, en segunda instancia, de Coalición Canaria. Tras la fallida investidura, el PSOE y Ciudadanos reafirmaron que su pacto seguiría siendo la base para formar un gobierno de cambio y que a las negociaciones con otros partidos irían juntos. No obstante, a la reunión con Iglesias está previsto que acuda Sánchez sin la compañía del líder de C’s, Albert Rivera. Los socialistas han insistido en los últimos días en que es preciso retomar el diálogo con Podemos para intentar conseguir un acuerdo y evitar elecciones.

El PSOE y Ciudadanos remitieron la pasada semana una carta a Podemos, al igual que a otros grupos, invitándole a una reunión a tres bandas de los equipos negociadores, sobre la que aún no hay fecha. No obstante, la portavoz adjunta de Podemos en el Congreso, Irene Montero, ha advertido al PSOE de que si la negociación es sobre la base del documento con Ciudadanos, “va a ser muy difícil, por no decir imposible”, que se pueda alcanzar un acuerdo de gobierno. PSOE y Podemos no han dado más detalles de cuándo podría ser la reunión entre Sánchez e Iglesias, aunque lo más probable es que sea la próxima semana, antes de las vacaciones de Semana Santa. Sánchez viajará el jueves a Bruselas para participar en la reunión de los socialistas europeos previa a la cumbre y el viernes estará en Valencia viendo las Fallas.

 

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