PSOE y Podemos se presentan como adalides de la negociación sin ceder un ápice en sus proposiciones

Las primeras reuniones de las direcciones de PSOE y Podemos abrieron este lunes la cuenta atrás de las elecciones generales criticándose mutuamente de ser los culpables de no haber expulsado a Mariano Rajoy del Gobierno como pretendían sus electores. El penúltimo episodio del deterioro de las relaciones entre ambas fuerzas políticas ha sido la negativa del PSOE a asistir a la llamada reunión “a cuatro” con los partidos de izquierdas convocada por Podemos para el miércoles. Los socialistas exigen que la formación de Pablo Iglesias, IU-UP y Compromís acepten en este encuentro la presencia de Ciudadanos, su 'pareja de hecho' como la ha bautizado Rajoy, cosa a la que Podemos se opone.

Fue el portavoz de Podemos en el Congreso, Íñigo Errejón, quien se puso en contacto con su homólogo del PSOE, Antonio Hernando, para convocar a los negociadores socialistas a la cita del miércoles. Hernando le comunicó que el pasado sábado el PSOE y Ciudadanos adquirieron el compromiso de "asistir siempre conjuntamente a todas las reuniones que se celebren a partir de ahora para poder formar cuanto antes un nuevo gobierno". La respuesta de Errejón fue que la invitación para verse con IU-Unidad Popular y Compromís era "únicamente individual para el PSOE", porque la idea es resucitar aquella mesa 'a cuatro' que nació, bajo el auspicio IU, el 22 de febrero y que quedó en suspenso dos días después cuando Podemos la abandonó tras sellar su acuerdo el PSOE y C's.

"El PSOE lamenta que Podemos fuera el último partido en sentarse a negociar y el primero en abandonar la mesa de diálogo antes del debate de investidura y lamenta la oportunidad perdida en las dos votaciones de investidura para tener ya un gobierno de cambio", respondieron los socialistas que, no obstante, reiteraron que su deseo, "compartido con Ciudadanos", es "ampliar y sumar nuevos apoyos" al acuerdo "reformista y de progreso que puede poner punto y final a la etapa de Mariano Rajoy y el PP en La Moncloa".

Por la mañana, y tras el encuentro de la Comisión Permanente de la Ejecutiva socialista, Pedro Sánchez reclamó que Podemos vuelva a sentarse a negociar con ellos para hablar de contenidos, no de sillones, pero acusó a Pablo Iglesias de estar siendo la “tabla de salvación” del presidente del PP y volvió a reprocharle que muestre tanto rencor y tanto odio hacia el PSOE. Por su lado, el líder del partido morado pidió esta mañana en el Consejo de Coordinación de Podemos que su equipo negociador reanude los contactos con PSOE, IU-UP, Compromís, En Comú Podem y En Marea para recomponer la “Mesa a Cuatro” que, a su juicio, debe conformar la coalición del Gobierno de cambio y progresista que necesita España al tiempo que acusaba al secretario general de los socialistas de hacer el ridículo llevando a Rivera todo el tiempo a su lado en las negociaciones.

PP y Podemos “no son lo mismo”

Sánchez insistió hoy en que nunca dirá que son lo mismo el PP que Podemos -lo que sí se ha afirmado desde las filas moradas contra los socialistas cuando se cantaba la consigna “PSOE, PP: la misma cosa es”-, pero añadió que “hoy no tenemos Gobierno de cambio porque Iglesias no ha querido”. “Sólo hay dos opciones: el cambio o la continuidad, y lo cierto es que Iglesias está siendo la tabla de salvación de Rajoy”, reseñó antes de rematar la crítica afirmando: “”Iglesias ha traicionado a su electorado porque no le votaron para que Rajoy siga ahí”.

No obstante, volvió a tender la mano a Iglesias y afirmó que el acuerdo que ha alcanzado con Rivera “sigue ahí, es abierto y se puede enriquecer”. Aunque añadió que “lo que hay que hacer es hablar más de políticas, de contenidos, y no de sillones”, que es lo que a su juicio significa que Iglesias hable de tener “garantías” colocando ministros en el Gabinete. En cualquier caso, quiso dejar claro que no romperá su pacto con Ciudadanos afirmando que Rivera y él irán “juntos” a cualquier negociación porque “para enriquecer el acuerdo no que excluir a nadie”.

Iglesias mantuvo una posición parecida a la de Sánchez aplicando la dialéctica del palo y la zanahoria. A petición suya, el Consejo de Coordinación de Podemos acordó esta mañana que su equipo de negociación reanude los contactos con los partidos de la “mesa a cuatro” que propuso Alberto Garzón y que ellos rompieron tras el pacto entre Sánchez y Rivera. La decisión adoptada reclamó, según la fuerza morada recoge en un comunicado oficial, el reinicio de una nueva ronda de negociaciones de cara a constituir un Gobierno de cambio y progresista que presida Pedro Sánchez pero que se estructure “a la valenciana”, es decir, incluyendo ministros de todas las fuerzas que lo sustenten y dejando fuera a PP y Ciudadanos.

La propuesta invita a volver a conformar esa Mesa el miércoles por la mañana, pero Podemos sólo dará los detalles de la convocatoria a lo largo del martes. De momento, Iglesias señaló ayer que no va a sentarse en la mesa para explorar un acuerdo con el partido de Albert Rivera. El líder de Podemos insistió en que el PSOE debe “elegir” entre pactar un gobierno progresista con ellos o seguir negociando con Ciudadanos.

Presidente independiente

Iglesias añadió que sospecha que “alguien ha prohibido al PSOE pactar” con Podemos y dijo que Sánchez hubiera querido un “cheque en blanco” para tener un gobierno en minoría, pero eso “nunca” se lo va a dar. Sin embargo, el líder morado sorprendió a los socialistas señalando que no tendrían “problemas” para aceptar un presidente del Gobierno “independiente y de prestigio para los socialistas”, pero no un “tecnócrata” como Mario Monti.

Otra prueba de que lo que prima, por encima de la propaganda de las manos tendidas, es la tensión electoral entre ambas fuerzas políticas ha sido la alusión de Iglesias a que lo que está haciendo el PSOE con los alcaldes del cambio “no es alertar, es amenazar”. Volviendo las cañas en lanzas, Iglesias recordó que Podemos sustenta a los presidentes socialistas de Extremadura y Castilla-La Mancha. Pero eso sí, matizando que sin “amenazar nunca a nadie”, justo lo mismo que hizo el portavoz socialista Antonio Hernando cuando abrió el melón poniendo sobe la mesa que Podemos tiene muchos alcaldes de grandes ciudades gracias al PSOE.

Iglesias, que ha explicado que sospecha que “alguien ha prohibido al PSOE pactar” con Podemos, ha considerado “ridículo”, incluso “cómico”, que Sánchez “tenga que llevar ahora a Rivera pegado” a las negociaciones con otros partidos y ha hecho hincapié en que el líder del PSOE tiene que “elegir” si quiere un gobierno a la valenciana o quiere seguir su “viaje a la derecha pasando por el centro” hasta llegar a la gran coalición con Ciudadanos y el PP.