La errática política de pactos del PSOE enfada a los demás y le resta votos ante un adelanto electoral

El PSOE es el partido que saldría más perjudicado si hubiera que ir a unas nuevas elecciones por la incapacidad de las distintas formaciones de pactar un nuevo Gobierno. Esa es la principal conclusión de la encuesta publicada este domingo por ‘El País’, que da a los socialistas casi un punto menos en intención de voto respecto al resultado que obtuvo el 20 de diciembre. La encuesta se realizó entre el 12 y el 14 de enero, es decir, en un periodo de tiempo que abarcó la constitución de las nuevas Cortes y el pacto a tres bandas (PP-PSOE-Ciudadanos) para repartir los puestos de la Mesa del Congreso.

sanchez-448Entre las conclusiones de la encuesta hay que destacar que a los electores no les gusta la idea de tener que regresar a las urnas en tan poco tiempo -un 61% aboga por los pactos frente al 33% que prefiere volver a votar- y que los votantes socialistas apoyan mayoritariamente la determinación de Sánchez de no pactar con el PP. Así pues, es posible que el acuerdo para formar la Mesa de la Cámara Baja les haya desconcertado. A día de hoy, el líder del PSOE sigue aferrándose a su propuesta de una gran alternativa de izquierdas una vez que Mariano Rajoy haya fracasado en su primer intento de ser investido, lo que parece previsible si no cuenta al menos con la abstención del Grupo Socialista. Ese es seguramente el motivo por el que camufló su pacto para la Mesa utilizando a Ciudadanos, que negoció con el PP y con el PSOE, por separado, como mediador.

Según el sondeo de Metroscopia para ‘El País’, el PSOE obtendría en unas nuevas elecciones el 21,1% de los votos, casi un punto por debajo del 22% que se apuntó el 20-D. El PP se quedaría prácticamente igual, pasando del 28,7% al 29%, tres décimas más. Ciudadanos saldría ganando con un 16,6% de los votos, casi tres puntos más que en las pasadas elecciones (13,9%). Y Podemos sería otro gran beneficiado por la repetición de los comicios ya que con un 22,5% de los votos (cinco décimas más que el 22% del 20-D) se colocaría por delante del PSOE y pasaría a ser la segunda fuerza política.

La formación de Pablo Iglesias ha sido hasta ahora la menos reacia a unas nuevas elecciones aunque un 47% de sus votantes no desean esa opción. Claro que ese porcentaje se aleja bastante del 72% de los votantes del PP que rechazan el adelanto electoral, del 69% de los votantes de Ciudadanos que también se oponen y del 65% de los votantes del PSOE que mantienen la misma postura. Podemos, al que Sánchez ha invitado reiteradamente a sumarse a su alternativa de izquierdas, no ha renunciado por ahora a su defensa de un referéndum para Cataluña -la línea roja que impuso el Comité Federal de su partido a Pedro Sánchez para que negociara con ese partido- y además no ha ocultado su enfado por el pacto a tres bandas para formar la Mesa del Congreso. Aun así, dijo que estaba dispuesto a sentarse a hablar, quizá para no cargar con el estigma de haber frustrado la negociación incluso antes de que se iniciara.

Pero cuando las relaciones entre el PSOE y Podemos no habían empezado a descongelarse, otro bandazo de Pedro Sánchez en su errática política de alianzas ha sumado más puntos en contra de un posible entendimiento. El préstamos de senadores socialistas a ERC y Democràcia i Llibertat para que puedan tener grupos propios en la Cámara Alta ha enfado todavía más a la formación de Pablo Iglesias, que lleva tiempo reclamando cuatro grupos en el Congreso -el suyo propio y los de sus socios territoriales de Cataluña, la Comunidad Valenciana y Galicia- y recibiendo una rotunda negativa por respuesta de los partidos mayoritarios, el PSOE incluido.

Este sábado, en un acto en Lisboa, Pablo Iglesias no escatimó críticas hacia el Partido Socialista por sus recientes acuerdos. "El PSOE dijo que no se podía sentar a la mesa con las formaciones políticas que defendían la independencia de Cataluña" y después "ha permitido a estas formaciones que tengan grupos parlamentarios", cuando rechazó que Podemos se desdoblara en cuatro, dijo el líder de Podemos al tiempo que pedía “coherencia” a Sánchez. El secretario general de los socialistas se ha convertido la diana de los ataques de Iglesias que también dio muestras de no haberle perdonado su alianza con “las derechas” para la Mesa del Congreso: "Pedro Sánchez un día dice Portugal y cuando vuelve a España prefiere decir Alemania".

Y si Podemos está molesto, lo mismo puede decirse con Ciudadanos que había iniciado una especie de luna de miel con el PSOE al negociar el reparto de la Mesa abruptamente interrumpida por la cesión de senadores a los independentistas. El partido de Albert Rivera no duda en tachar un movimiento que siempre se ha considerado un gesto de cortesía parlamentaria como un “fraude de ley” que debería ser prohibido en futuras reformas del reglamento.

Revilla a Sánchez: "Pedro, se fuerte"

Con todo, Pedro Sánchez sigue pensando que puede articular esa gran alternativa a Rajoy y que esa es la única opción viable, ya que una y otra vez insiste en su ‘no’ al presidente del Gobierno en funciones y al PP. Este domingo, durante una visita a Cantabria, no ha mencionado a sus potenciales socios pero sí lo hizo hace exactamente una semana cuando dijo que "estamos obligados a entendernos y tenemos que entendernos las fuerzas del cambio. Es lo que estamos ofreciendo los socialistas tanto a la izquierda como a la nueva derecha que puede representar Ciudadanos. Tenemos puntos en común y nos une el cambio".

Esta vez, tras reunirse con el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, ha dicho que "España necesita grandes transformaciones que exigirán grandes consensos y Mariano Rajoy, que ha gobernado solo y frente a todos, y que hasta hace pocos días solo ha confundido su mayoría absoluta con el absolutismo, no es la persona capacitada para poder liderar esos grandes consensos". Después de que Revilla le dijera "Pedro, se fuerte", el líder de los socialistas ha asegurado que lo va a ser, porque es "coherente" y porque, a su juicio, Mariano Rajoy "no es la persona capacitada para poder liderar" los "grandes consensos" que precisa el país.

La combinación ideal para que Sánchez sacara adelante su alternativa y la que menos conflictos le ocasionaría en su partido sería contar con los votos afirmativos de los 69 diputados de Podemos y sus alianzas territoriales más los dos de IU y la abstención de Ciudadanos. Un poco más compleja y difícil de explicar debido al proclamado antisecesionismo del PSOE sería la opción de que Podemos se abstuviera y los 40 diputados de Ciudadanos votaran ‘sí’ a Sánchez, pero en ese caso la formación de Rivera tendría que compartir el sentido del voto con alguna fuerza independentista de las tres con representación en el Congreso (ERC, Democràcia i Llibertat y Bildu), además de contar el apoyo de IU, PNV y Coalición Canaria.

Así las cosas, el Rey Felipe VI inicia este lunes las consultas con los partidos políticos previas a la designación de un candidato al que encargará la formación de Gobierno. Tan solo ERC se ha autoexcluido de la misma en señal de protesta por la negativa del monarca a recibir la semana pasada a la presidenta del Parlament, Carmen Forcadell.

La ronda comienza con los partidos más minoritarios en el nuevo Congreso de los Diputados y por eso el primer que acudirá al Palacio de la Zarzuela será el portavoz de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, a las 10 horas. En el primer día de estas consultas, el monarca se entrevistará asimismo con el representante de Foro Asturias, Isidro Manuel Martínez, a las 12.00, y la portavoz de Coalición Canaria-Partido Nacionalista Canario, Ana Oramas, a las 17.00 horas. El martes será el turno de UPN (10.00) que ha decidido desplazar a Zarzuela al presidente del partido, Javier Esparza, en lugar de a uno de sus dos representantes en el Congreso, como han hecho en ocasiones anteriores. Pretenden así subrayar su lealtad a la Corona en un momento en que el Gobierno foral ha vetado a los Reyes en las próximas entregas de los Premios Príncipe de Viana.

Felipe VI recibirá a continuación a la representante de Bildu Marian Beitialarrangoitia (12.00) y por la tarde (17 horas) al portavoz del PNV, Aitor Esteban, que ha intercambiado por problemas de agenda su cita con la del diputado de IU Alberto Garzón, a quien el Rey verá el miércoles a las 10.00. A las 12 horas del miércoles el Rey recibirá a los diputados de la coalición gallega En Marea Antón Gómez-Reino Varela y Alexandra Fernández Gómez, y a las 17.00 recibirá al portavoz de Democracia i Llibertat Francesc Homs. El jueves será el turno de Joan Baldoví (Podemos-Compromís), a las 10 horas; Xavier Domènech (En Comú-Podem), y de Albert Rivera (Ciudadanos) a las 17 horas. La ronda concluirá el viernes con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, al que el Rey recibirá a las 10.00 horas. Le seguirá el líder del PSOE, Pedro Sánchez, a las 12.00 horas, y finalmente Mariano Rajoy (PP), a las 17 horas.

El Rey emprenderá esta ronda de consultas en cumplimiento del artículo 99.1 de la Constitución española, que atribuye al monarca la responsabilidad de designar formalmente al candidato a presidente del Gobierno que deberá recabar la confianza del Parlamento. Acabada la ronda de consultas, el monarca llamará al presidente del Congreso para comunicar su decisión sobre quién debe ser el candidato que se someterá a una sesión de investidura. Hasta ahora, siempre ha sido el líder del partido con más diputados, pero nada implica que deba ser siempre así porque en el sistema parlamentario priman las negociaciones y recabar el apoyo más nutrido en la Cámara.

Rajoy quiere intentar la investidura primero

No obstante, el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha confirmado públicamente su intención de someterse al debate de investidura, aun cuando no tenga garantizados los apoyos suficientes. La segunda fuerza más votada, el PSOE, también está de acuerdo en que corresponde al PP, como partido más votado, intentarlo antes. Eso sí, si fracasa, el líder socialista, Pedro Sánchez, ha mostrado su voluntad de intentar conformar un Ejecutivo de cambio "progresista".

Cuando el presidente del Congreso reciba del Rey el nombre del candidato al que ha encargado intentar formar Gobierno, López convocará a la Junta de Portavoces para poner fecha a esa Sesión de Investidura. Como los grupos disponen de cinco días hábiles desde la constitución de la Cámara para formarse, la Junta de Portavoces no estará habilitada para organizar la agenda parlamentaria hasta el 20 de enero. Por todo ello, y no habiendo un plazo fijo, no se espera que el primer debate de investidura del próximo presidente del Gobierno tenga lugar antes de finales de enero.

En esa Sesión de Investidura, el candidato propuesto expone su programa de gobierno y luego toman la palabra los portavoces de los distintos grupos para, después, proceder a la votación. Si el aspirante obtiene el voto de la mayoría absoluta (176), se entenderá otorgada la confianza. Si no logra, al menos, la mitad más uno de los votos se fijará una nueva votación 48 horas después de la anterior, en la que ya le bastará con lograr una mayoría simple de apoyos, esto es, más votos a favor que en contra.
En el caso de que tampoco consiga ser investido en este segundo intento, se tramitarán sucesivas propuestas por el mismo procedimiento y, si transcurren dos meses a partir de la primera votación de investidura y ningún candidato hubiese obtenido la confianza del Congreso, habría que convocar nuevas elecciones. En ese caso, el presidente de la Cámara Baja sometería a la firma del Rey el decreto de disolución de las Cortes y de convocatoria de los comicios, una circunstancia ésta que hasta ahora no se ha dado nunca.

 

RELACIONADO