Puigdemont, investido ‘president’, aplicará la declaración de independencia

El candidato a la Presidencia de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha pronunciado un discurso ante el Parlament ni brillante ni beligerante, al menos en las formas. Ha tenido poco tiempo para prepararlo desde que el sábado Junts pel Sí alcanzó un acuerdo ‘in extremis’ con la CUP para apartar a Artur Mas. Por eso, apenas ha esbozado su programa de Gobierno pero sí ha dejado claro que aplicará la declaración independentista que aprobaron el pasado 9 de noviembre las dos formaciones secesionistas. El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha reaccionado inmediatamente recordándole los instrumentos que tienen las leyes y la Constitución para frenar la fractura del estado y que él no dudará en aplicar. Y la candidatura de Puigdemont ha salido adelante con mayoría absoluta de 70 votos a favor -62 de JxSí y 8 de la CUP-, dos abstenciones de la CUP y 63 votos en contra de C’s, Catalunya Sí Que Es Pot, PSC y PPC.

“Tenemos más instrumentos que nunca para defender nuestra unidad, las principales fuerzas políticas estamos de acuerdo en ello”, ha dicho Rajoy en una comparecencia en La Moncloa mientras se celebraba el pleno de investidura del independentista Carles Puigdemont. Rajoy ha confirmado que ha hablado con el líder socialista, Pedro Sánchez, y con el de Ciudadanos, Albert Rivera, que le han dado su respaldo para que vele por que se respete la ley, y espera hablar con el de Podemos, Pablo Iglesias.

Y es que antes, Puigdemont ha trazado su hoja de ruta hacia la independencia en base a cinco compromisos que se resumen de esta manera: 1) La culminación del ‘procés’ en su parte ciudadana y participativa”; 2) El “diseño definitivo de las estructuras de Estado y de su puesta a punto”; 3) La tramitación de los proyectos de ley que permitirán esta desconexión de Cataluña del Estado español y 5) La constitución de un futuro estado catalán e independiente.

En su intervención inicial, Puigdemont ha sido hasta poético: “Tenemos que empezar a caminar a la luz de la declaración del 9-N para iniciar el proceso de constitución de un estado independiente”. Después, una vez que han intervenido todos los demás portavoces, ha utilizado su réplica para elevar el tono: “No queremos la zarpa del fascismo sobre nuestras vidas nunca más”.

Entre las herramientas que Puigdemont ha mencionado como indispensables para llevar adelante el ‘procés’, Puigdemont ha mencionado la creación de la Hacienda propia -la cuestión clave por antonomasia-, el banco central catalán y la agencia catalana de la Seguridad Social, embrión de la gestión de las pensiones y el paro “del futuro Estado catalán”. Todo ello con un plan de negociación con el Estado español para pasar de la postautonomía a la república catalana. En definitiva, su programa es idéntico al que había presentado Artur Mas en el pleno de investidura del 9 de noviembre: “No podría ser de otra forma”, ha dicho el candidato que ha añadido: “El candidato no es el mismo, el programa sí”.

“Iniciamos un proceso que no será nada fácil. Habrá que poner valor y coraje”, ha reconocido el futuro president de la Generalitat, que ha admitido que asumirá el cargo “seguramente” de forma “temporal” porque “los momentos irrepetibles necesitan liderazgos irrepetibles”. Ha garantizado que se “dejará la piel” para lograr la independencia porque no es hora de “cobardes”. Puigdemont ha pedido también que se deje a un lado “el orgullo” para asumir “la dignidad”, con el fin de culminar el proceso soberanista sin “cobardías” pero tampoco con “temeridades”, siguiendo la estela de su predecesor, Artur Mas.

La agenda social y la lucha contra la corrupción -palabra que no ha mencionado en el más puro estilo de Artur Mas- apenas han ocupado espacio en su discurso. Lo que he hecho ha sido resumir sus buenas intenciones: “El país que queremos construir debe ser más justo, más equitativo, más preparado, más culto y más saludable; que ofrezca más trabajo y que sea más transparente, ejemplo de buenas prácticas políticas y democráticas, y más moderno”.

La primera parte de su intervención ha estado dedicada a pedir “perdón” a la ciudadanía por las tensas negociaciones con la CUP y ha afirmado que espera tener a Artur Mas a su “lado”. “Has decidido hacer paso al lado cuando tenías todo el derecho a presidir el país”, le ha dicho. Poco después de las 17.05 horas, tras saludar uno a uno a los consellers del gobierno en funciones que esperaban en su bancada el inicio del pleno y fundirse en un abrazo con un Mas que ha sido recibido con aplausos por los diputados de Junts pel Sí (JxS), Puigdemont ha dado inicio a su discurso de investidura. Y lo primero que ha hecho ha sido celebrar el “buen acuerdo” alcanzado ‘in extremis’ con la CUP que permite no sólo “salvar la investidura” sino también garantizar la estabilidad del nuevo Govern, porque sin ella “la legislatura no habría servido de nada”, ha dicho.

La oposición destaca el continuismo para un ‘proyecto ilegal’

La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, ha considerado que Puigdemont será un presidente “continuista” que ha sido “puesto a dedo” para acometer un proyecto “ilegal” de independencia, y ella también se ha comprometido a “dejarse la piel” en defensa de la democracia y de las leyes. “Es más de lo mismo”, ha repetido en varias ocasiones la jefa de la oposición en la cámara catalana. Arrimadas ha opinado además que el candidato a la presidencia de la Generalitat no es una persona “suficientemente moderada y respetuosa con la mayoría de los catalanes, como para representar a todos ellos” como, ha dicho, “avala su trayectoria política y personal” y ha citado así un mensaje en Twitter de Puigdemont en 2013 en el que dijo: “Los invasores serán expulsados de Cataluña”.

Arrimadas ha lamentado que el pacto entre Junts pel Sí y la CUP es un paso adelante que no respeta el resultado de las elecciones del pasado 27 de septiembre. “No hay una mayoría para culminar el proceso”, y de ahí que haya exigido que sólo las urnas puedan corregir el resultado salido de las urnas. La líder de la oposición -tras lograr 25 diputados y ganar 16 respecto a los anteriores comicios, en 2012- ha insistido así en la necesidad de una corrección. De volver a hablar, por ejemplo, de la corrupción -tras reprochar a Puigdemont no haberla mencionado en el discurso de investidura: “no ha hablado del 3% ni de medidas para luchas contra la corrupción”-, o de seguir adelante en un proyecto que demuestra una “capacidad extraordinaria de ruptura”, en referencia a CiU “y hasta a la CUP”.

Ni Arrimadas ni el líder del PSC, Miquel Iceta, han sido especialmente duros en su réplica a Puigdemont aunque ambos han dejado claro que votarán en contra de su investidura. Iceta le ha dicho “no” a la “independencia, la ilegalidad y la investidura” y le ha reprochado que se haya “subastado” la Presidencia catalana. “No apreciamos ninguna diferencia entre usted y él”, ha dicho en referencia a Mas.

Para el dirigente socialista, que ha lamentado las “formas” con las que se ha convocado este pleno de investidura en el último día del plazo permitido, Cataluña necesita “estabilidad, buen gobierno y capacidad de negociar”, algo que a su juicio la propuesta de Puigdemont “no garantiza”. Iceta ha pedido a Puigdemont que su presidencia “no esconda el viejo demonio de la política catalana de separar entre buenos y malos catalanes”, y le ha preguntado si su gobierno tendrá como “base” y “plan de gobierno” el acuerdo para la independencia que Junts pel Sí planteó a la CUP para lograr la investidura de Mas.

Muy esperada era la intervención de la diputada de la CUP, Anna Gabriel. que ha explicado que su grupo iba a investir a Puigdemont con ocho votos a favor y dos abstenciones, para expresar las diferentes sensibilidades de su partido. Gabriel ha explicado que dan su apoyo a la investidura, al Govern y al que ya será nuevo presidente este domingo porque es una legislatura con “marcado carácter de excepcionalidad”. Gabriel ha sustentado esta excepcionalidad en el deseo de que ésta sea la legislatura “de la ruptura, de los cambios, de las transformaciones y los retos”, para que las instituciones catalanas reflejen lo que a su juicio es la voluntad popular.

 

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