Un juego interactivo evalúa el desarrollo emocional de los niños con autismo altamente funcional o síndrome de Asperger

Ayudará a profundizar en la inteligencia emocional de los niños con una investigación que en principio se desarrollará en España

Emodiscovery es un juego online gratuito diseñado para niños de entre 8 y 12 años, y tiene como objetivo evaluar su habilidad para regular las emociones de los demás en distintas situaciones. Ha sido desarrollado, con el respaldo de Banco Santander, a través de Santander Universidades, por las científicas Belén López-Pérez, investigadora en el campo de la Psicología Social y Evolutiva, Daniela Pacella, estudiante de doctorado en Inteligencia Artificial, y Laura Howells, estudiante de Psicología.

Está dirigido a cualquier niño, pero los científicos esperan que les permita comparar las respuestas de aquellos que padecen autismo altamente funcional o síndrome de Asperger y TDHA (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

Para López-Pérez “Emodiscovery podría ser una herramienta fundamental para evaluar la inteligencia emocional e identificar si un niño necesita ayuda para mejorarla. Al plantearles una serie de escenarios y varias líneas posibles de actuación, podemos ver cómo pueden responder diferentes niños a determinadas situaciones. Al explicárselas, también podemos educarlos para que sepan cómo adaptar su comportamiento, en su propio beneficio y en el de las personas que les rodean”.

Emodiscovery, que en su etapa inicial cuenta con seis niveles, está disponible en inglés y español. El juego permite a sus jugadores asumir el papel de un personaje al que se le presentan diferentes situaciones emocionales y que ha de identificar la respuesta más adecuada.

Entre estas situaciones se incluyen sentimientos de felicidad, tristeza, ansiedad y miedo, y los jugadores solo pueden avanzar de nivel si contestan correctamente una serie de preguntas de opción múltiple.

Además de animar a que los niños comprueben sus propias respuestas y sepan si pueden necesitar más ayuda, los científicos piensan utilizar el juego para avanzar en la investigación y el conocimiento de la inteligencia emocional de los niños.