Cruz y Rubio chocan por la seguridad nacional en el quinto debate republicano

En la carrera de las primarias republicanas, que se celebra bajo el síndrome del miedo por la seguridad nacional, dos de los aspirantes a la candidatura a la Casa Blanca, el senador Ted Cruz y Marco Rubio, chocaron por sus posturas sobre la intervención militar estadounidense, el espionaje del gobierno sobre las comunicaciones de los estadounidenses y la inmigración. Fue el quinto debate de estas características, pero el primero tras los atentados de París del 13 de noviembre y el ataque en San Bernardino (California, EE.UU.) del 2 de diciembre. El favorito Donald Trump se dedicó a defender su provocadora propuesta de que se vete la entrada a Estados Unidos a los musulmanes.

El exgobernador de Florida Jeb Bush, que no está obteniendo tantos réditos de su campaña, encontró un asidero al intentar desacreditar la preparación de Trump para aspirar a la Casa Blanca, y reprochó al brusco millonario que intente “alcanzar la presidencia con insultos”. “Donald es muy bueno con los titulares, pero es el candidato del caos. Y sería el presidente del caos”, aseguró Bush en un ataque directo a Trump, que actualmente lidera las encuestas para ser el nominado a la candidatura presidencial republicana en 2016. A juicio del exgobernador, la propuesta de Trump “lograría todo lo contrario” de lo que se busca, que es “destruir el Estado Islámico (EI)”. El magnate inmobiliario, por su lado, descalificó las críticas de su rival y las achacó a sus bajos resultados en las encuestas, ya que a su entender Bush “ha fracasado en su campaña, que es un desastre”.

Por su parte, el segundo mejor posicionado en los últimos sondeos a nivel nacional, Ted Cruz, evitó en todo momento criticar directamente a Trump y su plan sobre los musulmanes, e incluso admitió que “entiende” por qué el magnate hizo esa propuesta, pero aseguró que no la comparte. En varias ocasiones, los moderadores de CNN trataron de buscar un enfrentamiento directo entre Trump y Cruz, una presumible lucha entre el primer y segundo candidato que la cadena televisiva incluso había utilizado para promocionar el debate, pero que finalmente no ocurrió.

Al ser preguntado sobre sus comentarios anteriores en los que dijo que Cruz se comportaba como “un maníaco” cuando llegó al Senado, Trump aseguró que lo ha conocido mejor “durante los últimos 3 o 4 días” y que el político tejano tiene un “temperamento maravilloso”. “Está bien. No os preocupéis por ello”, añadió el magnate, quien dio una suave palmada y dirigió una sonrisa a Cruz, que se encontraba en el atril de al lado durante el debate.

Inmediatamente, la misma periodista que había inquirido a Trump se dirigió a Cruz para preguntarle sobre unos supuestos comentarios negativos que éste hizo sobre el magnate en un encuentro privado la semana pasada. “Lo que dije en privado es exactamente lo que diré aquí, que es que el juicio de cada votante está decidiendo quién tiene la experiencia, la visión y el juicio para ser comandante en jefe (…) Lo que puedo decirle es que cada una de las nueve personas que estamos aquí hoy sería un comandante en jefe infinitamente mejor que Barack Obama o Hillary Clinton”, añadió.

En el debate también se volvió a abordar, aunque brevemente y siempre vinculada a la seguridad, la política migratoria, ante lo que el senador por Florida Marco Rubio reiteró su disposición a permitir que los inmigrantes indocumentados accedan a la tarjeta de residente permanente al cabo de un tiempo. “Estoy personalmente abierto a que, después de diez años, de estatus provisional (…) a que la gente tenga la posibilidad de solicitar la tarjeta verde (de residencia permanente)”, aseguró Rubio, de origen cubano, aunque reconoció que “no es la opinión mayoritaria de su partido”. En un intento de marcar distancias con Rubio, Cruz –que también es cubano-estadounidense- fue más allá que en declaraciones anteriores al oponerse a la legalización de los ‘sin papeles’. “Yo nunca he respaldado la legalización y no pretendo respaldar la legalización”, aseguró. Los dos senadores llevan semanas cruzando pullas en la distancia, y su rivalidad podría convertirse en una de las fuerzas dominantes de la campaña mientras se acercan las primeras votaciones de febrero.

El senador de Texas está ganando apoyo, especialmente en las asambleas de Iowa, que comienzan las primarias, y se describe como una alternativa con más opciones que Trump. Rubio, por su parte, intenta ocupar el espacio entre la corriente tradicional del partido y la rama más conservadora, presentándose como el halcón de seguridad nacional al defender las campañas estadounidenses para derrocar a dictadores como el sirio Bashar al Assad en Oriente Medio.

Uno de los momentos más tensos del debate se produjo cuando Rubio acusó a Cruz de debilitar la capacidad del gobierno de seguir a los terroristas porque votó a favor de la legislación para eliminar el programa masivo de registros telefónicos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) y sustituirlo por un sistema con más restricciones para mantener los datos en manos de las operadoras de telefonía. “Estamos en un momento en el que necesitamos más herramientas, no menos herramientas”, dijo Rubio. “Y esa herramienta que perdimos, el programa de metadatos, era una herramienta valiosa que ya no tenemos a nuestra disposición”. Cruz alegó que su voto ayudó a “reformar cómo perseguimos a los malos” al permitir que el gobierno busque más números de teléfono. “Marco sabe que lo que dice no es cierto”, dijo. “Lo que sabe es que el viejo programa cubría entre el 20 y el 30% de los números de teléfono para buscar terroristas. El nuevo programa cubre casi el 100%”.

Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la NSA recopiló en secreto los registros diarios de llamadas -aunque no el contenido de las conversaciones- para la mayoría de los estadounidenses, incluida gente que nunca fue sospechosa de ningún delito. Una nueva ley, la USA Freedom Act, se aprobó en junio con un amplio apoyo de republicanos y demócratas. El texto ordenaba que la NSA pusiera fin a la recogida

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