Atentado en Túnez

El ISIS reivindica el atentado en Túnez que causó 13 muertos

Una célula tunecina vinculada al grupo yihadista Estado Islámico (EI) ha reivindicado este miércoles el atentado cometido el martes en Túnez contra la guardia presidencial en el que murieron 12 personas y 20 resultaron heridas, cuatro de ellas civiles. El atentado, el tercero que sufre el país en 2015, supone un cambio en la estrategia de los yihadistas, ya que tras hundir la industria de turismo apuntan ahora contra las fuerzas de Seguridad.

En un comunicado difundido en Twitter, la rama tunecina asegura que un hombre, del que presenta una fotografía e identifica como Abu Abdala al Tunisi, “hizo estallar un cinturón explosivo en un autobús en la avenida Mohamad V para castigar a los infieles de Túnez”. “No habrá seguridad en ese país ni cesarán nuestras acciones hasta que en Túnez se imponga la sharia (ley de Dios). Alá es el que vence aunque mucha gente no lo sepa”, concluyó el breve comunicado, que incluye la foto de un joven embozado con un cinturón explosivo adosado al cuerpo que hace el signo de la victoria con los dedos.

Horas antes, la presidencia tunecina ya había confirmado que el atentado fue obra de un terrorista suicida.

El ataque, realizado al caer la tarde del martes en la céntrica avenida Mohamed V, una de las arterias de la ciudad, obligó al Gobierno a decretar el estado de emergencia en todo el país y un toque de queda en la capital, por segunda vez en lo que va de año.

La zona del ataque fue, además, altamente simbólica: el autobús estalló frente a la sede del antiguo partido del dictador derrocado Zinedin el Abedin Ben Ali y a escasos 200 metros de la plaza del 14 de enero, fecha en la que fue derrocado.

Se trata de un amplio espacio, presidido por un enorme reloj de hierro en forma de pirámide, que une el bulevar Habib Bourguiba, corazón comercial de la ciudad, y la avenida Mohamed V, centro de negocios y lugar donde se concentran varios edificios oficiales.

“No son musulmanes. Son gente sin corazón que nos ataca, que no quiere la libertad y la democracia, igual que pasó hace una semana en París”, explicó a Efe Fatuma al Hadadi, una mujer de unos treinta años que junto a varias personas más inicio una protesta silenciosa con velas en el centro de la plaza. “No representan a los musulmanes, son una vergüenza para nuestra religión y nuestro país. Que nadie piense que los tunecinos somos así, por favor”, suplicaba.

Tercer atentado en Túnez en 2015

El atentado del martes es el tercero que sufre Túnez en 2015 tras los perpetrados el 18 de marzo y el 26 de junio en el museo de El Bardo, el más importante de la capital, y en la playa de un hotel de la ciudad costera de Susa.

Aquellos ataques costaron la vida a 60 turistas extranjeros -22 en El Bardo y 38 en Susa– y lograron hundir la industria del turismo, uno de los pilares de la débil economía tunecina, sumida desde entonces en una profunda crisis. Fue precisamente tras el ataque en Susa cuando el Gobierno impuso por primera vez el estado de emergencia en el país, que mantuvo en vigor durante dos meses y medio.

El ataque del martes se centró claramente en los cuerpos de Seguridad, que en el último mes y medio han incrementado su combate contra las fuerzas yihadistas locales, que comienzan a ganar terreno en el sur del país.

En los últimos 45 días, el Ministerio de Interior ha informado del desmantelamiento de al menos una decena de presuntas células yihadistas y del arresto de más de medio centenar de sospechosos en todo el país.

Además, ha informado de que impidió en el último momento dos atentados en la ciudad costera de Susa, donde se han instalado antiguos miembros del régimen libio derrocado en 2011 y en la propia avenida Bourguiba.

Todo el centro estaba en estado de máxima alerta desde hace una semana antes de los atentados del 13 de noviembre en París, reivindicados por el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

El mismo día de los atentados en la ciudad de la luz, un grupo de yihadistas tunecinos afines al EI decapitaron a un pastor de 16 años en las montañas limítrofes con Argelia y entregaron la cabeza a su compañero de 14 años con la orden de que la llevara a la familia de la víctima como aviso a los que colaboran con la guardia nacional.

Esa zona es, desde 2011, bastión de grupos yihadistas locales y centro de reclutamiento y entrenamiento para radicales procedentes de todos los puntos del Sahel, que desde allí se suman a la yihad en Libia y Siria.

También es refugio para los que regresan de luchar en Oriente Medio, una de las mayores preocupaciones del Gobierno ya que Túnez es el primer país del mundo en envío de voluntarios a las filas del EI en Siria e Irak.

El nuevo ataque se produce también en un momento de debilidad política, debido a las amenazas de muerte yihadistas contra líderes de partido en el Gobierno y la división del mismo a causa de la presunta pretensión del hijo del presidente, Bejo Caid Essebsi, de suceder a su padre.