Mas avisa a la CUP de que ‘no sobra nadie’ en el ‘procés’ que sin él puede ‘encallar’

Como era de esperar, Artur Mas se ha presentado envuelto en la bandera del independentismo para tratar de conseguir el apoyo del Parlament a su investidura. El candidato de Junts pel Sí necesita los diez votos de la CUP o al menos algunos si quiere alcanzar la mayoría absoluta en esta primera votación o la mayoría simple que le exige la ley en las sucesivas votaciones que se produzcan. Pero ese apoyo, hoy por hoy, no lo tiene garantizado ni siquiera en su mínima expresión y por eso el candidato a la presidencia de la Generalitat ha tratado de urgir la necesidad de impulsar el ‘procés’ sin esperar a que pasen otros cuatro años de legislatura con una autonomía “limitada”. Si no le apoyan, ha advertido en su discurso ante el Parlament, el proceso puede quedar “encallado”.

mas-investidura-448Lo que propone Mas es que le voten a él para que en un plazo “breve” de 18 meses pueda completar la hoja de ruta pactada entre CDC ERC para lleva a Cataluña a la independencia. En ese tiempo, habrá que cumplir objetivos que básicamente se resumen en completar el proceso constituyente y el diseño y puesta a punto de las estructuras del Estado, entre las que destacan la Hacienda y la Seguridad Social propias. Esta legislatura tiene el reto “gigante” de consolidar un estado catalán donde “no sobra nadie”, ha asegurado y ha repetido este “no sobra nadie” en dos ocasiones. Lo ha dicho en alusión velada a la CUP, grupo al que no ha citado explícitamente y que ha manifestado en reiteradas ocasiones que no piensa dar sus votos para que Mas sea reelegido.

Casi al final de su intervención, ha lanzado un mensaje en clave de “yo o el caos”: “Sin investidura no hay gobierno definitivo y consecuentemente el proceso queda encallado; al menos, durante un tiempo. No se entendería de ninguna manera que tuviéramos un Parlament plenamente operativo conviviendo con un Govern que deriva de la anterior legislatura”. 

Curiosamente, el ‘president’ en funciones ha rechazado la posibilidad de una declaración unilateral de independencia y ha considerado que aún hay margen de negociación con el Gobierno central. En esa línea, ha lamentado que Rajoy no le haya llamado pese a la exhaustiva ronda de contactos que ha mantenido la semana pasada con todos los dirigentes políticos. Cree que el que no se haya producido esa llamada es sencillamente “ridículo” y ha lamentado que le traten “como a un delincuente”.

De hecho, Mas ha hecho abundantes referencias al Gobierno central y al Estado desde el minuto uno de la hora y media que ha durado su discurso, que ha iniciado denunciando la “pseudodemocracia” española que menosprecia los resultados de las elecciones catalanas del 27S, que han dado “por primera vez en la historia una mayoría netamente independentista”. El candidato de Junts pel sí ha evocado los ejemplos de Escocia y del Quebec, donde ha dicho que con mayorías menos amplias los soberanistas consiguieron celebrar referendos de autodeterminación. “En las democracias de calidad se adecúan los marcos legales para dar salida a los mandatos democráticos. En las democracias de baja calidad o las pseudodemocracias se utilizan la fiscalía, la policía y los tribunales para frenar o abortar la voluntad popular”, ha señalado.

Con los expresidentes del Parlament Joan Rigol, Ernest Benach y Núria de Gispert siguiendo su discurso en la tribuna de invitados, Mas ha denunciado que el Estado “continúa negando la realidad de Cataluña, tratando de impedir por todos los medios la expresión democrática de un pueblo” y sigue dando “la espalda al diálogo”. “Orgullo imperial” es otra de las expresiones que ha utilizado para definir la actitud del Gobierno español. Incluso, ha interrumpido brevemente su parlamento en catalán para, en castellano, llamar a otras comunidades a pensar sobre cómo está actuando el Estado español y preguntarles si quieren vivir en un estado como este: “¿Quién se puede sentir atraído por un estado que utiliza la ley contra la democracia?”.

En su desesperado intento por conseguir el apoyo de la izquierda antisistema que es vital para su elección, Mas ha tratado de justificar los recortes y ajustes que ha aplicado durante los últimos años responsabilizando al Estado español. De hecho, ha asegurado que una Cataluña independiente habría afrontado la crisis económica “sin recortes en ningún ámbito y manteniendo el sueldo de los empleados públicos”. Concretamente, ha achacado a “los impagos e incumplimientos” del Estado español las políticas de austeridad del Govern y ha destacado que un Estado catalán tendría uno de los mejores estados del bienestar de Europa. En ningún momento ha asomado a su discurso el apoyo que CiU prestó en su día a la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy para que saliera más reforzada del Congreso de los Diputados.

Mas ha defendido que el Govern ha intentado impulsar multitud de iniciativas para paliar la crisis social y proteger a los más vulnerables, pero el Estado “ha impuesto unos límites de déficit injustos e insolidarios”, ha recurrido ante el TC leyes sociales como la de pobreza energética y no ha asumido sus compromisos en los pagos de la ley de la dependencia, entre otros incumplimientos. Ante este panorama, el candidato se compromete a desarrollar un “plan de emergencia social” basado en diez ejes, entre los que destaca la creación de una Agencia Catalana de Seguridad Social, ya recogida en la resolución independentista de JxSí y la CUP aprobada este lunes en el Parlament.

Según ha destacado Mas, la seguridad social catalana asumirá con creces todas las prestaciones que ahora cubre el Estado, como las pensiones y el paro: “Cataluña no sólo tiene capacidad para garantizar el pago de las ayudas actuales, sino que incluso puede mejorarlas”. Además de crear la Agencia Catalana de Seguridad Social, el decálogo social prometido por Mas si es presidente recoge crear una renta garantizada de ciudadanía que sustituya la actual renta mínima de inserción; impulsar la protección del derecho a la vivienda, y potenciar la integración del modelo sanitario y social, con el objetivo de ofrecer más y mejor cobertura. Por supuesto, en sus planes ocupa un lugar destacado esa Hacienda propia que muchos temen que sea la fórmula para dar carpetazo a todos los casos de corrupción que salpican a Convergència Democrática de Catalunya, a la familia Pujol en pleno y al propio Mas por extensión.

Entre sus compromisos también destaca la defensa de la escuela inclusiva y de éxito educativo; un plan de apoyo y protección a las familias; un sistema potente de acogida de inmigrantes; el fomento de las políticas de lucha contra el machismo; el fomento de la cultura, y el impulso del tercer sector social.

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