El Parlament aprueba el ‘golpe’ hacia la independencia y la desobediencia al Constitucional

El Parlamento de Cataluña ha debatido y votado la propuesta de resolución pactada por Junts pel Sí (JxS) y la CUP que proclama el inicio del proceso hacia la independencia, un golpe de Estado en toda regla. La han respaldado los 72 votos de las dos formaciones independentistas (62 de JxSí y 10 de la CUP) mientras que han votado en contra los 63 diputados restantes de la Cámara. No ha habido ninguna abstención. La luz verde a la moción abre un escenario inédito porque si algo ha quedado bien claro es que no solo se inicia el proceso hacia la ruptura con España y la creación de una república independiente catalana, sino que se hará sin someterse a lo que diga el Tribunal Constitucional, es decir, desobedeciendo la previsible suspensión de la declaración secesionista.

La intención de desobedecer las leyes y las resoluciones de los tribunales del Estado español, que en el texto de la resolución se insinúa pero no llegar a explicitarse abiertamente, ha quedado clara durante la intervención del ex eurodiputado de ICV y número uno de la lista de Junts pel Sí en las pasadas elecciones catalanas, Raül Romeva, que se ha hecho cargo de la defensa de la moción independentista. Romeva ha advertido al Gobierno de que no frenará el proceso cargando “los tribunales con artillería legalista”, porque “ha llegado la hora de ir a por todas”. “Si no es hoy, será mañana; si no somos nosotros, serán otros, pero este país hace tiempo que dice que ha llegado la hora de ir por todas”, ha proclamado y ha denunciado que el Tribunal Constitucional es una institución que, desde “hace tiempo”, ha quedado “deslegitimada” con sus decisiones.

Para Romeva, la resolución es un “estandarte de la excepcionalidad” de la legislatura, que se enfoca, ha dicho, como la “última de carácter autonomista” tras las elecciones del 27S. Esto, junto al reconocimiento de que se desobedecerá la resolución del Constitucional, significa poner en marcha las tres leyes en las que los independentistas pretenden cimentar su proceso hacia el nuevo estado, las llamadas “leyes de desconexión”: la ley del proceso constituyente, la de la seguridad social catalana y la de la hacienda pública.

La que queda en una situación comprometida con este alegato a favor del incumplimiento de las leyes es la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, a quien el TC recordó que su papel es velar por el cumplimiento de la Constitución. Lo hizo en la misma resolución en la que acordó permitir que se celebrara el pleno de este lunes y en la que advertía de que actuaría contra cualquier iniciativa parlamentaria que vulnerara la Carta Magna. Pues bien, el próximo miércoles recibirá el recurso de inconstitucionalidad que va a presentar el Gobierno. Mariano Rajoy ha hecho una declaración institucional en la que ha anunciado que ha firmado ya la solicitud de dictamen al Consejo de Estado para tramitar el recurso. Y el líder de la oposición, Pedro Sánchez, ha realizado otra en la que ha dejado claro que con la aprobación de la resolución secesionista el Parlament se ha situado ya fuera de la legalidad.

Volviendo a la intervención de Romeva, el diputado de JxSí ha arremetido contra “la actitud antidemocrática” del Estado, del que ha dicho que “sólo llegan ataques y querellas”, y se ha preguntado “dónde están la altura de miras, el sentido común, la justicia y la separación de poderes”. Ha reivindicado la construcción de una “república catalana”, porque es una “oportunidad de oro” para construir un nuevo Estado que sea “ejemplar” y que dé respuesta -ha dicho- “a los enormes y urgentes retos actuales”, preservando el Estado de bienestar. Y es que los soberanistas esgrimen continuamente el mensaje de que la independencia traerá consigo la solución de los problemas económicos y sociales que afronta Cataluña exactamente igual que el resto del Estado español. Por eso, Romeva ha hecho hincapié en que su moción responde a una “demanda democrática y una urgencia social”, porque la independencia “va esencialmente de defender los derechos de las personas” y que estas “vivan mejor”, al tiempo que ha remarcado que la resolución contempla la voluntad de negociar la secesión con España y la comunidad internacional.

Después, ha sido el turno de la diputada de la CUP, Anna Gabriel, representante de la otra fuerza política que junto a Junts pel Sí impulsa la moción independentista. “El de hoy es un acto de ruptura contra un régimen que entierra nuestros sueños, la legalidad hecha búnker”, ha dicho Gabriel que, como Romeva, se ha estrenado este lunes en el Parlament. También como Romeva, Gabriel ha pintado la Arcadia feliz en la que se convertirá Cataluña con la independencia aunque ella ha subrayado el sesgo antisocial de las políticas llevadas a cabo por la Generalitat desde que estalló la crisis. Ha defendido la moción independentista como una oportunidad para blindar los derechos sociales fundamentales que, según ha recordado, han sufrido graves recortes y sobre su plan de choque, ha detallado que proponen medidas de urgencia que contemple como derechos fundamentales la vivienda, el agua, la luz, la energía, el acceso universal a la sanidad, el derecho al aborto, y una educación pública y catalana, entre otros puntos.

La CUP proclama su “insubordinación democrática”

Gabriel tampoco ha hecho el más mínimo esfuerzo por dulcificar el extremo más controvertido de la moción, el que sugiere la desobediencia de la legalidad vigente en el Estado español. “Proclamamos nuestra insubordinación democrática, nos dirigimos a todas las naciones del mundo para decir que lo único que defendemos es aquello que defendemos para todo el mundo”, ha subrayado la diputada. Ahora bien, sí ha asegurado que esta propuesta no es una declaración unilateral de independencia -todavía no, ha puntualizado-: “Es un acto íntegro de soberanía y un acto de ruptura de la legalidad que nos niega la posibilidad de ser pueblo”. Esta afirmación ha sido rebatida más adelante por los portavoces del frente constitucionalista que se opone a la independencia.

Y Gabriel, como antes había hecho Romeva, ha explicado que su grupo no apoyaría la segunda propuesta de resolución que ha debatido este lunes el Parlament, la de Cataluña Sí que es Pot, que defiende la puesta en marcha de un proceso constituyente. La diputada ha explicado que, a pesar que comparten puntos, la plataforma de la que forman parte Podemos e ICV no contempla el más fundamental, la insubordinación a las insituciones del Estado español, con lo que ha vuelto a quedar clara la forma en la que pretenden operar Junts pel Sí y la CUP para alcanzar sus objetivos.

Joan Coscubiela, que ha defendido la moción de Catalunya Sí que es Pot, ha dedicado buena parte de su intervención a desmontar la propuesta independentista. “Los resultados del 27S no dan ninguna legitimidad para empezar la creación de un estado. Un mandato así solo se puede culminar tras un referéndum”, ha señalado y ha lamentado que la de Junts pel Sí y la CUP “es una moción con muchas palabras épicas y pocas explicaciones de cómo se puede llevar a cabo jurídicamente” la desconexión con el Estado español. “Tengo muchas dudas de cómo se lo comunicarán a la Unión Europea, ¿incumpliréis algunos de sus puntos y a la vez le pediréis respaldo?”, ha preguntado el diputado de CSQP en un discurso con un contenido muy político y muy crítico con el ‘procés’ tal y como lo han planteado los secesionistas. La propuesta de esta plataforma se resume en “un referéndum pactado” porque, según ha señalado Coscubiela “es la única manera de hacerlo” y con una fecha límite: 2016.

Radicalmente en contra de la moción independentista han sido las intervenciones que se han producido a continuación. La primera ha sido la del jefe del grupo parlamentario popular, Xavier García Albiol, para quien “la resolución que presentan Junts pel Sí y la CUP es una operación de salvación personal y colectiva del señor Artur Mas y Convergència”. “Señor Mas, a pesar de contar con la mayoría parlamentaria, usted no cuenta con una mayoría sólida”, ha destacado el representante del PPC dirigiéndose al presidente de la Generalitat en funciones y principal promotor del proceso de ruptura de Cataluña con España. “No les preocupa que no pueden hacer frente al pago de los fármacos, la guarderías y las becas comedor”, ha reprochado Albiol que ha añadido: “Mientras ustedes dedican su tiempo a romper Cataluña y crear estructuras de estado, 600.000 catalanes salen a la calle a buscar trabajo”.

Mientras Mas cabeceaba en su escaño y sonreía con escepticismo, la intervención de Albiol ha finalizado de esta manera: “Quiero transmitir un mensaje de confianza a los millones de catalanes que también se sienten españoles, así como al resto de ciudadanos españoles. Hoy, los independentistas aprobarán una moción, pero tengan la absoluta seguridad y la total garantía que ni el señor Mas ni el señor Junqueras ni la izquierda radial romperán España”. Una declaración a la que ha seguido esta otra: “Le quiero decir, mirándole a los ojos, que ni usted ni nadie nos va a sacar de España. (…) Usted, señor Mas, pretende construir el muro de Berlín en Cataluña, y no se lo vamos a consentir”.

La primera que ha sacado a relucir en el debate el asunto de la corrupción ha sido Inés Arrimadas, jefa de la oposición y líder de Ciudadanos en Cataluña. Arrimadas se ha referido directamente a los problemas que afrontan Convergència y el propio Artur Mas. “Aquí hay muchas personas que lo que están buscando es escapar de la justicia” ha considerado y ha recordado: “El propio señor Mas asumió el otro día que en una Cataluña independiente él no tendría que rendir cuentas a la justicia española”.

La representante de Ciudadanos, que ha pronunciado uno de los discursos de más alta graduación política de la sesión, ha cuestionado la base misma de la argumentación de los independentistas, reprochándoles que quieran romper España cuando no tienen en el Parlament una mayoría ni para reformar el título del Estatut, y ha considerado que el camino de los catalanes debe ser otro: “Hay que reformar España, no romperla”. “No han sido capaces de convencer de esto a una mayoría de catalanes. El 27S se contaron votos y ustedes no ganaron, como lo reconoció el propio señor Baños”, ha destacado. Y es que el diputado de la CUP admitió, tras el 27-S, que se habían ganado las elecciones pero se había perdido el plebiscito al no lograr una mayoría de más del 50% de los sufragios a favor de la independencia. “No solamente no ha convencido a la mayoría de catalanes, no ha convencido ni a la mayoría de los consellers de su Govern”, ha abundado la líder de la oposición refiriéndose a las disensiones en el seno del Ejecutivo catalán en torno a la moción que se debate este lunes.

Arrimadas, como previamente había hecho Albiol, ha aludido a una efeméride que viene muy a cuento de la jornada que estamos viviendo: “Hoy es el aniversario de la caída del muro de Berlín, un hecho que unió a un pueblo que estaba separado. Usted busca lo contrario, separar un país que está unido”.

También el primer secretario del PSC y portavoz de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, ha hecho hincapié en la falta de respaldo en las urnas para llevar adelante el proceso que se pretende impulsar: “El plebiscito no se ganó, el sí recibió el 47,8% de los apoyos”. Ha recordado que “situar las instituciones catalanas fuera de la legalidad nos afectará a todos” y ha lanzado este reproche a los independentistas: “Ustedes dicen que quieren desconectarse de España como eufemismo de que quieren hacer una declaración unilateral de independencia para no asustar a parte de su electorado”. Iceta ha recalcado que “se deben acatar las resoluciones del Tribunal Constitucional aunque no nos gusten” recalca el presidente del grupo parlamentario socialista y ha concluido con un llamamiento: “Les pido que reflexionen sobre una moción independentista que en lugar de abrir vías de diálogo, cierra puertas. Lejos de acercarse a la independencia, amenaza con romper el autogobierno. Lejos de unir a los catalanes, los separa”.

 

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