Rajoy convoca el 20-D y avisa de que tiene mecanismos contra la independencia catalana

Mariano Rajoy hace un balance de legislatura triunfalista y autocomplaciente y no admite que el futuro pueda deparar a su partido, y a él personalmente, la pérdida del predominio que han tenido en los últimos cuatro años gracias a su mayoría absoluta. Así se resume la comparecencia del presidente del Gobierno para presentar el decreto por el que se convocan las elecciones generales del próximo 20 de diciembre, que ha aprobado este lunes el Consejo de Ministros en una reunión extraordinaria. Sobre Cataluña, ha remachado su ya conocida postura, 'no' rotundo a hablar de lo que desborda los límites de la ley, y ha lanzado una advertencia: tiene previstos los mecanismos necesarios para reaccionar en caso de que el Parlamento catalán apruebe una declaración de independencia.

rajoy-balance-900El desafío soberanista catalán es uno de los dos grandes problemas a los que, según Rajoy, ha tenido que hacer frente en esta legislatura. El segundo es la corrupción. Sobre el primero, cree que “no tiene más fundamento que la deslealtad” del Gobierno catalán con la Constitución de 1978, que es la que le ha ofrecido las mayores cuotas de autogobierno en toda su historia. Rajoy se ha justificado una vez más ante los reproches de inmovilismo y pasividad que se le hacen. “Nunca me he negado a dialogar, a escuchar y negociar propuestas” de Mas, ha subrayado y ha reiterado que siempre ha estado a disposición del presidente catalán cuanto éste le ha llamado o ha querido verle. Ahora bien, ha apostillado que nunca ha tratado de engañarle sobre los límites de ese diálogo: “Yo no puedo dialogar sobre lo que no me pertenece” y la soberanía nacional, los derechos de los españoles y su igualdad no son competencia del presidente del Gobierno ni del Parlamento, sino “exclusivamente del pueblo español”.

En ese punto, el jefe del Ejecutivo ha recurrido a una amenaza, bastante explícita, para avisar sobre los riesgos de saltarse la ley. Concretamente, se ha referido a que tiene previstos los mecanismos necesarios para reaccionar en caso de que el Parlamento catalán apruebe una declaración unilateral de independencia: “Los tengo previstos porque es mi obligación como presidente del Gobierno, pero en cualquier caso espero que no tengamos que tomar ninguna decisión de esas”. Probablemente, cuando ha hecho esta declaración Rajoy estaba pensando en la reforma del Tribunal Constitucional que recientemente aprobó su partido en solitario para orillar las dudas que plantea el artículo 155 de la Constitución sobre si la suspensión o disolución de una autonomía entraría o no en su contenido. En cambio, la nueva normativa del TC deja muy claro que la suspensión de Mas, de su Govern o del Parlament sería posible aún con el Parlamento nacional disuelto y un Gobierno en funciones. Lo dice preámbulo de la reforma, en el que se establece que el Constitucional podrá “acordar la suspensión de las autoridades o empleados públicos responsables del incumplimiento (de las decisiones del máximo garante de la Constitución), o encomendar al Gobierno de la Nación, aun en funciones, la ejecución sustitutoria”.

Rajoy ha zanjado otro asunto sobre el que ha habido versiones contradictorias en los últimos tiempos: no irá en el programa del PP una reforma de la Constitución porque “no es la prioridad de España. La prioridad es seguir creando empleo y seguir haciendo reformas estructurales”. Ha señalado, no obstante, que estará muy atento a lo que planteen los demás pero ha destacado que, pese a que hay algunas cosas de la Constitución que sin duda pueden reformarse como la sucesión en la Corona, no ve un consenso sobre el tema fundamental, que es el modelo territorial.

Sobre la corrupción, no ha tenido más remedio que admitir que en estos años han aflorado “demasiados escándalos “ y que es “plenamente consciente” del “daño y el descrédito” que han causado en la percepción de la política que tienen los ciudadanos. Esto lo ha dicho durante su intervención inicial porque después, en el turno de preguntas de los periodistas, nadie lo ha planteado los casos que afectan a su partido y a antiguos dirigentes populares. Y eso que cuando ha comparecido el jefe del Ejecutivo ya se sabía que el juez Castro ha ordenado a la presidencia nacional del Partido Popular que entregue una relación de las obras de remodelación que se hayan llevado a cabo en la sede de la calle Génova durante los años 2002 al 2010, las empresas contratadas y subcontratadas que las hayan realizado y las facturas originales que acrediten su pago. Castro quiere sabe si hay alguna relación con el ‘caso Son Espases’, en el que está involucrado Jaume Matas.

Como es obvio, en el ‘debe’ del balance de Rajoy no aparece su respaldo a Luis Bárcenas (que mantuvo hasta que fue insostenible por el cúmulo de evidencias contra el extesorero del PP) ni sus polémicos sms animándole a ser fuerte. Cuando se le ha pedido que señalara los que a su juicio pueden haber sido sus mayores errores de la legislatura, se ha limitado a mencionar “las decisiones que no me gustó tomar, pero que no tuve más remedio” que adoptar. Ni que decir tiene que su hermética política de comunicación, tanto por incomparecencia ante la prensa como por haberse pertrechado tras un plasma para evitar el contacto directo y las preguntas, tampoco han sido objeto de autocrítica.

En lo que concierne a la corrupción, Rajoy también ha dicho que “jamás se ha actuado con mayor autonomía y libertad por parte de las fuerzas de seguridad, de la fiscalía y de los tribunales” en la investigación y persecución de los casos de corrupción. Y ha señalado que “jamás” ha habido una “batería comparable” de medidas como las tomadas por su Gobierno para prevenir y castigar “con dureza”. Ha recordado que la última de estas medidas ha sido la recientemente inaugurada Oficina de Recuperación y Gestión de Activos (ORGA), creada para recuperar los bienes procedentes de actividades delictivas.

Rajoy se ve como el mejor candidato del PP y cree que será el más votado

De cara a las próximas elecciones generales, este es su compromiso: “Si no soy primera fuerza no voy a intentar ser presidente del Gobierno porque voy a respetar lo que digan los ciudadanos”. Y es que Rajoy ha hecho hincapié en que debe gobernar la lista más votada y ha comentado que existen precedentes en España que no le gustan, entre los que ha citado los ayuntamientos de Madrid, Zaragoza o Valencia. Se ha referido además a otros municipios más pequeños donde todos se han puesto de acuerdo en contra del PP e incluso ha hablado del ejemplo portugués: “Lo visto en Portugal ahora tampoco me gusta, puede ser un retroceso importante, después de lo sufrido en los últimos años”. De pactos, ha continuado, “se hablará en su momento, según sea el resultado de las elecciones”. Por eso, ha insistido en que los ciudadanos deben estudiar bien qué creen que es lo mejor para su país y que decidan ellos y no debatir si se va a gobernar “a cuatro, tres o dos”.

Sobre los debates electorales, Rajoy ha esgrimido que es el candidato que más “cara a cara” ha mantenido. “Ese es mi medio natural y a partir de ahí estaremos a lo que proceda”. A lo que inmediatamente ha añadido para descartar la posibilidad de debates al estilo del que celebraron Albert Rivera y Pablo Iglesias en LaSexta: “Pero es importante que se ponga orden. Yo me pongo a las órdenes del director de campaña del PP, Jorge Moragas, incondicionalmente, o no tanto”.

Rajoy, además, no tiene ninguna duda de que él es el mejor candidato para mantener a su partido en Moncloa porque si no lo creyera no se presentaría a la reelección el 20 de diciembre. Sobre la posibilidad de que su cabeza sea un requisito sine qua non para que un partido como Ciudadanos apoye al PP después de las elecciones, permitiéndole así formar Gobierno, tampoco parece dispuesto a ceder: “Yo pretendo seguir vivo una larga temporada y que usted lo vea. Mi cabeza está bien situada y no pienso dejar que nadie la cambie de sitio”. Una de las voces que se han alzado últimamente para pedirle que deje las riendas del partido en otras manos ante el riesgo de que lo conduzca a la debacle definitiva tras cinco citas electorales con malos resultados ha sido la de José María Aznar. Al presidente se le ha pedido su opinión pero no ha querido darla con la excusa de que él no comenta declaraciones de otros políticos. El caso es que todo indica que Rajoy no contará con Aznar en la campaña electoral después de que el expresidente haya mostrado su simpatía por la forma en que Ciudadanos, la fuerza política que más daño hace al PP, defiende el orden constitucional.

La economía, por otra parte, ha ocupado un lugar destacado en este balance de la legislatura que termina,  “una de las más intensas de nuestra democracia”, según las palabras de Rajoy. El presidente del Gobierno ha recordado que hace cuatro años, en su debate de investidura dijo que dedicaría toda su energía a combatir el paro, fomentar el crecimiento y frenar la destrucción de empleo. A partir de ahí, y sobre el fondo de una pantalla en la que podía leerse “Compromiso Cumplido”, ha asegurado que “2014 y 2015 han servido para avanzar en un ritmo creciente en empleo, crecimiento y confianza. Esos son los ejes del éxito del esfuerzo realizado por los españoles”. Como se esperaba, el jefe del Ejecutivo ha puesto el énfasis en la caída del desempleo que se desprende de la última EPA, la que se conoció la semana pasada. “Nunca antes se había conseguido reducir tanto el paro en un solo año”, ha subrayado obviando otro dato significativo: la caída de la ocupación con 100.000 empleos menos que al principio de la legislatura.

Aunque en algún momento ha aludido a los sacrificios de los ciudadanos, no ha dicho una sola palabra de los recortes que han afectado a derechos sociales básicos como la Sanidad y la Educación. Es más, ha hecho una afirmación que puede ser controvertida y que sin duda será contestada por otros partidos y agentes sociales: “Nuestro sistema del bienestar ha conseguido conjurar la amenaza de la quiebra”.

Con el catálogo de sus logros sobre la mesa, Rajoy ha apelado al argumento en el que es previsible que base su campaña electoral, el de que la próxima legislatura es clave para consolidar los avances que con tanto sacrificio se han conseguido en esta: “Estamos en condiciones excelentes para alcanzar la cima en el próximo mandato. En esta legislatura España ha cambiado de cara. Hemos pasado de la recesión al mayor crecimiento de los países grandes de la zona euro”. Ha recordado que el crecimiento se está produciendo “de manera equilibrada y sostenible. No estamos creciendo por la vía del endeudamiento, sino porque somos más competitivos y exportamos más al exterior”. Ha insistido en que “España es hoy un país que inspira confianza porque ya nadie habla de la prima de riesgo”. La principal consecuencia de todo ello es, según él,  que “España ha podido ahorrar más de 20.000 millones de euros en el pago de la deuda, lo que equivale al gasto en pensiones”.

El decreto de convocatoria de las elecciones del 20-D y el calendario

Por lo que se refiere a la convocatoria de las elecciones generales, que ha aprobado el Consejo de Ministros extraordinario, el artículo 115 de la Constitución determina que es el presidente del Gobierno, “previa deliberación del Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad”, quien puede proponer la disolución de las Cortes y que el real decreto correspondiente será firmado por el Rey. Ese decreto de convocatoria de los comicios, que será publicado mañana en el Boletín Oficial del Estado (BOE), incluye, tal y como estipula también ese artículo de la Constitución, la fecha de las sesiones constitutivas del Congreso y el Senado. La fecha señalada es el 13 de enero. En su momento, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, justificó la convocatoria de los comicios el 20 de diciembre y no el día 13 para evitar que las negociaciones para la formación de las Mesas de las dos cámaras tuvieran que desarrollarse coincidiendo con las fiestas navideñas.

El decreto sirve también para determinar los diversos plazos de la convocatoria electoral, que de acuerdo con la normativa vigente, debe publicarse en el BOE 54 días antes de la cita con las urnas. Entre ellos, hasta el día 6 de noviembre tienen de plazo los partidos que deseen comunicar que acudirán a los comicios en coalición, del 11 al 16 del próximo mes se podrán presentar las candidaturas, el 18 se publicarán y el 23 se proclamarán definitivamente.

El 4 de diciembre comenzará la campaña electoral, terminará el día 18, el 20 serán las elecciones y el 23 se hará el escrutinio general, incluidos ya los votos de los residentes en el exterior.

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