La CUP reitera que no apoya a Mas, aclama a Romeva y exige romper con España

La CUP ha advertido de que quiere acordar el "qué" y el "cómo" se construye la futura "república catalana" y dar pasos "irreversibles" en el proceso soberanista antes de debatir sobre "quién" debe presidir el gobierno catalán y si éste debe ser Artur Mas. Hasta siete diputados de la formación independentista han intervenido en la conferencia política en la que han desgranado sus condiciones para negociar con Junts pel sí. Ninguno de ellos ha nombrado a Mas, pero casi todos han dejado claro que su postura no ha variado respecto a lo que defendieron durante la campaña. En todo caso, han elevado el listón de sus exigencias a la candidatura del ‘president’.

cup-900Ante de autoimponerse una semana de silencio mediático para preparar esta conferencia, los representantes de la Candidatura d’Unitat Popular se habían mantenido firmes en su decisión de no investir a Mas por considerar que apoyar a un candidato salpicado por escándalos de corrupción y que ha aplicado recortes y privatizaciones durante su mandato es contrario a su propio ideario político. Y no parece que estos días alejados de los focos hayan endulzado su discurso, sino más bien todo lo contrario. El acto se ha celebrado ante unas 500 personas reunidas en el auditorio de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona que han aclamado a Raül Romeva, el número uno de la candidatura de Junts pel sí, al grito de “¡President!”, aunque la apuesta de JPS es que sea Mas, el número cuatro de la lista, quien ocupe el cargo. La primera en intervenir ha sido la número dos de la CUP, Anna Gabriel, que ha lamentado que “la presión hacia la CUP está siendo injustamente dura, y aunque todo es legítimo y respetable” su formación no desea “especular”.

Inmediatamente después, ha entrado en materia. “Empieza una etapa -ha afirmado Gabriel- que ya no es de gobierno autonómico sino que de lo que se trata es de construir una república, puesto que el 27-S ganó una mayoría favorable a esto, y la clave está aquí y pasa por encima de partidos y de salidas personales”. La CUP no tiene previsto entrar en el futuro Govern pero sí quiere que el nuevo ejecutivo catalán apueste por los temas sociales y que esté limpio no solo de “corruptos”, sino también de personas que tuvieron con ver con actuaciones del pasado que esta formación condena como el incidente que llevó a que Ester Quintana perdiera un ojo en la manifestación del 14 de noviembre de 2012 por una bala de goma, lo que es una clara alusión al conseller de Interior, Felip Puig.

El número uno de la candidatura, Antonio Baños, ha subrayado que “la legislatura nacida del 27-S debe de ser una herramienta de articulación central del proceso constituyente. El Parlamento se debe convertir en una asamblea constituyente”. Baños ha planteado que en ese proceso hay que implicar a todos los catalanes, incluso a los que han votado en contra de la independencia. Para ello, el trabajo del Parlament / Asamblea Constituyente debe desarrollarse de forma “horizontal” para que sea posible una construcción “popular” que evite que el nuevo Estado catalán acabe siendo una “mini-España”.

Pero ha sido el número tres de la lista de la CUP, Josep Manel Busqueta, el que ha resumido las tres condiciones ineludibles para comenzar la negociación con Junts pel Sí: ruptura democrática con el Estado español, proceso constituyente y plan de choque para atender la emergencia social y revertir recortes y políticas de ajuste. Busqueta ha ratificado que la CUP no quiere un cambio de cromos: “No queremos ni cargos ni privilegios de ningún tipo”. Y ha apostillado: “Disculpen las molestias, estamos construyendo la república”.

Busqueta, por cierto, ha pronunciado algunas de las frases más sonoras de la noche. Una de ellas resume la filosofía con la que la CUP afronta la negociación con Junts pel sí y es un aviso para que no continúen las presiones a favor de la investidura de Mas: “En Madrid, como en casa, hay gente que intenta asociar el proceso independentista a una persona en concreto. Nosotros sabemos que el proceso es colectivo y profundo”. Otra de sus frases expresa claramente el rechazo a cualquier negociación con el Estado que descarte la ruptura y el ‘procés’ hacia la independencia: “No seremos el relleno para un acuerdo con el Estado o la reedición de un pacto entre las élites”.

Otro diputado, Benet Salellas, ha sido el encargado de desarrollar el punto relativo a la ruptura con España que pasa por saltarse las leyes del Estado. “No podremos construir una república catalana en el marco de la legalidad española”, ha dicho desafiando al Gobierno central que continuamente apela al respeto a la Constitución y las leyes como la gran ‘línea roja’ que no se debe traspasar. En ese sentido, Salellas ha lanzado otro mensaje contundente: “No obedeceremos ninguna orden más del Tribunal Constitucional”. Y ha puntualizado: “No obedeceremos un tribunal cuyo presidente es militante del Partido Popular porque no se puede ser árbitro de un sistema que va a favor de una de las partes”.

 

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