Más de 95.000 personas piden la expulsión de Sofía y Maite de Gran Hermano por “incentivar el maltrato animal”

El formato no crea sólo conflictos dentro de la casa de Guadalix de la Sierra, también fuera a través de espectadores que, con su indignación, entran en el juego del show y otorgan más expectación sobre el formato

Gran Hermano se ha convertido en el infalible comodín de la programación de Telecinco. Gala con Mercedes Milá en los lunes, debate los domingos y, por si fuera poco, ahora, los martes una nueva edición que sustituye al frustrado Cámbiame Premium.

La cadena ha retirado de forma fulminante el programa de sorpresas de Jorge Javier Vázquez para no falicitar a Antena 3 el estreno de Mar de Plástico, una serie policiaca que ha reunido a casi cinco millones de espectadores (29,2 de cuota) en su primera emisión, simultánea, a través de cuatro canales de Atresmedia (Antena 3, Nova, Neox y  Mega).

Con este movimiento de programación, Telecinco ha logrado mantener el tipo y no hundirse demasiado, pues el público fiel de Gran Hermano es complementario al consumidor de ficción. El reality no ha liderado anoche en audiencias (15.9 por ciento de cuota y 2.349.000 espectadores) pero sí ha mejorado el bajo dato de Cámbiame la semana pasada.  .

Es la insaciable batalla de las audiencias, en donde GH sigue siendo una ficha fuerte. Este año, además, ha diseñado un casting que no da tregua al espectador. Como una serie, el formato cuenta con un elenco de personajes telegénicos que generan, de manera espontánea, disparidad de tramas: desde los amores no correspondidos hasta madres histéricas incontrolables.  Se olvidan de las cámaras, son ellos mismos, sin filtros.

Y eso conlleva que protagonicen, constantemente, salidas de tono que indignan a las redes sociales (otro de los ases en la manga del éxito del programa: da de qué hablar).  Porque los conflictos con el reality no sólo se producen dentro de la casa, también fuera a través de personas que entran en el juego del show incluso cuando atacan el programa.

Todos los años algún colectivo pide la expulsión de concursantes o incluso la supresión del formato. Esta vez, más de 95.000 personas se han movilizado a través de la plataforma Change.org para la “expulsión inmediata de GH de Sofía y Maite por incentivar el maltrato animal”.

“Puto perro, que no, tiene un patadón en la cabeza”, dijo hace una semana Maite refiriéndose al perro de Ivy. “Le he quitado las uñas a mi gato”, soltó Sofía.

Las dos frases de las concursantes del espacio de Telecinco han incendiado a determinados colectivos de las redes sociales. Entre ellos, la creadora de la petición en change.org, Francia Ramírez, que afirma que “no hay derecho que en un programa de televisión seguido por millones de espectadores se hagan este tipo de comentarios porque incitan la maltrato animal”, a lo que añade: “recordad que esto lo ven miles de adolescentes en proceso de desarrollo y los animalistas estamos cansados de luchar contra programas o mensajes que inviten al maltrato animal”.

Son las contraindicaciones de la tele-realidad en directo. Sus concursantes se olvidan de las cámaras y el espectador también se olvida de la importancia de consumir este tipo de programas con espíritu crítico, entendiendo el contexto, sus circunstancias y sus peculiaridades. Porque Gran Hermano es simplemente un show de televisión.