Donald Trump, contra las cuerdas en su ‘cara a cara’ con Jeb Bush y Carly Fiorino

La exdirectiva de HP sale reforzada del segundo debate republicano después de responder a los insultos del magnate sobre su físico

Tres horas y once participantes dan para mucho, pero fue el histriónico Donald Trump el foco de los ataques en el segundo debate de primarias republicanas, algo que él manejó con su habitual estilo, y cuando se fue apagando fueron los moderadores los que lo sacaron del aturdimiento. El magnate, líder en los sondeos, salió mal parado en rifirrafes con el exgobernador de Florida Jeb Bush, en relación con la gestión de su hermano, el expresidente George W. Bush, y con la exdirectora ejecutiva de Hewlett Packard (HP), Carly Fiorina, respecto a sus comentarios frívolos sobre las mujeres.

Trump concentró en la Biblioteca Presidencial de Ronald Reagan en Simi Valley (California) los ataques de la mayoría de sus rivales, que no dudaron en afirmar que no está preparado para ser presidente de EEUU, y que es un ególatra que solo cree en sí mismo, en palabras de George Pataki y Bobby Jindal, respectivamente.

El empresario, que en el primer debate fue ignorado por la mayoría, fue esta vez interpelado y criticado por casi todos: el gobernador de Wisconsin, Scott Walker; el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie; o el senador Rand Paul, quien dijo que el millonario usa un “lenguaje descuidado”, y se comporta como un “universitario” que critica la apariencia de la gente.

“Yo a él nunca le he atacado por su apariencia. Y hay materia de sobra para hacerlo”, contestó Trump.

Fiorina le calificó  de “maravilloso animador” y mostró su confianza en que “el sentido común” de los votantes pongan a Trump en su sitio.

“Creo que todas las mujeres en este país hemos escuchado muy claramente lo que Trump ha dicho“, manifestó la única fémina en la contienda en respuesta a las formas con que el magnate inmobiliario trata a las mujeres.

Fiorina salió muy reforzada de este debate a pesar de que, según Trump, no debería haber participado dada su falta de apoyos. Según el último sondeo de CBS y The New York Times, Trump cuenta con un 27 % de los apoyos de las bases republicanas, seguido por el médico Ben Carson (23 %) y el exgobernador de Florida Jeb Bush (6 %), mientras que Fiorina cuenta con un 4 %.

“Creo que eres una mujer hermosa”, respondió Trump a Fiorina en un cruce de declaraciones. Una semana antes, sin embargo, había insinuado en una entrevista que su rival era fea: “¡Mira esa cara! ¿Alguien votaría por eso? ¿Puedes imaginarte que ese sea el rostro de nuestro próximo presidente?”.

“En este país se habla inglés, no español”

En materia migratoria los precandidatos coincidieron en la necesidad de frenar la entrada ilegal de personas en EEUU y Trump insistió en su idea de construir un gran muro en la frontera con México, un plan cuestionado por ineficaz por Bush, Rubio, Christie y Carson, quien sí se mostró abierto a la deportación masiva propuesta por Trump.

“Mi mujer es méxico-estadounidense y quiere que se asegure la frontera”, dijo Bush, que consideró que en materia migratoria el país está en “una encrucijada” en la que hay que elegir entre la vía “optimista” de Ronald Reagan (reforma migratoria que amnistió a millones de inmigrantes irregulares en los años 80) o “la de Donald Trump, que dice que todo está mal”.

Trump responsabilizó a la gestión del expresidente George W. Bush de que Barack Obama llegara al despacho oval, lo que no sentó bien en la audiencia, que aplaudió a Jeb Bush cuando respondió que su hermano protegió a EEUU.

El magnate profundizó en su polémica al criticar el bilingüismo de Bush. “Tenemos un país en el que para ser asimilado hay que hablar inglés, y hay que asimilarlos (a los inmigrantes). Este es un país en el que hablamos inglés, no español“, dijo Trump cuando los moderadores de la cadena CNN sacaron a relucir unas declaraciones anteriores.

Por su parte, Bush defendió su uso del idioma español en campaña y aseguró que “si un niño” le hace una pregunta en castellano él será “respetuoso con él” y le responderá en ese mismo idioma.

“Bueno, estoy hablando inglés esta noche aquí”, rebatió también Bush a Trump.

Bush, casado con una mexicana, habla español perfectamente y lo usa de forma habitual en intervenciones ante público latino o cuando es preguntado en ese idioma.