Mas: ‘Si quieren contar votos que permitan un referéndum’

El president de la Generalitat, Artur Mas, ha defendido ante la prensa internacional la legitimidad de una victoria independentista el 27S sólo en escaños, aunque no haya mayoría de votos. Y es que las encuestas, incluida la del CIS que se conoció este jueves, dan a la candidatura soberanista de Junts pel sí, a la que pertenece Mas, una ajustada mayoría absoluta en número de diputados si pacta con la CUP, pero solo el 44% de los sufragios un en el caso de que llegue a un acuerdo con ese partido.

“A mí me gustaría contar votos en lugar de escaños, pero si todos los intentos de hacer un referéndum han sido bloqueados tienes que hacer algo, y la única salida ha sido celebrar elecciones”, ha argumentado Mas, que, en respuesta a las insistentes preguntas de los periodistas internacionales, ha insistido en que él cambiaría ahora mismo las elecciones por un referéndum. “Preferimos un referéndum para contar los votos, que es lo que hicieron en Quebec o en Escocia”, ha dicho echando mano de los ejemplos a los que siempre recurre para criticar que el Gobierno central no le haya dado a él las mismas facilidades.

A la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se le ha preguntado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros si en el caso de Cataluña sigue defendiendo que gobierne la lista más votada, como han venido haciendo tanto el Gobierno como el PP respecto a las comunidades y ayuntamientos en los que los pactos de la izquierda han desplazado a los populares. Su respuesta ha sido que “una cosa es gobernar y otra cosa es plantear propuestas que no caben en la Constitución”, en alusión al plebiscito sobre la independencia en que los soberanistas catalanes han convertido estos comicios.

Mas ha asegurado que respetará lo que digan las urnas, pero en sus cálculos no entra una posible derrota: “Aceptaremos el resultado de las urnas. Si tenemos mayoría en el Parlament continuaremos, si también tenemos mayoría de votos será absolutamente claro”. Dos preguntas han quedado en el aire: si el proceso soberanista habrá acabado sin una mayoría de absoluta el 27S y si eso será el final de la carrera política de Artur Mas. El presidente catalán se ha limitado a decir que aceptará el veredicto de las urnas y que sin mayoría absoluta el proceso soberanista no podrá continuar con “la misma energía”.

Lo que ni el ‘president’ ni el cabeza de lista de su candidatura se molestan siquiera en disimular es el carácter plebiscitario de las elecciones. Raül Romeva ha resumido lo que piensan de la campaña así: “Simplemente preguntaremos qué quiere la gente. Qué quieren y hacia dónde quieren ir. Haremos el referéndum que no nos han dejado hacer y que hemos intentado de todas las maneras”.

Mas también ha garantizado que habría negociación con el Estado en caso de ganar el 27S: “Nuestra candidatura no va contra España”. Ahora bien, ante varias preguntas sobre qué haría con el proceso soberanista si llegara una oferta del Estado, ha descartado que esto suceda: “Si conoce a alguien (del Estado) dispuesto a presentar una oferta seria me lo presenta”. Ha confiado también en que una Cataluña independiente no quede fuera de la Unión Europea por el pragmatismo que caracteriza a este club. Santamaría le ha replicado que “como la UE es pragmática, lo primero que hizo cuando se constituyó fue dotarse de unas normas”, que establecen que si un territorio se desgaja del Estado al que pertenece, queda inmediatamente fuera de la UE y tiene que iniciar desde cero el proceso que culmine en una futura adhesión.

El presidente del Ejecutivo catalán ha esgrimido las 5.000 multinacionales que hay en Cataluña para asegurar que la UE no se arriesgará a dejarlas a ellas también fuera de la Unión, y ha asegurado que si los independentistas ganan el 27S lo primero que harán es “tender la mano a Madrid, Bruselas, y a todas las capitales de Europa para negociar con una actitud positiva”. Por su parte, el líder de ERC, Oriol Junqueras, ha defendido que los marcos legales no deben ser utilizado para “prohibir la democracia”, de ahí que haya concluido que una victoria de Junts pel sí el 27S les habilita para impulsar la independencia pese a que esto choque directamente contra el ordenamiento jurídico español.

Mas ha reivindicado el Estatut que pactó con José Luis Zapatero en 2006 y que después recortó el Tribunal Constitucional o el pacto fiscal para Cataluña que le pidió a Mariano Rajoy como señales de que Cataluña ha hecho intentos para seguir en España, pero a su juicio se ha demostrado imposible. Mas ha expuesto que, lejos de obtener algún tipo de oferta del Estado, éste ha puesto “querellas criminales” contra él y contra miembros de su gabinete y ahora ha lanzado una reforma del Tribunal Constitucional para suspenderle pese que es un presidente democráticamente elegido.

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