Ajustada mayoría absoluta de los secesionistas, fuerte subida de C’s y bajón del PP

La lista independentista de Junts pel Sí, que engloba a Convergència y ERC, se quedaría a siete u ocho escaños de los 68 en los que está mayoría absoluta del Parlament catalán, una cifra que sí podría alcanzar sumando los ocho diputados que sacaría la Candidatura de d'Unitat Popular (CUP), según el barómetro preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que sitúa como segunda fuerza a Ciutadans entre 19 y 20 escaños, empatada con la coalición Catalunya Sí es Pot, formada por ICV, EUiA, Podemos, y Equo, se haría con con 18 o 19 representantes.

En concreto, el estudio, hecho público este jueves, horas antes del inicio de la campaña electoral, otorga a la candidatura por la que se presentan el presidente de la Generalitat Artur Mas y el líder de ERC, Oriol Junqueras, entre 60 y 61 escaños, unos ocho por debajo de la ansiada mayoría absoluta y diez menos que los 71 que sumaron CiU y ERC en las autonómicas de 2012, cuando los nacionalistas sacaron 50 y los independentistas 20.

Como segunda lista más votada figura la de Ciutadans, que dobla su representación actual y pasa de 9 a 19 o 20 parlamentarios. Le sigue, prácticamente empatada la lista de Podemos, con 18 o 19 escaños, frente a los 13 que tenían ICV y EUiA. En cuarto lugar quedaría el PSC, que en 2012 sacó 20 diputados, reuniría ahora podría sacar entre 16 y 17 escaños, el PP también bajaría pasando de 19 a 12 o 13, y en último lugar figura la CUP que gana cinco representantes y llega a los 8. De su lado, en la primera convocatoria a la que concurre en solitario, tras la ruptura de la CiU, Unió Democràtica (UDC) no lograría entrar en el Parlament.

En intención directa de voto, la lista unitaria independentista de Junts pel Sí, encabezada por Raül Romeva y que integra a Artur Mas (CDC) y a Oriol Junqueras (ERC), acumula el 32,3 % de apoyos, seguida por C’s (8,8 %), Catalunya Sí que es Pot (8,6 %), el PSC (7,4 %), la CUP (5,6 %) y el PP (3,9 %), mientras que Unió se quedaría en el 1 %.

Una vez ponderadas las respuestas, el CIS proyecta una estimación de voto en la que Junts pel Sí se sitúa en cabeza con el 38,1 % de los apoyos, seguido por la lista de C’s que encabeza Inés Arrimadas (14,8 %), la confluencia que agrupa a ICV-EUiA y Podemos (13,9 %), el PSC (12,2 %), el PP (9,4 %), la CUP (5,9 %) y Unió (1,5 %).

Por provincias, la encuesta refleja que las dos formaciones independentistas logran el mayor eco a sus propuestas en Lleida, donde Junts pel Sí lograría el 53,% de los votos y la CUP el 7%, seguido de Girona (52% y 5,3%, respectivamente). Tarragona (con el 39,2% y el 4,6% de las papeletas) y Barcelona (35,1% y 6%) serían las dos provincias en las que las candidaturas soberanistas recibirían menos apoyos. Por contra es en estas dos últimas donde Ciutadans y el PP se ganan más la confianza de los electores. En Tarragona, el partido naranja sacaría el 17,8% de los votos y los populares, el 11,5%. En Barcelona, la candidata e C’s, Inés Arrimadas, convencería al 15,2% de los electores y el popular Xavier García Albiol, al 9,2%.

Otro dato a tener en cuenta es la proporción de indecisos que detecta la encuesta del CIS, realizada a partir de 3.000 entrevistas hechas entre el 30 de agosto y el 4 de septiembre: hasta un 26,1 % de los sondeados opta por el “no sabe” o “no contesta”.

Conclusiones del sondeo: del descalabro de CDC a la leve recuperación del PSC

La primera conclusión de la encuesta del CIS es que la apuesta secesionista cuenta con un apoyo del 44% de los votos, que es lo que resulta de sumar el 38,1% de apoyos de Junts pel sí con el 5,9% de la CUP. Es decir, que una declaración unilateral de independencia no contaría con el respaldo de la mayoría absoluta de los votantes catalanes y que la noche del 27-S, cuando se empiecen a conocer los datos del escrutinio, los soberanistas no van a poder decir que ha ganado el sí por goleada aunque lo intentes, disfrazando el número de votos con la cantidad de asientos conseguidos en el Parlament.

La segunda conclusión se refiere a la pérdida de votos de CDC, el partido que ha gobernado Cataluña durante los cinco últimos años en colaboración con UDC -hasta que se rompió la federación en junio pasado- y cuyo líder, Artur Mas, ha hecho del pulso soberanista al Estado español el eje de toda su gestión al frente de la Generalitat. Mas ha querido enmascarar le desplome de Convergencia prescindiendo de la marca y repartiéndose los puestos de la candidatura con ERC y unos cuantos independientes. Con los republicanos estableció una proporción de 60-40 en la lista. Eso significa que, siendo benévolos y sin restarle las papeletas que puedan arrastrar los independientes que representan a las organizaciones civiles soberanistas, Convergencia (es innecesario suprimir los apoyos de Unió puesto que solo representan un 1,5% que se traduce en 0 escaños) obtendría como mucho el 22% de los votos frente al 30,7% que obtuvo CiU en las anteriores elecciones.

La tercera conclusión es que las principales beneficiarias del órdago soberanista de Mas están en los confines del partido que él representa: ERC y la CUP, que por ideología y desde el punto de vista programático no tienen nada que ver con la opción política que encarna el ‘president’ -centro-derecha tirando a derecha pura y dura- pero que tradicionalmente han encarnado la reivindicación independentista frente al Estado a la que CiU no se sumó hasta 2012. Ese año, tras el portazo de Rajoy a la exigencia de pacto fiscal de Mas, el ‘president’ convocó elecciones y se pegó el batacazo, pasando de 62 a 50 escaños. En cambio, ERC pegó el estirón pasando de 10 a 21 escaños. Pues bien, si entonces los republicanos tuvieron un respaldo del 13,7%, ahora alcanzaría un poco más, el 15% sin restarles el voto dirigido a los independentistas y quizá un punto menos/más, el 14%, incorporando ese factor a la estimación. Con la CUP no es necesario perderse en elucubraciones. En 2012 tuvo un 3,4% de votos y ahora conseguiría, según el CIS, casi un 6%, concretamente el 5,9%.

La cuarta conclusión es que el PP sigue desplomándose y que eso no augura nada bueno para el partido de Mariano Rajoy de cara a las elecciones generales. La encuesta del CIS certifica un bajón de cerca del 30% para los populares catalanes que del 12,9% de apoyos de 2012 pasarían al 9,4%. La apuesta por Xavier García Albiol como relevo de Alicia Sánchez-Camacho, en la que Rajoy se ha implicado personalmente, no funciona si hacemos caso del CIS. La opción de un candidato que hace las delicias de los sectores más extremos de la derecha por sus consignas xenófobas no moviliza lo suficiente como para compensar ese otro factor catalanista, independentista o no, que prefiere las opciones que se identifican con su propia identidad.

La quinta conclusión es que, dentro de lo malo, el PSC no sufriría un descalabro tan tremendo como el que se temía hasta hace poco. Su respaldo en las urnas solo se resentiría en dos puntos, del 14,4% al 12,2%, lo que no es mucho teniendo en cuenta los bandazos socialistas ante la cuestión catalana y las broncas internas que ha vivido el partido a cuenta de este asunto. La última y la más sonada ha sido la desencadenada por la entrevista de Felipe González en ‘La Vanguardia’. El diario catalán tituló que el expresidente del Gobierno estaba a favor de una reforma (de la Constitución) que reconozca a Cataluña como nación. Una semana después, González negó haber dicho tal y cosa y, cuando no habían pasado ni 24 horas del desmentido, el diario catalán colgó un audio en el que se le escucha pronunciarse a favor “absolutamente” de la “identidad catalana”. Entre uno y otro pronunciamiento, los barones socialista sacaron las uñas contra el exlíder y hasta el secretario general, Pedro Sánchez tuvo que salir a decir que ahora no toca ese debate.

El debate soberanista no preocupa más que el paro y Mas saca mala nota

A Mas, como gran líder del proceso soberanista, tampoco parece haberle rentado demasiado su pulso con el Gobierno central. Cuando se pregunta a los encuestados quién les gustaría que fuera el próximo presidente de la Generalitat, solo un 22,5% apunta al líder de CDC. Es el que obtiene mayor puntuación, pero es que los demás se sitúan a muchísima distancia. Los partidarios de Oriol Junqueras apenas alcanzan un 13,2%. Un 5,9% se inclina por Inés Arrimadas, un 5,7% por Miquel Iceta, un 4% prefiere a Raül Romeva, un 3,9% a Xavier Garcia Albiol, un 3,9% a Lluís Rabell y un 1,8% a Antonio Baños. Cierra la lista Ramon Espadaler con un 1,3% de las respuestas.

En la encuesta también se pregunta por la gestión realizada por Artur Mas al frente de la Generalitat de Cataluña “durante los últimos tres años”. El 25,3% de los que han participado en el sondeo consideran que ha sido regular; el 20,1%, mala, y el 21,5% muy mala. Solo consideran que el trabajo de Mas como ‘president’ ha sido muy bueno el 8,4% y bueno el 24,2%.

El paro es el problema que más preocupa a los catalanes (31,9 %), seguido a continuación del debate soberanista (independencia y autogobierno), con un 10,4 %, según indica el sondeo del CIS. Con un 31,9 % como primera respuesta y un 18,2 % como la segunda preocupación, el paro se sitúa por encima de las otras preocupaciones, aunque el debate soberanista -particularizado en el apoyo o rechazo a la independencia y el nivel de autogobierno- aparece situado como segunda cuestión que preocupa a los catalanes, con un 10,4 % como primera respuesta y un 3,4% como segunda.

El sistema de financiación autonómico y un pacto fiscal se sitúan en el sondeo como tercer problema (9,8 %) seguido de “los problemas económicos” (4,7 %), mientras que el anunciado “que no den el derecho de autodeterminación” es asumido como quinto problema (7,2 %). Las “relaciones con España y el Gobierno central” quedan situadas a continuación (5,5 %), y ya a más distancia aparecen la sanidad (3,3 %), los problemas sociales (1,8 %) y la inmigración y los recortes presupuestarios (ambos con un 1,9 %).

Preguntados sobre el modelo territorial que prefieren, un 46,1% de los encuestados aseguran que quieren un Estado “donde se reconociera a las comunidades autónomas la posibilidad de convertirse en estados independientes”, mientras que el 27,8% apuestan por “un Estado donde las comunidades autónomas tengan una mayor autonomía”, un 9,7% “un Estado como el actual” y un 8,3% preferirían “un único gobierno central sin autonomías”. Finalmente, un 4,9% preferirían un Estado donde “las comunidades tengan menos autonomía”.

 

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