Rohaní refuerza su posición política y Zarif se proyecta tras el pacto nuclear

El pacto entre Irán y el Grupo 5+1 sobre el programa nuclear iraní ha tenido como una de sus primeras consecuencias la reafirmación del presidente Hasán Rohaní y la proyección como figura política del ministro de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, el "héroe" de las negociaciones.

Ambas figuras han recibido durante la jornada de hoy, un día después de que anoche se conociera el contenido del acuerdo que ambas partes deberán concluir antes de finales de junio, numerosos parabienes de diversas personalidades y de gran parte de la ciudadanía de Irán, satisfecha con el desarrollo de sus gestiones.

A falta de conocer la opinión del líder supremo iraní, Alí Jameneí, que aún no se pronunció sobre el asunto, las primeras reacciones en Teherán por el pacto gestado en Lausana (Suiza) entre Irán y EEUU, China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania, que permitirá a Irán mantener parte de su programa nuclear y el levantamiento de las durísimas sanciones pesan sobre su economía, el apoyo ha sido manifiesto a ambas figuras.

Con este plan, que aún deberá esperar hasta finales de junio para poder convertirse en una realidad, Rohaní ha cumplido con creces una de sus más importantes propuestas de campaña, la de acercarse a Occidente y resolver el conflicto nuclear.

Zarif, la cara visible y exitosa de esta iniciativa, se ha convertido en una figura popular, amable y con un perfil muy atractivo para los sectores más reformistas dentro de la República Islámica, que le han puesto un ojo encima después del multitudinario recibimiento que tuvo al regresar a Teherán, entre aplausos y sonrisas.

Reza Ganyi, analista político iraní, afirmó a Efe que el reconocimiento a Zarif, patente en la palabra de la mayoría de los iraníes que hoy hablaban del asunto nuclear, se debe sobre todo a que los sectores más reformistas están "invirtiendo en él" como posible candidato a presidente.

"Los reformistas en Irán tienen un vacío, menten la mano en la cesta y solo encuentran al ex presidente Mohamad Jatamí (1997-2005), y creo que están invirtiendo para tenerlo a Zarif también", indicó.

Rohaní, que llegó al poder en 2013 como una figura escasamente popular, también se ha visto reforzado por las perspectivas de crecimiento de la economía que abre el histórico acuerdo nuclear, que le permitirán cumplir con su otra gran promesa electoral, la de la mejora de la calidad de vida en el país, lo que también ha sido reconocido hoy por un gran número de ciudadanos de la República Islámica.

Y todo esto sin romper con las líneas rojas trazadas por el líder supremo, la máxima figura política y religiosa del país, con poder para intervenir en cualquier decisión de Gobierno, y frente a poderosos enemigos, como la mayoría de los legisladores del Parlamento iraní, de tendencia conservadora.

Jameneí aún no se ha pronunciado sobre el acuerdo nuclear, un silencio difícil de interpretar, si bien otros altos jerarcas religiosos chiíes, influyentes y cercanos al líder, han alabado a Rohaní y su equipo por su gestión y por cumplir con lo prometido.

Según explicó Ganyi, el apoyo que el líder le brindó a Rohaní, en el que se refirió reiteradamente en términos elogiosos a su equipo negociador nuclear, buscaba dar al presidente "confianza ante las presiones internas" debido a la debilidad de su posición.

El apoyo tuvo éxito y se consiguió así "inhibir a los extremistas" para que Rohaní pudiera tener éxito.

Otros analistas explicaron la situación de otra manera, destacando que no es Jameneí el que apoya a Rohaní, sino que es el presidente el que está simplemente cumpliendo con las peticiones del líder.

"Tras las revueltas de 2009, el líder debió ver que hay que darle cabida a los jóvenes descontentos, sin los cuales la Revolución Islámica está perdida. Para ello vio la necesidad de un deshielo y por eso aceptó la victoria sorpresiva de Rohaní en las presidenciales de 2013. El presidente tenía el encargo de reincorporar a su país al mundo y está cumpliendo", indicó un experto europeo a Efe.

En cualquier caso, estas evoluciones ponen a Rohaní y a su sector moderado, dispuesto a una aproximación mayor hacia Occidente, en el camino de poder sacar un rédito electoral en los comicios parlamentarios previstos en Irán para principios del año próximo.

Esa votación renovará la Asamblea Consultiva Islámica (Parlamento) y la Asamblea de Expertos, un órgano formado por religiosos cuya misión fundamental es la de elegir al líder supremo iraní en caso que el actual fallezca.