En vísperas de los comicios

Netanyahu ofrece a uno de sus rivales el Ministerio de Finanzas para paliar su desventaja electoral

La derecha más nacionalista se manifiesta en uno de los principales feudos de la izquierda, la plaza Isaac Rabin de Tel Aviv, exigiendo la preservación de los territorios hebreos

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha ofrecido la cartera de Finanzas a uno de sus rivales en los comicios del próximo día 17 de marzo, Moshe Kahlon, en un intento de salvar la desventaja electoral que de momento coloca a su partido, el Likud, detrás de la Unión Sionista, de centro izquierda. “Si me corresponde a mí formar gobierno, Kahlon será parte de la coalición, independientemente de los escaños que consiga”, ha declarado el primer ministro israelí en declaraciones a Radio Israel, consciente de que ningún partido ha conseguido jamás la mayoría absoluta y que el futuro depende de alianzas con otros partidos.

Kahlon, que se hará con diez importantes escaños — Unión Sionista conseguiría entre 24 y 26, el Likud entre 20 y 22– según las últimas encuesta se ha pronunciado de forma enigmática sobre la oferta de Netanyahu, que en cierto modo atiende a su petición. “Me imaginaba que esto iba a suceder”, ha declarado Kahlon, quien tampoco ha descartado una coalición con Unión Sionista, “pero cuando solicité el cargo de ministro de Finanzas no lo hice por Netanyahu, sino por el pueblo israelí”.

Este domingo, la derecha más nacionalista de Israel se ha manifestado en uno de los principales feudos de la izquierda, la famosa plaza Isaac Rabin de Tel Aviv, en la que será una demostración de fuerza a sólo dos días de las elecciones anticipadas.

Convocada por la Plataforma por la Tierra de Israel, que reúne a dirigentes y activistas de varios formaciones nacionalistas, los organizadores han reunido a decenas de miles de personas para trasladar el mensaje de que sólo la derecha garantizará la integridad territorial israelí al oeste del río Jordán.

“No creáis en lo que leéis. No dejéis que la desesperación os venza ni creáis que las elecciones han terminado y en unos días Isaac Herzog y Tzipi Livni ocuparán la jefatura del Gobierno. En la manifestación ha participado la verdadera derecha”, dijo el líder del partido Hogar Judío, Naftalí Bennet, con vistas a la convocatoria.

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha sido sin embargo el principal orador del mitin, después de haber confirmado su participación por la mañana.

Fuentes próximas a este partido ya había asegurado que no se descartaba que lo hiciera dada la necesidad de fortalecer su imagen frente a Bennet y recuperarse de la reciente caída en los sondeos, que dan al Likud entre 20 y 21 escaños, cuatro menos que al Campo Sionista que encabezan el laborista Herzog y la centrista Livni.

La semana pasada, unos 40.000 militantes de este frente se concentraron en la misma plaza para exigir un “cambio” de gobierno y abrir un “horizonte de esperanza” para Israel después de seis años con Netanyahu al frente del Ejecutivo nacional.

La manifestación fue convocada para las 20.00 hora local (17.00 GMT) en el simbólico lugar donde en 1995 un ultranacionalista asesinó al primer ministro Rabin por sus concesiones a los palestinos en el fracasado proceso de paz de Oslo.

La derecha aboga por la preservación de la bíblica Tierra de Israel bajo soberanía israelí -es decir, sin crear un estado palestino- y con un ejército fuerte capaz de hacer frente a las amenazas en la región y, entre ellas, dicen los organizadores, la que representa el programa nuclear de Irán. En ese sentido, los principales dirigentes hablarán del peligro de un gobierno que entregue territorios y evacúe asentamientos.

“Contrariamente al espíritu alicaído que se vio en la manifestación de la semana pasada (la de la izquierda), la de hoy potenciará la sensación de unidad entre los partidos de la derecha”, explicó una fuente de la organización en declaraciones al diario Yediot Aharonot.

Aunque los sondeos dan la victoria al Campo Sionista, la fragmentación parlamentaria obligará probablemente a la formación de un nuevo Gobierno derechista, si bien el Likud teme verse reducido y despojado de su influencia dentro del nuevo gobierno, donde el más nacionalista Bennet actuaría de mano derecha de Netanyahu.

Además, algunas analistas temen que sin un Likud fuerte y casi con el mismo número de candidatos que sus principales rivales del centroizquierda, el jefe del Estado, Reuvén Rivlin, opte por entregar el mandato de gobierno a Herzog por una mera cuestión de ética.

Dentro del arco derechista que reúne a colonos y nacionalistas, otro de los dirigentes que se ha sumado a la convocatoria es Eli Yishai, del ultraortodoxo Yahad, escindido del Shas y que se ha aliado con un pequeño partido de una fuerte ideología colonizadora.

Por el contrario, no ha confirmado públicamente su participación el partido Israel Beitenu, que encabeza el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, también en la derecha pero que en los últimos dos años ha optado por posturas más moderadas en cuanto a un arreglo con los palestinos.