Una 'incómoda' Esperanza Aguirre deja plantado a Jordi Évole en plena entrevista

La 'huida' de la presidenta del PP de Madrid, acorralada ante tantas preguntas, ha sido muy comentada en las redes sociales con alusiones a su fuga por las calles de Madrid tras aparcar en plena Gran Vía

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Era una de las entrevistas más esperadas del programa, como desveló el propio Jordi Évole, y no defraudó. Una media de 4,635 millones de espectadores, lo que supone una cuota de pantalla del 21,2 % (el 34,1 % en la Comunidad de Madrid), siguieron este domingo por la noche la intervención de la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, en el primer programa de la nueva temporada de Salvados, en La Sexta. Una entrevista en la que Esperanza Aguirre, ante varias preguntas incomodas decide levantarse y dejar plantado a Évole, ante la mirada atónita del periodista.

Una nerviosa presidenta del PP se marchó de la entrevista en la sede de los populares echando una bronca a su secretaria por no avisarle de que el tiempo acordado inicialmente había acabado hacía diez minutos, quitándose el micrófono y abandonando la entrevista sin ni siquiera despedirse de Jordi Évole, pese a los efusivos saludos del principio de la entrevista en una cafetería.

Antes de irse, Aguirre le echó en cara al periodista haber incumplido su promesa de acabar a las 7, aunque él le recordó que la entrevista comenzó con 30 minutos de retraso. Una 'huída' que fue muy comentada en las redes sociales con alusiones a su fuga por las calles de Madrid tras aparcar en plena Gran Vía.

Podemos, protagonista de la entrevista

La presidenta del PP de Madrid arremetió contra las "becas black" de Íñigo Errejón, puntualizó que Podemos "no es Syriza" porque lo que buscan es "cambiar el régimen, no el gobierno", y le pidió a Pablo Iglesias que renuncie a su fuero como eurodiputado, que no es más que "un privilegio de la casta".

Aguirre reconoció que sea "posiblemente mucha" la responsabilidad de los dos grandes partidos en el crecimiento de Podemos, una formación que surge "por la corrupción" en estas dos formaciones aunque de ella tampoco se libran los de Pablo Iglesias. Ejemplo de eso son las "becas black de Íñigo Errejón", de las que se beneficia "sin aparecer por la Universidad de Málaga", o los 425.000 euros ingresados por Juan Carlos Monedero, quien tiene dedicación exclusiva en la Universidad Complutense de Madrid.

Aguirre reiteró que ella no dijo que Podemos sea ETA sino que Pablo Iglesias "es el referente de Herrirá, la coordinadora de presos vascos, en Madrid". "No dije que eran ETA sino que están con ETA. También dije que están con el castrismo y por eso no me ponen una querella. Les parece colosal, como si el castrismo no fuera casta".

En este punto, la presidenta del PP de Madrid le pidió a Pablo Iglesias que renuncie a su fuero, que no es más que "privilegio de la casta", porque ahora mismo no puede llevarle a un tribunal ordinario de Justicia después de que la llamase corrupta, sino que tiene que ir al Supremo y presentar un suplicatorio al Tribunal Europeo.

También remarcó que Podemos "no es Syriza", formación que aplicará "ideas comunistas" en Grecia y a quienes ha deseado que "ojalá acierten". De los de Iglesias ha dicho que lo que quieren es "cambiar la Constitución, el régimen". "Hay que alertar a la gente de que Podemos quiere cambiar el sistema, no el gobierno", zanjó.

No pone la mano en el fuego ni por Rajoy

La presidenta del PP de Madrid aseguró también que no pone la mano en el fuego "por nadie", ni por el presidente de la formación, Mariano Rajoy, sólo por ella, y defendió la legalidad de la financiación del partido en Madrid durante el tiempo que ha estado bajo su mandato, contestando así al extesorero Luis Bárcenas, que la acusó de ser una "presunta delincuente".

Aseguró, siguiendo el formato de examen que ella mismo diseñó para los candidatos a las alcaldías de los municipios afectados por la operación Púnica, que no tiene dinero fuera de España, que nunca ha cobrado ninguna comisión, "ni en a ni en b", y que nadie le ha propuesto nada en ese sentido. Cree que no tiene antecedentes penales y está al corriente con Hacienda, lo que le ha llevado a criticar "la barbaridad" de IVA que tiene que pagar por ser autónoma con la empresa de cazatalentos para la que trabaja.

También rechazó tajantemente que ella o algún familiar suyo, desde su marido pasando por sus hijos, cuñados, suegros o padres, tenga "un sólo centímetro cuadrado" en la urbanización de Guadalajara en la que Fomento está construyendo una estación del AVE.

Aguirre aseveró además que nunca ha tenido relación con Bárcenas, a quien se refirió con nombre y apellido porque le gusta nombrar "al pan pan y al vino, vino", y que lo esencial es que demuestre de dónde vienen los 48 millones de euros si son legales y que pague los correspondientes impuestos. Si no son legales reclama que la Justicia actúe, le condene si es culpable y que devuelva lo robado.

Preguntada, en alusión a las declaraciones de Bárcenas, sobre si el PP de Madrid se financió ilegalmente, Esperanza Aguirre fue contundente al decir "no, en absoluto". Esto le ha llevado a recordar que cuando el exconsejero Alberto López Viejo, encausado en Gürtel, le dijo que tenía mucha información sobre el partido, ella le contestó que "ya estaba tardando" para contársela a la prensa y a la Justicia.

"Pongo la mano en el fuego en la etapa que he sido presidenta, de las etapas anteriores lo desconozco", ha lanzado después de aseverar que las donaciones de empresarios "han sido legales" bajo su mandato. "No pongo la mano en el fuego por nadie, tampoco por él (Mariano Rajoy), como entiendo que él tampoco la pondría por mí, que paro en el carril bus. Pongo la mano en el fuego por mí", ha reiterado.

Gürtel y Púnica

Dos fueron los cargos de confianza que le han "salido rana" después de 400 nombramientos en 30 años en la política. Uno es López Viejo y el otro Francisco Granados, presunto cabecilla de la trama Púnica. También  recordó sobre este último que tres años antes de que estallara ya había perdido su confianza en él, lo que le llevó a cesarle primero como consejero y después como secretario general del PP de Madrid. "Tenía que haberme dado cuenta", confesó cuando se le ha recordado el episodio del coche quemado, lo que ya definió como algo parecido a la imagen de la cabeza de caballo cortada en la cama en El Padrino.

En cuanto a Caja Madrid, Aguirre no era conocedora de que se cometieran ilegalidades pero sí de que "se estaban poniendo retribuciones muy altas a sus ejecutivos" al ser equiparadas las cajas con los bancos. Eso le  llevó a apostillar que la tutela de Caja Madrid le correspondía al Banco de España y que ella es "la más indignada de todos" con el escándalo de las tarjetas black.

La presidenta de los conservadores madrileños aseguró que no tiene "ni idea" de las obras que se llevaron a cabo en la sede del PP en la calle Génova, que en la primera planta --donde se encuentra el PP de Madrid-- no se acometieron y que no puede opinar sobre un asunto que está judicializado y del que tampoco sabe nada porque nunca ha estado en la dirección nacional del partido.

Además, la popular se definió como "una maverick", como se dice en Estados Unidos, es decir, "una persona independiente de los partidos". "Soy liberal, los principios y valores son más importantes que todo lo demás, incluso que el partido", declaró, después de opinar que "es posible" que no todas sus opiniones le gusten a Rajoy. También se definió como una persona "impulsiva".