Rajoy y Mas, dos líderes con una complicada vuelta al curso político

Los intereses y las estrategias de Mariano Rajoy y Artur Mas no pueden ser más distintos, aunque sus destinos se entrecruzan y están interrelacionados: de cómo cristalicen las aspiraciones de cualquiera de los dos puede depender la carrera del otro. Ante la segunda parte del curso político, ambos afrontan grandes desafíos.

El presidente del Gobierno tiene por delante varias citas electorales en las que las encuestas más recientes le dan como perdedor, si por eso se entiende que su partido sea despojado de la mayoría absoluta de la que goza a nivel nacional y local, incluyendo algunas de las plazas más importantes del territorio nacional. Madrid y Valencia podrían cambiar de signo político, tanto a nivel autonómico como municipal, y ambas permanecen a la espera de que ‘el dedo divino de Rajoy’, como lo llamó en su día Esperanza Aguirre, señale a quienes serán las caras del PP en las elecciones de mayo.

María Dolores de Cospedal dijo que hasta febrero no se conocerían los nombres de los candidatos, pero las citas que los populares tienen fijadas de aquí a finales de mes pueden aportar pistas significativas. El próximo lunes, 12 de enero, el PP reunirá a su Comité Ejecutivo Nacional con la intención de designar al comité de campaña de las elecciones de mayo y avanzar en los preparativos de la estrategia que va a plantear. Aunque la reunión no tiene orden del día fijado, es previsible que el presidente del PP, Mariano Rajoy, nombre al coordinador de campaña, un cargo que en las europeas desempeñó el vicesecretario de Organización, Carlos Floriano, y que en las autonómicas y municipales de 2011 estuvo en manos de su antecesora, la exministra de Sanidad, Ana Mato. De cara a 2015, no se descartan sorpresas de última hora.

Y lo mismo ocurre con los candidatos. La única que hasta ahora ha dado un paso al frente para ofrecerse como cabeza de lista para la Alcaldía de Madrid es Esperanza Aguirre, pero es evidente que Rajoy no tiene ninguna gana de que sea ella la elegida. El jefe del Ejecutivo lo dejó claro en su rueda de prensa del 26 de diciembre cuando, en un tono absolutamente despectivo, respondió a la oferta asegurando que “ese tema no está sobre la mesa”. Y eso pese a que las encuestas internas del partido siguen situando a la ‘lideresa’ por delante del resto de los nombres que se barajan, incluida la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que ha vuelto a formar parte del baile de nombres.

Madrid y Valencia, los dos grandes retos del PP

Para la Comunidad de Madrid, el aspirante es Ignacio González, que nunca ha ocultado su deseo de concurrir a las elecciones. Permanentemente enfrentado con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, su enésimo encontronazo se produjo a finales de diciembre por las propuestas que se debatieron en el último Consejo de Política Fiscal y Financiera(CPFF) para el pago de los intereses de la deuda de las comunidades autónomas. La medida beneficia especialmente a regiones que han incumplido de forma sistemática el déficit, como Cataluña o la Comunidad Valenciana, y eso irrita a González que, sin embargo, se cuidó mucho de mencionar el tema en su mensaje de Navidad a los madrileños. Quizá porque ya estaba pensando en la inminente designación de los candidatos para mayo.

El valenciano Alberto Fabra, como Ignacio González, heredó la presidencia de su Comunidad de su predecesor y tampoco tiene claro que llegue a estrenarse en las urnas. Pese a sus esfuerzos por limpiar sus listas de políticos salpicados por casos de corrupción –la última dimisión ha sido la de la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo- siguen sonando otros nombres para la foto del cartel electoral. Además de la controvertida alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ahora se habla del vicepresidente del Ejecutivo autonómico, José Císcar.

No es tarea fácil la que Mariano Rajoy tiene por delante si pretende recuperar a los tres millones de votantes que estarían ahora mismo en la tesitura de apoyar a otra fuerza política. Para medir las posibilidades de que el PP recupere el pulso perdido en tres años de Gobierno y de desgaste por la crisis, habrá que estar pendientes de la Convención Nacional que celebrará del 23 al 25 de enero. Reunirá a más de dos mil dirigentes y cargos públicos del PP de toda España y es el máximo órgano de representación contemplado en los estatutos del PP para los ejercicios en los que no se celebra Congreso. La principal diferencia respecto al Congreso Nacional es que este último es el único con capacidad para renovar la estructura orgánica del partido, el ideario político y los estatutos.

En cuanto al programa con el que los ‘populares’ irán a las elecciones, no cabe duda de que pivotará sobre la incipiente recuperación económica. Y, en conexión con la leve mejoría, tratarán de transmitir el mensaje de que sin estabilidad no puede consolidarse lo conseguido hasta ahora, en un intento de desalentar a los potenciales votantes de Podemos. El propio Mariano Rajoy ha hecho hincapié en sus últimas intervenciones en el valor de la estabilidad y, de hecho, fía el despegue definitivo de España a esa estabilidad que ofrece el bipartidismo de PP y PSOE. “Defiendo la estabilidad como la virtud que hace avanzar a las sociedades”, dijo Rajoy hace unos días, tras defender a los dos grandes partidos frente a “otras cosas” que generan “inestabilidad, falta de progreso y retroceso”.

La aventura secesionista de Mas y su difícil relación con ERC

Frente a esa estabilidad que ‘vende’ Rajoy, está la aventura soberanista del presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, que saltó al vacío hace tres años y aún no sabe cómo aterrizar. Mas se ha comprometido a celebrar unas elecciones plebiscitarias que serían la segunda parte, y la rúbrica con todas las garantías previstas en la ley, del simulacro de consulta que organizó el pasao 9 de noviembre. Pero aún no tiene claro cuándo celebrarlas ni en qué condiciones. Sus aliados parlamentarios de ERC quieren que las convoque ya y no aceptan una de sus premisas: que haya una lista única ‘de país’ con personalidades independientes y con la intención de que, una vez superado el trámite de las urnas, se abra un proceso constituyente que conduzca a la celebración del auténtico referéndum de autodeterminación.

El republicano Oriol Junqueras, que ha visto crecer sus expectativas de voto desde que Mas lanzó el órdago independentista, no quiere saber nada de listas únicas. Se reunió con el ‘president’ el lunes y, según ha trascendido, Mas hizo una oferta de compromiso para tratar de acercar posturas: estaría dispuesto a aceptar unas elecciones anticipadas y concurrir con listas separadas si, a cambio, su candidatura aglutina el apoyo y los nombres de miembros de entidades de la sociedad civil, mientras que Junqueras renuncia a incluir ningún independiente en la suya.

El caso es que la entrevista acabó una vez más sin acuerdo y, ante el escenario de incertidumbre que se abre en Cataluña, no faltan voces que le piden que se marche. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, que no hace mucho se ofrecía a apoyar los presupuestos de Mas si perdía los votos de ERC, ve ahora ese escenario como improbable y reclama un cambio de liderazgo. “Sabe mal decirlo, pero o cambia de estrategia o mejor que venga otro”, ha dicho el político socialista en una entrevista que ha concedido a la ACN. Iceta recuerda que “llevamos cuatro años perdidos. No ha habido ni un solo proyecto, ni una sola competencia, ni recursos adicionales. Realmente, no hemos conseguido avanzar en nada, y ahora se plantean unos objetivos que los mismos que lo plantean saben que son inalcanzables”.

 

 

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