Rajoy dice que ‘2015 será el año del ‘despegue definitivo de la economía’ y no cree en las encuestas

Mariano Rajoy dice que no es triunfalista pero su balance del año que va a terminar y su pronóstico de cara al próximo no puede ser más entusiasta. El presidente del Gobierno, en una comparecencia ante la prensa, ha asegurado que 2014 ha sido "sustancial" para el empleo y ha avanzado que 2015 será "mucho mejor". Confía, incluso, en que será el año del "despegue definitivo de la economía". "Estas son las primeras navidades de la recuperación", ha señalado. Con este panorama, Rajoy ha respondido sin titubear que volverá a ser candidato en las próximas elecciones, que no piensa adelantar.

Rajoy ha recordado que en 2014 se han creado 550.000 puestos de trabajo y, a falta aún de los datos de diciembre, se han incrementado en 338.000 personas el número de afiliados a la Seguridad Social. Confía en que los datos de diciembre y de cierre del año, que se conocerán el próximo 5 de enero, confirmarán esta tendencia en positivo. Ha hecho hincapié en que el año que viene, cuando comparezca de nuevo ante los medios, “habrá menos personas en paro y más personas trabajando y cotizando a la Seguridad Social”. Y ha subrayado: “Hace un año dije lo mismo y el pronóstico se ha confirmado. Con ese aval me atrevo a decir que para nosotros es crucial que 2015 sea un año mucho mejor que 2014″.

La euforia con la que tanto el presidente como los miembros de su Gobierno hablan últimamente de la marcha de la economía les han propiciado no pocas críticas, especialmente porque, si bien es cierto que los indicadores mejoran, también lo es que la mayoría de los españoles no perciben esa mejoría y siguen atravesando por serias dificultades. Rajoy, sin embargo, niega lo evidente y rechaza que su actitud pueda tacharse de triunfalista: “Nunca hemos mentido a los españoles. Nunca hemos caído en el triunfalismo. Siempre hemos sido prudentes. Siempre hemos querido que la realidad nos corrigiera nuestras previsiones en positivo y no a la baja. Desde esta prudencia puedo asegurar que España crece con bases sólidas, claramente por encima de la media europea”.

El presidente está tan convencido de que la economía va bien y de que aún irá mejor que ni siquiera le preocupan las encuestas en las que su partido pierde apoyos, incluso de sus votantes, en beneficio de otras opciones como la emergente Podemos. Rajoy ha dejado claro que no cree en las encuestas: “Ya veremos qué dicen los españoles, ya lo veremos. De momento hablan las encuestas pero los que tienen que hablar son los ciudadanos españoles”. Antes de esta reflexión, ha remachado: “Yo no he hecho ningún balance triunfalista, he hecho un balance realista”.

En varios momentos de la comparecencia, el jefe del Ejecutivo ha aprovechado para defenderse de las críticas. “Hay que transmitir cosas que son verdad”, ha asegurado en respuesta a otra pregunta sobre los reproches que se le hicieron cuando dijo que España es el país que más está creciendo de los de su entorno. Al hilo de todo ello, ha insistido en el mensaje: “España es el país que más crece de la zona euro. Crecemos bastante más que Italia y Alemania. Más que la media de la zona euro. Somos los que más empleo creamos de Europa. Las cosas están mejorando, pero recuperar todo lo perdido no se hace en media hora”.

En este contexto, el presidente también ha defendido medidas como la raquítica subida del 0,25 % de las pensiones. La subida del 0,25 % es el mínimo fijado por la ley de pensiones y supone a la Seguridad Social un coste de 271,83 millones de euros, lo que representa un incremento anual del 3 %. Sobre la no menos raquítica subida de 3 euros del Salario Mínimo Interprofesional, ha admitido que el alza es “modesta”, si bien ha incidido en que tiene un mayor efecto en la capacidad de compra al coincidir con “una inflación que es igual a 0 o negativa”. A su juicio, si los precios bajan, no tienen por qué subir mucho los sueldos, ya que de esta forma se genera más empleo, más competitividad y más bienestar
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“Alarma” por la acumulación de casos de corrupción

Rajoy, por otra parte, ha reconocido que “la acumulación de escándalos de corrupción causa alarma y extiende una sombra de sospecha sobre todos los políticos”, pero también ha esgrimido que “el Gobierno ha ofrecido una respuesta integral y ambiciosa. Hemos presentado un amplio paquete de medidas legislativas: la ley de enjuiciamiento criminal, la ley de control financiero de los partidos y el estatuto del alto cargo, y la modificación del Código Penal”. Y ha recordado que “hace 15 días se ha puesto en marcha el portal de la transparencia”.

No ha querido hablar del procesamiento de la infanta Cristina, pero sí cree que aún hay tiempo para alcanzar acuerdos con la oposición para adoptar medidas para combatir a los corruptos. “Soy presidente del Gobierno y creo que no debo entrar en esos temas”, ha argumentado para escabullirse de una pregunta sobre la hermana del Rey. Esa pregunta era si sigue “confiando” en su inocencia, tal y como manifestó después de que fuera imputada por el juez que ahora va a llevarla a juicio. Y es que el pasado mes de junio, después de que el juez instructor del caso Nóos, José Castro, hubiera confirmado su imputación, Rajoy no tuvo tantos reparos en pronunciarse y, cuando se le planteó si aún mantenía que la Infanta demostraría su inocencia, replicó: “Ese es mi deseo y mi convicción”.

En lo relativo a Cataluña, ha reiterado su posición de sobra conocida, esto es, que no va a hacer nada que suponga liquidar la unidad del Estado español ni cuestionar la soberanía nacional. No ha desaprovechado la oportunidad para lanzar un reproche a Artur Mas cuando ha comentado que lamenta que “algunos hayan abandonado la prioridad de cualquier gobernante, que es solucionar los problemas de los ciudadanos. Nosotros seguiremos velando por los ciudadanos de Cataluña, para que allí haya recuperación y propiciando la concordia y entendimiento entre ciudadanos”. El presidente dice estar dispuesto a escuchar propuestas de reforma de la Constitución, pero admite que no lo ve claro.

El jefe del Ejecutivo también ha hecho una cerrada defensa del bipartidismo ante el avance de Podemos que reflejan las encuestas -la última es la del Euskobarómetro que se ha conocido este viernes y que coloca a la formación de Pablo Iglesias a un escaño del PNV en unas elecciones autonómicas vascas-. Cuando le han preguntado por la estrategia para frenar este fenómeno, ha respondido que “la estrategia no es algo que habitualmente se cuente” e, inmediatamente, ha señalado: “Yo lo que digo es que la estabilidad es un valor. España es una nación en la que han gobernado grandes fuerzas políticas y España ha sido durante esa época uno de los cuatro países del mundo donde más ha aumentado el bienestar de los ciudadanos. Cuando eso deja de pasar surgen otras cosas que lo único que generan es falta de estabilidad y retroceso”.

El presidente, sin embargo, no ha querido avanzar si baraja o no la posibilidad de una gran coalición con el PSOE después de las próximas elecciones generales. Eso se verá, ha dicho, después de los comicios. “Creo que es bueno que en lo que son los grandes asuntos de Estado haya un acuerdo entre los dos principales partidos”, ha señalado y no ha querido valorar la actitud de los socialistas como primera fuerza política de la oposición.

No adelanta elecciones y desdeña el ofrecimiento de Aguirre

Rajoy, en definitiva, vincula la irrupción de Podemos con una pérdida de bienestar por parte de los españoles. Ese, según se desprende de lo que ha dicho durante la rueda de prensa, va a ser su mensaje de cara a las elecciones generales de 2015 que, por otra parte, no piensa adelantar: “Las elecciones se adelantan porque el Gobierno no tiene la mayoría o por un problema técnico. No tengo ninguna intención de adelantar elecciones. Es importante que haya la mayor estabilidad política”. Tampoco ha pensado en dejarlas para enero de 2016. “No parece lo más razonable”, se ha limitado a comentar.

A la pregunta de si él volverá a ser candidato a la presidencia del Gobierno, ha respondido sin titubeos: “Sí”.
En cuanto a las elecciones municipales y autonómicas, que son la primera cita con las urnas del próximo año, ha contestado de una forma más bien despectiva al ofrecimiento de Esperanza Aguirre para ser candidata a la Alcaldía de Madrid. “Esa no es una ocupación de la Presidencia del Gobierno”, ha señalado y ha añadido que se trata de un asunto sobre el que PP hablará, “como siempre, en su día”. “Por tanto -ha reiterado el presidente del Gobierno- no procede entrar en nada”.

El presidente, por otra parte, ha subrayado el relevo en la Corona que, a su juicio, se ha desarrollado de “manera modélica”: “Quiero reconocer a don Juan Carlos su entrega con los españoles y felicitar a don Felipe por el excelente desempeño de sus funciones”.

La crisis del ébola y el desarme de ETA

Además, Rajoy ha aprovechado para felicitar a los trabajadores de la Sanidad española, “que han hecho frente a una crisis tan grave como la del ébola”. “Todos nos felicitamos de que Teresa Romero esté ‘viva’ y que nadie más haya resultado contagiado. Eso también demuestra el nivel de nuestro sistema sanitario y la entrega de sus profesionales, algo de lo que todos nos sentimos orgullosos”, ha afirmado.

Respecto a ETA, Rajoy ha instado a la banda terrorista ETA que se disuelva y entregue las armas porque, en su opinión, “es lo mejor para todos, empezando para ellos”. “Así lo pienso, así lo he reiterado hasta la saciedad y así creo que va a ser”, ha señalado porque, según cree, con la disolución de la banda se entrará ya “en un etapa de normalidad, de tranquilidad y de mirar hacia adelante”. Y ello, ha añadido, “sabiendo que en España siempre hay mucha gente que ha dejado su vida y perdido sus derechos fundamentales básicos por culpa de otros que han atentado contra ellos y formado una organización criminal que todavía existe”. “Lo que hay que hacer es disolverla y entregar las armas”, ha concluido el jefe del Ejecutivo.

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