‘Adán y Eva’: el efecto de la desnudez para subir el share

El programa ha enganchado al público, sobre todo a aquellos jóvenes espectadores que están en la explosión de la pubertad

Adán y Eva cerró este martes su primera temporada con un 10.4 por ciento de share y 1.921.000 espectadores. El programa que se atrevió a desnudar completamente a sus participantes en busca del amor, sin codificados ni píxeles, ha sido un sólido éxito de audiencias para Cuatro.

A pesar de que la fórmula parecía que se iba a desgastar cuando pasara el efecto novedad, el formato ha aguantado el interés sobre todo entre los perfiles de público de adolescentes y jóvenes, donde Adán y Eva arrasa.

Y es que la desnudez sigue siendo un potente cebo televisivo. Engancha al público, más aún si los espectadores están en la explosión de la pubertad. Así ha sucedido con el show de Cuatro que cuenta, además, con un buen casting de personajes que hacen parecer cómica la ignorancia (Gorbachov, ¿un tenista?) o las ansias de fama. Dan juego, en definitiva.

Funciona, es divertido, el espectador incluso se reconforta al evadirse sintiéndose superior desde su casa y, al mismo tiempo, se siente arte y parte del programa, pues lo hace suyo comentando lo que ve por las redes sociales, especialmente por Twitter.

Aunque la gran baza del programa para mantener el share ha sido la desnudez completa de unos protagonistas que siempre han tenido una base de atractivo físico. Y es que, no nos engañemos, la desnudez ha sido la vuelta de tuerca, el paso más allá, de un formato que ya habíamos visto antes mil veces.

Los participantes han sido escogidos con atino, tras pasar por unas sesiones de rayos uva y unas semanas de gimnasio, para no dejar indiferente a la audiencia con sus salidas de tono pero, sobre todo, para crear morbos. Porque la televisión sigue entrando por los ojos. Más aún en la candente adolescencia.