Sánchez lamenta ‘el cese encubierto’ de Torres Dulce por un ‘Gobierno asediado por la corrupción’

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha criticado este viernes en Palma el "cese encubierto" del fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce o que "se haya apartado" al juez Pablo Ruz de sus investigaciones en la trama Gürtel por "un Gobierno agotado y asediado por la corrupción". Sánchez ha centrado sus críticas en la marcha de Torres Dulce pero también se ha referido a su sucesora, Consuelo Madrigal: "Me alegro de que haya una mujer que sea fiscal general del Estado".

Sobre la marcha de Torres-Dulce, ha considerado que revela la “desconfianza en la separación de poderes” de un Gobierno volcado además “en apartar a los jueces incómodos” que investigan los casos de corrupción en los que está involucrado el PP.

A juicio del secretario general del PSOE, que ha pronunciado un discurso en un foro organizado en Palma por la Cadena Ser, “Rajoy es un mal presidente en el momento más complejo de la democracia española” tanto por la tensión secesionista de Cataluña como por una crisis económica ante la que se ha mostrado “incapaz de liderar” una salida.

Sánchez ha defendido la necesidad de reformar la Constitución para establecer un modelo federal que permita a Cataluña “desarrollar todo su ser dentro de Europa, dentro de una España renovada”. “Lo que caracteriza al momento actual es la ausencia de visión y coraje político. Si algo ha hecho Rajoy es convertir el bloqueo en su único proyecto político”, ha asegurado.

Sánchez ha afirmado que España no necesita una nueva Constitución, sino una renovación para hacer la carta magna “más eficiente y más justa” frente a quien quiere dejarla “petrificada” y quien considera que “hay que dinamitarla”. “Estamos a favor de que los catalanes voten, pero lo que queremos que voten no es la fractura, sino un nuevo acuerdo”, ha subrayado.

Además de la definición de un modelo federal que clarifique la división competencial entre el Gobierno central y las CCAA, cuyo propósito no es “contentar al independentismo catalán”, la reforma que propone el PSOE tendría como ejes “asegurar un nivel mínimo de inversión en los servicios básicos”, reducir ciertos privilegios de la clase política y acentuar la independencia de las instituciones respecto a los partidos.

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