El ‘no’ a la independencia se impone en el CIS catalán y desinfla el posible adelanto electoral en Cataluña

Un 45,3% de los catalanes se muestra contrario a que Cataluña se convierta en un Estado independiente, frente a un 44,5% que serían favorables, según la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat. La diferencia es mínima, pero marca un cambio de tendencia y muestra que el independentismo puede haber tocado techo.

La misma encuesta concluye que CiU ganaría ahora unas elecciones catalanas con 34-36 escaños y el 21,9% de votos, 0,9 puntos más que ERC, que sería segunda fuerza con el 21% de sufragios y 34-35 diputados. También en este caso la diferencia es tan pequeña que casi puede hablarse de un empate técnico. Pero ambos resultados, el relativo a la secesión y el que refleja las preferencias políticas de los votantes, suponen un giro respecto a lo que decían sondeos anteriores. La conclusión es que Artur Mas tiene oxígeno suficiente para aguantar hasta el final de la legislatura y no tener que plegarse a la exigencia del adelanto electoral de sus socios de ERC.

Si CiU está remontando, a Mas no le conviene anticipar las elecciones sino resistir el tiempo que le queda hasta garantizarse un resultado mejor que el que cosecharía en este momento. Y eso es lo que le debe haber transmitido este viernes, de forma más o menos explícita, a Oriol Junqueras con quien se ha reunido durante poco más de media hora.

La falta de sintonía sobre el momento más adecuado para celebrar las elecciones catalanas es tan evidente que al líder republicano no le ha quedado otra que echar mano del chantaje para tratar de doblegar la resistencia del ‘president’. “De la misma manera que ERC hace gestos de generosidad (en alusión a los votos republicanos que sumados a los de CiU han permitido rechazar las enmiendas a la totalidad que hubieran tumbado los Presupuestos de Mas), estamos convencidos de que el presidente también tiene que hacer un gesto que le pide la mayoría del país: confiamos en que haya el anuncio de una convocatoria” electoral, ha dicho Junqueras.

El caso es que además de la recuperación de CiU, el independentismo parece perder fuelle, ya sea por el hartazgo de sus partidarios o porque tras el 9N han perdido visibilidad. De hecho, el frente soberanista ha sido durante estos últimos años el sector más movilizado de la sociedad catalana pero no necesariamente el mayoritario.

En el Barómetro de Opinión Pública del CEO del pasado octubre, cuando se formuló la doble pregunta del 9N, el doble ‘sí’ a la independencia obtuvo un 49,4%, por un 42,5% que se mostró contrario, con un 12,6% favorable a que Cataluña fuera un Estado, si bien no independiente. Pero en el sondeo de este mes de diciembre y por primera vez en los últimos años, los contrarios a la independencia (45,3 %) superan a los que se manifiestan a favor (44,5 %).

El director del CEO, Jordi Argelaguet ha admitido que más allá “del ‘sí’ altamente movilizado, por primera vez sale un ‘no’ manifiestamente alto, lo que indicaría el estado de ánimo en Cataluña”, como una mayor movilización de los contrarios a la independencia o que muchos de los anteriormente abstencionistas se posicionan ya a favor del ‘no’. No obstante, ha advertido de que “la eventualidad de un Estado independiente es más real que hace semanas”, lo que produciría un efecto de “aversión al riesgo” entre un porcentaje de ciudadanos que a pesar de haberse mostrado favorables a la independencia en los últimos años, “frente a un cambio importante en la situación política, optaría por el estatus quo”.

Desgranado por partidos, los favorables a las independencia son un 81,2 % de los votantes de CiU; un 90,5 % en ERC; un 11,3 % del PSC; un 27,9 % de ICV-EUiA, un 85,4 % de la CUP y un 15,7 % de Podemo. Por otro lado, se muestran en contra un 86,8 % de votantes del PSC; un 100 % del PPC; un 98,4 % de Ciutadans; un 80,4 % de Podemos, un 11 % de los votantes de CiU, un 5,3 % de ERC y un 4,2 % de la CUP. No obstante, la encuesta del CEO va más allá de esta pregunta binaria y, en otro de sus puntos, plantea distintas opciones del debate soberanista a los catalanes, en el que se evidencia, según Argelaguet, un “repunte” de la propuesta de reforma federal.

Con distintas opciones para elegir, un 36,2 % de catalanes siguen optando por la independencia, mientras que un 28,9 % aboga por un Estado dentro de una España federal, un 21,8 % quieren seguir siendo una comunidad autónoma y un 5,4 % sólo una región de España.

“La gente está empezando a prever que el PP no tendrá mayoría absoluta en las elecciones, por lo que puede haber sectores que entiendan que el panorama político del futuro no será tanto de bloqueo y pueden aflorar planteamientos de entendimiento entre Cataluña y España, y ven que las opciones que quieren hacer una reforma constitucional profunda pueden ganar”, ha dicho Argelaguet. El director del CEO, aún así, ha sugerido que “si el PP vuelve a ganar con mayoría en las elecciones”, él “apostaría” a que los favorables a la independencia “volverán a subir”.

Sobre el sentimiento de pertenencia, un 38,2 % de los ciudadanos dicen sentirse tan españoles como catalanes, por un 26 % que se sienten más catalanes que españoles y un 24,6 % que sólo se sienten catalanes, muy por encima de los que se sienten más españoles que catalanes (3,5 %) o sólo españoles (4,2 %). Además, un 64 % de catalanes consideran que Cataluña ha alcanzado un nivel “insuficiente” de autonomía, mientras que un 21,7 % cree que tiene un nivel “suficiente” y un 5,5 %, “demasiada”.

CiU recupera terreno en intención de voto

Por otra parte, la encuesta concluye que CiU ganaría ahora unas elecciones catalanas con 34-36 escaños y el 21,9% de votos, 0,9 puntos más que ERC, que sería segunda fuerza con el 21% de sufragios y 34-35 diputados. Es decir, tras el 9N la expectativa de CiU ha mejorado, ya que la última encuesta que difundió el CEO en octubre daba a ERC el 23,2% de voto estimado y a la federación el 19,4%.

C’s sería la tercera fuerza en escaños del Parlament (14-16), seguida del PSC (13-14), PP (11-12), Podemos (9-11), ICV-EUiA (7-8) y la CUP (7-8). Esto por lo que se refiere a las elecciones catalanas, puesto que en unas generales Podemos sería la fuerza más votada en Cataluña, con un 20,4 % de estimación de voto y una horquilla de 10-11 escaños, si bien CiU ganaría las elecciones con 11-12 diputados tras la distribución provincial. Esto significa que, aunque Podemos no gane en Cataluña, depende en gran medida de esta Comunidad para colmar sus aspiraciones en las próximas elecciones generales. Por detrás de ese 20,4% de la formación liderada por Pablo Iglesias, CiU obtendría el 18,8 % de los votos y le seguirían ERC (17,5), PSC (13,3), PP (10,7), Ciutadans (5,1), ICV-EUiA (4,6) y la CUP (2,7 %).