Artur Mas en manos de ERC en las elecciones, Presupuestos y caso Pujol

Artur Mas no encuentra la salida a su propio laberinto una vez que el líder de ERC, que lo ha empujado a la deriva independentista, acaba de tomar el mando en Cataluña y le exige elecciones anticipadas sin lista única, para luego proclamar la independencia. Lo que significa que el dirigente de ERC Oriol Junqueras pretende ser el próximo presidente de la Generalitat, bien porque ERC sea la lista más votada, ante el esperado hundimiento de CiU, bien porque contará con los votos añadidos de la CUP.

Además Junqueras, si quisiera, podría forzar el adelanto electoral con listas separadas si Mas no consigue aprobar los Presupuestos de 2015, lo que no le será nada fácil porque su otra alternativa sería el apoyo del PSC que exige a Mas el regreso a la senda constitucional. No obstante tampoco parece claro que ERC provoque la caída de Mas, porque eso sería el final de todo el proceso soberanista, motivo por el cual ERC podría apoyar los Presupuestos de CiU para 2015 y mantener así ‘preso’ de su iniciativa a Mas porque derribar su gobierno lo podría hacer Junqueras en cualquier momento. De la misma manera que podría obligar a Mas a declarar en la comisión de investigación del caso Pujol, de la que ha sido excluido con el apoyo de ERC y de manera escandalosa, dados los lazos políticos y a la vez personales de Mas con Pujol y sus hijos.

El drama de Mas y de CiU es que temen un pésimo resultado electoral, por más que pudieran quedar uno o dos escaños por delante de ERC tal y como lo anuncian las encuestas. Pero siempre en el entorno de los 30-34 escaños catalanes, lo que dista mucho de los 62 que CiU logró en 2010, o los 50 en los que se quedó en 2012. Un resultado así incluiría la lectura de que CiU ha perdido más del 40 % de su electorado desde el inicio del proceso para la independencia.

Y además falta por ver que ocurriría con Unió, si se plantean elecciones –con lista única o separada- de corte plebiscitario para imponer fuera de la legalidad, la independencia. No en vano Durán i Lleida ha dicho en no pocas ocasiones que Unió no se sumaría a ese proceso, aunque también es cierto que este político no es de fiar, que ha cambiado varias veces sus posiciones y que no se atreve a volar solo en Cataluña con Unió, por miedo a un gran fracaso electoral.

Legitimidad y legalidad

Al fondo de todo esto dos cuestiones que según la Generalitat dependen de Madrid: la querella del fiscal contra el presidente catalán y dos de sus más cercanos colaboradores –la vicepresidenta y consejera de Educación- y el agujero de las cuentas públicas del Gobierno catalán que ahora reclama al gobierno de Rajoy ayudas por valor de 2.200 millones de euros, todo un disparate que prueba el desgobierno en el que está sumido Cataluña desde el inicio del proceso soberanista.

En cuanto al debate planteado por Mas sobre la primacía de la legitimidad política –en referencia a la Consulta del 9N- contra la legalidad vigente en la que se halla inmersa la querella de la fiscalía del Estado contra Mas, ya se han preocupado destacados dirigentes políticos en subrayar que eso es lo que defendieron Hitler y Mussolini para justificar su asalto al poder. Dos casos que ni el ministro de Justicia,…, ni la secretaria general del PP, Cospedal, han querido mencionar, aunque indirectamente hicieron alusión a ello.

Además, Mas debería saber que la legitimidad política emana de la ley y que es gracias a la legalidad por lo que es hoy es presidente catalán. Amén que la presunta legitimidad de la consulta del 9N no existe por ninguna parte porque fue suspendida por el Tribunal Constitucional y porque la Consulta del 9N adoleció de todas las garantías democráticas, sin censo, sin control de votos ni de recuento.