Rajoy convoca una gran convención del PP para que le aplaudan y elude el congreso que le reclaman

Las tarjetas black, la Operación Púnica y la implicación de la exministra de Sanidad Ana Mato en el caso Gürtel, aunque solo sea como partícipe a título lucrativo de los negocios de la trama, han sido las gotas que han colmado el vaso de la paciencia de muchos sectores del PP, exhaustos tras seis años de instrucción de la causa sobre uno de los mayores escándalos de corrupción que han sacudido al país. Esos sectores han venido reclamando cambios internos en la organización del PP o bien con un Congreso Extraordinario, una petición a la que la cúpula popular ha hecho oídos sordos -la secretaria general lo ha negado en varias ocasiones y ha llegado a asegurar que nadie lo ha solicitado- y a la que el propio presidente ha respondido con una propuesta encaminada más a su autoafirmación que al debate interno: una gran convención que se celebrará en Madrid los días 23, 24 y 25 de enero.

Será el primer gran cónclave de los populares en 2015, año de citas electorales, y es previsible que para esas fechas el partido tenga y anuncie a los principales candidatos para las municipales y autonómicas de mayo. No obstante, María Dolores de Cospedal ha situado la fecha de su proclamación en febrero, apenas tres meses antes de las elecciones municipales y autonómicas. La tardanza en designar a los cabezas de lista para esos comicios tiene de los nervios a los aspirantes, especialmente a algunos dirigentes históricos del PP que a día de hoy no tienen claro su futuro.

Ese es el caso de la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, de quien se viene comentando con insistencia que podría ser la candidata a la Alcaldía de Madrid. A Cospedal se le ha preguntado este martes por esa posibilidad y su respuesta ha sido ‘ni sí, ni no, todo lo contrario’. “El PP está haciendo todo lo que tiene que hacer para elegir a los mejores candidatos en toda España”, se ha limitado a contestar María Dolores de Cospedal, evitando así respaldar a la polémica expresidenta autonómica, que ha visto aun más empañadas sus ilusiones de volver a la política activa después de que su antiguo hombre de confianza, Francisco Granados, fuera detenido en la operación Púnica.

Cospedal también ha evitado responder sobre las opciones del presidente valenciano, Alberto Fabra, a quien Rajoy estaría buscando sustituto ante la más que probable pérdida de la mayoría absoluta del PP en Valencia. A Fabra se le reprocha que no haya liberado al partido de la pesada losa de la corrupción bajo la que lo sepultó su predecesor, Francisco Camps, ni haya construido un discurso propio que ilusiones de nuevo al votante popular en esa Comunidad. Cospedal no se ha ‘mojado’ y ha insistido una y otra vez en que los candidatos se conocerán oficialmente, al igual que los programas electorales con los que los conservadores concurrirán a los próximos comicios municipales y autonómicos, en febrero del próximo año.

Rajoy cierra la puerta a los cambios en el organigrama del PP

En cuanto a la Convención Nacional, es el máximo órgano de representación contemplado en los estatutos del PP para los ejercicios en los que no se celebra Congreso. La principal diferencia respecto al Congreso Nacional es que este último es el único con capacidad para renovar la estructura orgánica del partido, el ideario político y los estatutos. Y esa es la tarea que decididamente Rajoy no está dispuesto a acometer.

El presidente no solo se resiste a cambiar la cúpula de su partido sino que evita la remodelación del Gobierno que, como también le han reclamado voces de su partido, le dotaría de un nuevo impulso de cara a las elecciones de 2015. La última oportunidad, tras la dimisión de Ana Mato de su cargo de ministra de Sanidad, se ha solventado con el simple relevo al frente de ese departamento, que a partir de ahora dirigirá Alfonso Alonso.

La solución de Rajoy para recuperar ese impulso y evitar la pérdida de apoyos electorales ha sido ordenar a su partido y a los miembros del Ejecutivo que tengan una mayor presencia en actos públicos y medios de comunicación, con la aspiración de ocupar “todos los espacios” para dar su mensaje y defender su gestión. El mensaje pasa, fundamentalmente, por ‘vender’ la recuperación económica que, pese a la mejoría de ciertos indicadores, sigue sin ser percibida por el ciudadano de a pie. Rajoy y el PP son conscientes de ello pero confían en que fuerzas emergentes que sí están consiguiendo ilusionar al electorado, como es el caso de Podemos, hagan más daño a sus rivales del PSOE que a ellos mismos.

En una misma mañana, Cospedal dice una cosa y la contraria

De todas formas, y ante la probable pérdida de la mayoría absoluta, ha cobrado fuerza en ciertos ámbitos, sobre todo empresariales, la idea de una gran coalición entre populares y socialistas que garantice la estabilidad política y económica. Y al hilo de esta hipótesis de trabajo, este martes se ha vivido un espectáculo curioso. María Dolores de Cospedal ha apostado claramente por esa opción en una entrevista en Telecinco con estas palabras: “Si no hubiera mayoría, los partidos con posibilidad o que son alternativa de gobierno tenemos que ponernos de acuerdo en los temas de Estado, sin ninguna duda”. Repreguntada sobre si el PP contemplaría la posibilidad de una gran coalición con el PSOE como la que hay en Alemania, ha sido aún más clara: “La contemplaríamos si no tuviéramos mayoría absoluta”.

Algo ha pasado, sin embargo, entre esas declaraciones y su posterior comparecencia en rueda de prensa tras el Comité Ejecutivo Nacional de su partido. Ante una pregunta para que precisara su postura respecto a la gran coalición, ha respondido: “Es una hipótesis en la que no estamos ni nos planteamos”. Entre uno y otro pronunciamiento han mediado unas declaraciones del secretario de Organización del PSOE, César Luena, descartando totalmente esa opción. Y es que los socialistas son conscientes de que plegarse a la gran alianza con los populares sería lo mismo que regalar sus votos a Podemos. Tanto es así que en cuanto ha empezado a circular la entrevista de Cospedal en Telecinco la responsable de la Unidad de Análisis Político de Podemos, Carolina Bescansa, se ha apresurado a considerar que una gran coalición entre PP y PSOE para las elecciones generales es un escenario “factible”.

Entretanto, aparte de confiar en que la mejoría económica le ayude a contener la pérdida de votos, Rajoy tiene espantar las sospechas de corrupción que pesan sobre su partido. Y, en este terreno, la estrategia pasa por tratar de desacreditar los autos del juez Ruz que ha señalado al PP como partícipe a título lucrativo de los negocios de Gürtel, exactamente igual que a Ana Mato. Como el PP es una organización y no una persona física, cabe suponer que las eventuales responsabilidades serían atribuibles a los máximos responsables de su estructura organizativa, incluido Mariano Rajoy que, a día de hoy, sigue siendo su presidente.

Cospedal ha dado este martes una pista de cuál va a ser la respuesta del partido ante los indicios de financiación ilegal que, de manera reiterada, expone Ruz en todos sus autos. La secretaria general ha afirmado que se trata de algo “cogido por los pelos”, ya que tiene en cuenta las afirmaciones de Luis Bárcenas, extesorero del partido. “Y yo no creo las palabras de Luis Bárcenas”, ha remachado, subrayando que considera al extesorero “un mentiroso compulsivo además de un corrupto”. “Si hay una caja B es la de Luis Bárcenas”, ha proseguido, recordando que el extesorero está en la cárcel por tener en Suiza 43 millones de euros cuya procedencia aún se desconoce.

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