El PSOE entra en el cuerpo a cuerpo con Podemos y les tacha de ‘extremistas’

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha desgranado este lunes los ejes de su programa económico en el Foro Cinco Días en Madrid y, a medida que iba planteando sus propuestas -no a una jornada laboral de 35 horas, no a una rebaja de la edad de jubilación, sí a subir los impuestos a las grandes empresas…- ha dejado patente que su estrategia ante las próximas elecciones pasa por disputarle votos a Podemos. El líder socialista ha acudido a este acto cuando ‘El País’ ya había publicado el hilo conductor de esa estrategia: situar a la formación de Pablo Iglesias en las extrema izquierda, tacharla de “extremista” y no solo de “populista”, en el convencimiento de que los ciudadanos no suelen decantarse por el extremismo cuando tienen que pronunciarse en las urnas.

Pedro Sánchez |

Esta es la tesis que se defiende en un primer borrador sobre la estrategia socialista para las elecciones municipales y autónomicas del próximo mes de mayo, que estaba previsto distribuir inmediatamente a toda la organización. Podemos no para de crecer en las encuestas gracias a que aglutina el descontento de la ciudadanía y atrae a los votantes decepcionados de otros partidos y, aunque los sociólogos advierten de que las preferencias confesadas en este momento pueden variar cuando se celebren los comicios, se ha convertido en una fuerza política que hay que tener en cuenta. De ahí que el PSOE y su líder no oculten la preocupación que les produce.

Y por eso Pedro Sánchez le ha exigido a Podemos que “se defina” para saber “a qué nos enfrentamos y con quién debatimos”. El líder se ha alegrado de que “ahora reconozca que la socialdemocracia es la receta para superar la crisis” y le ha reclamado “que nos digan qué son”. A esa demanda de Sánchez responden los redactores del argumentario de su partido al que ha tenido acceso ‘El País’: “Será bueno recordar que la mayoría de los líderes de Podemos proceden de Izquierda Anticapitalista y organizaciones de extrema izquierda afines”. A lo que añaden: “Será bueno recordar que Podemos no es la reunión de gente corriente, sino la canalización del descontento social por líderes que proceden de la extrema izquierda y que ya tenían amplia experiencia política cuando fundaron Podemos”.

De hecho, Sánchez ha acusado a Podemos de “oportunismo ideológico” porque “primero se presentaron como izquierda anticapitalista”, después “aseguraron que no eran ni de izquierdas, ni de derechas” y ahora afirman que “son socialdemócratas”. Todo esto para acusarles de “apropiarse” de muchas de las propuestas de los socialistas: “Defienden incluir en la Constitución el derecho a la alimentación, algo que ya proponía el PSOE, quieren un banco público y el Partido Socialista reclama desde hace tiempo un banco público de inversión”.

Jornada de 35 horas y edad de jubilación

Cuando ha entrado en el detalle de su programa económico, el líder de la oposición ha hilado su discurso descalificando propuestas de Podemos como la de la jornada laboral de 35 horas, de la que no es partidario en un contexto de devaluaciones salariales y salarios medios “pírricos”. “Si queremos reducir y plantear un reparto de trabajo, eso exigiría o bien seguir devaluando salarialmente las condiciones de nuestros trabajadores o elevar los costes del trabajo”, ha avisado y ha considerado que “ni una cosa ni la otra son desde el punto de vista ecónomico y de justicia social” lo que necesita ahora mismo España. Por lo que se refiere a la edad de jubilación, ha subrayado que, al reivindicar la reforma del sistema que hizo el anterior Gobierno socialista, apoya el objetivo de los 67 años, fijado con carácter transitorio hasta 2027.

Aunque con la mirada puesta en Podemos, Sánchez también ha arremetido también contra lo que plantean otras fuerzas políticas. No está a favor de implantar el contrato único, como propone por ejemplo UPyD, aunque cree que habría que “reducir el número de contratos” que contempla la legislación laboral. En cuanto a la reforma laboral del PP, ha denunciado que lo que ha hecho ha sido “abrir las puertas a una mayor precarización de las relaciones laborales”. Como ejemplo, ha subrayado que hay muchos trabajadores contratados a tiempo parcial que en realidad trabajan a tiempo completo y ha recalcado que se están haciendo “diez millones de horas extras de manera ilegal” a la semana.

En materia de pensiones, ha cargado contra la reforma del Gobierno, que establece un suelo del 0,25% para las revalorizaciones y un techo del IPC más 0,5%, ya que considera que “convierte en estructural una desigualdad que también se da” en las pensiones. Además, ha reivindicado la reforma del anterior gobierno socialista y ha explicado que aspira a que sigan aumentando las pensiones mínimas como, ha recalcado, ya ocurrió en la era Zapatero.

Reforma fiscal

También ha vuelto a comprometerse a poner en marcha una reforma fiscal, porque la situación actual -con un déficit público de en torno al 7% del PIB- “no es sostenible en el tiempo”. Sánchez ha explicado que quiere proponer un sistema “más sencillo” y que sea “más justo”, que garantice suficiencia de ingresos y no distorsione la actividad económica. Tras denunciar que “la mayoría de deducciones y de beneficios fiscales son aprovechadas por quienes tienen capacidad para contratar a grandes despachos de asesores”, ha dicho que el PSOE quiere reforzar la imposición “sobre las grandes fortunas”. Y esto, partiendo de la premisa de que el debate no es si “bajar o subir impuestos” es de izquierdas, sino que “lo que es de izquierdas es que quien tenga más, contribuya más a la Hacienda pública”.

En concreto, ha garantizado que no subirá los impuestos a las clases medias y trabajadoras, pero sí a las grandes fortunas, ha defendido elevar el impuesto de sociedades para las grandes empresas para aliviar la carga fiscal de las pymes y eliminar “muchas de las deducciones” que hay en la actualidad por ser una vía de escape para pagar menos impuestos y ha abogado por reducir los tipos de IRPF y que tributen más las rentas del capital y los rendimientos patrimoniales, además de “ampliar el abanico de instrumentos de ahorro de las personas”.

En vez de seguir recortando los sueldos, ha optado por aumentar el Salario Mínimo Interprofesional y por depreciar el euro para mejorar la competitividad y facilitar la exportación. Respecto a artículo 135 de la Constitución sobre el límite de gasto, ha reafirmado la necesidad de corregirlo y completarlo al estimar que su redacción actual “no refleja los ideales de sociedad que tiene la socialdemocracia española”.

Posibles alianzas tras las elecciones

Al margen de las cuestiones estrictamente económicas, buena parte del debate ha girado en torno a las posibles alianzas si el PSOE llega al poder. Pedro Sánchez no ha aclarado cuáles son sus planes pero tampoco ha cerrado puertas. Preguntado si estaría dispuesto a entablar un pacto con el PP para dar estabilidad a la recuperación económica, ha opinado que es más “sano” para la democracia que haya gobiernos que cuenten con el apoyo de otras fuerzas políticas.

“El que haya gobiernos con distintas fuerzas parlamentarias no me parece una mala noticia, al contrario, creo que es sano para la democracia y para el Parlamento, porque en el Parlamento se pueden deliberar muchísimas cuestiones que ahora están fuera del debate porque el rodillo parlamentario del PP lo impone”, ha argumentado. “Lo pésimo son las mayorías absolutas”, ha asegurado, “porque al final cercenan el debate parlamentario y dejan que las reformas se planteen con un sesgo, que es desgraciadamente el sesgo ultraconservador que tiene el Gobierno de Rajoy”.