El presidente de Freixenet admite cierto ‘temor’ al boicot y Mas le suelta un mitin al fiscal catalán

El presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet, ha afirmado hoy que no sabe cómo acabará el debate catalán, aunque ha subrayado que no ve en el futuro una Cataluña independiente de España. Durante su intervención en el Foro Abc, Bonet ha señalado que no puede anticipar lo que va a pasar porque no es político, pero ha admitido que tiene "temor y preocupación" por un posible boicot doble (por parte de independentistas catalanes y de contrarios a ello) a sus proyectos, si bien ha recalcado que en este momento no está afectando a la empresa. Y es que Freixenet, la marca del cava catalán más internacional de España, se ha hecho acreedora a una guerra del cava al revés -el boicot de los soberanistas- por un anuncio publicitario. Mientras tanto, Artur Mas ha aprovechado un acto en el que estaba el Fiscal Superior de Cataluña para insistir en su órdago soberanista y pedirle que no confronte legalidad y legitimidad.

Romero de Tejada, Germà Gordó y Artur Mas |

Mas ha defendido la necesidad de “soldar y juntar” legitimidad y legalidad, en su discurso en el acto de entrega de los premios del Día de la Justicia, que ha presidido junto al Fiscal Superior de Cataluña, José María Romero de Tejada, el presidente el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TJSC), Miguel Ángel Gimeno, uno de los tres magistrados que debe decidir sobre la admisión a trámite de la querella contra él por el 9N, así como el conseller de Justicia, Germà Gordó. Tras su discurso, que Romero de Tejada no ha aplaudido, Mas ha intercambiado un breve saludo durante unos segundos con el Fiscal Superior, aunque durante el acto de entrega de premios no se han dirigido la palabra pese a figurar -separados por el conseller Gordó- en la misma mesa presidencial.

El presidente catalán ha desplegado todo su argumentario a favor del secesionismo pretendiendo dar una lección a los juristas que le acompañaban sobre cómo aplicar la ley en el caso de la querella que se ha interpuesto contra él y dos de sus consejeras. Para ello, ha sostenido que la política debe tener “la clarividencia, la sabiduría y la prudencia” de entender que cuando tantas personas tan diferentes apoyan un proyecto, lo que hay que hacer es “casar bien, juntar bien, soldar bien la legitimidad de la democracia con la legalidad de un Estado de derecho”. Mas ha avisado de que ambos principios “deben ir de la mano, no se pueden confrontar” porque los que lo hacen “son los que llevan la situación al límite, y el límite no es la solución”.

El presidente de la Generalitat cree que la voluntad de Cataluña es “soldar la legitimidad de los ciudadanos, cuando se expresa en las urnas, y la legalidad” y que desde el gobierno catalán se han hecho “todos los esfuerzos” para conseguirlo. “Y si no ha podido ser exactamente así, es porque cuando hemos llamado a la puerta no había nadie o se nos ha cerrado”, ha resaltado y ha expresado su deseo de que “todos los poderes públicos” entiendan que ese mensaje “es fundamental para la buena convivencia de todos, en el presente y en el futuro”.

Reproches al poder judicial

Mas ha lamentado el “intento fallido de mejora del autogobierno” que supuso el Estatut de 2006 recortado por el Tribunal Constitucional y ha avisado de que Cataluña “no se conformará ni se conforma con esa regresión”, sino que seguirá luchando porque la “capacidad de decisión propia es un elemento esencial” de su identidad. “De esos vientos vienen estas tempestades”, ha apuntado, tras recalcar que en Cataluña es “muy evidente y prácticamente unánime” la sensación de que esta comunidad en vez de mejorar su autogobierno está yendo “para atrás, como los cangrejos”.

En ese sentido, ha destacado la “gran transversalidad” que tiene ese sentimiento en Cataluña, con una “población absolutamente mezclada” en la que “millones de personas han venido de fuera”. “Y por eso llora la criatura, porque eso se vive en Cataluña como una ruptura de nuestro proyecto colectivo, porque desde la Edad Media hay esa voluntad de gobernarnos cuanto más mejor a nosotros mismos”, ha opinado Artur Mas. El presidente catalán ha concluido su discurso agradeciendo al sistema judicial su labor clave para construir, pese a las circunstancias actuales, “un país más transparente y limpio”.

Mientras Mas participaba en este acto, el presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet, intervenía en otro en Madrid, en el Foro Abc, donde ha indicado que una posible salida al debate catalán puede ser consensuar la reforma de la Constitución. Bonet ha admitido que tiene “temor y preocupación” por un posible boicot doble (por parte de independentistas catalanes y de contrarios a ello) a sus proyectos, si bien ha recalcado que en este momento no está afectando a la empresa.

La declaración de Bonet, reconociendo que no sabe de dónde le puede venir el golpe pero pendiente tanto del frente soberanista como del españolista o constitucionalista, son suficientemente expresivas de una sensación de división social que se está implantando en Cataluña en aplicación de la máxima “o conmigo o contra mí”. Aunque hayan sido los secesionistas los que se han pronunciado públicamente a favor de un boicot a Freixenet, el fenómeno inverso podría estar produciéndose respecto a otros productos catalanes. De alguna manera, se podría estar reproduciendo el boicot al cava del año 2004, cuando unas declaraciones del entonces presidente de ERC, Josep Lluís Carod Rovira, cuestionando la candidatura olímpica de Madrid 2012 provocaron que muchos ciudadanos del resto del Estado español dieran la espalda a los productos catalanes.

El spot de la discordia

Freixenet ha provocado reacciones airadas del frente soberanista catalán con el spot de sus tradicionales burbujas doradas y navideñas, que termina con un brindis del cantante David Bisbal y la actriz María Valverde “por los próximos cien años juntos”. Se trata de celebrar el centenario de las bodegas pero, como ha reconocido el propio Bonet, superponiendo un mensaje por la unidad de España. Y esto es lo que ha provocado un amago de boicot en Cataluña.

El miércoles pasado, nada más conocerse el spot, la diputada autonómica de CiU Elena Ribera animó a boicotear a la firma catalana. “Freixenet buscando no perder cuota de mercado brinda por cien años juntos. Acaba de perder dos millones de consumidores catalanes… potenciales”, señaló desde su tuit, lo que generó una importante polémica. Eso no impidió que un día después, las juventudes del partido liderado por Oriol Junqueras pusieron su granito de arena en la campaña contra Freixenet, manifestándose ante sus instalaciones.

“Brindamos por la libertad. ¡Ni Bonet ni Freixenet representan a Sant Sadurní!”, rezaba el comunicado colgado en la página web de las juventudes de ERC en el que reivindicaban la acción. En él, además, cargaban contra Bonet por su “sentimiento españolista”. Posteriormente, el comunicado fue retirado de la página web -según diversas fuentes, por indicación de la dirección de ERC-, y la propia organización juvenil emitió un tuit en el que trataba de matizar su actuación: “Ante las malas interpretaciones de la acción de pasado jueves, queremos remarcar que nuestra actuación fue sobre las declaraciones de Bonet”.