El Real Madrid conquista la ansiada décima Copa de Europa tras ganar al Atlético (4-1)

El Real Madrid se ha proclamado este sábado campeón de Europa en Lisboa tras derrotar por 4-1 al Atlético de Madrid en un partido que llegó a la prórroga merced a un gol de Sergio Ramos, el héroe de la noche, en el descuento que igualaba el tanto de Godín tras un partido intenso y jugado de poder a poder que se recordará durante mucho tiempo y que los rojiblancos tuvieron en su mano, como sucedió hace 40 años en esa recordada final que se le escapó ante el Bayern de Múnich, también en los últimos instantes. Después de los 90 minutos, el físico pasó factura a los dos equipos, sobre todo a los rojiblancos, anímicamente también tocados por el tanto del defensa andaluz, y el Real Madrid se aprovechó de ello gracias a los tantos de Bale, Marcelo y Cristiano Ronaldo, de penalti, poniendo el broche de oro a una gran temporada del conjunto de Ancelotti, que conquista la ansiada ‘Décima’  ante un rival que a pesar de la derrota debe tener la cabeza muy alta después de firmar un año para el recuerdo.

Lo decía Iker Casillas antes del partido. “A base de palos, el equipo se ha hecho fuerte”. Y es que, desde que el Real Madrid ganó la novena Copa de Europa en Glasgow en 2002, la afición blanca, pero también los futbolistas, se han llevado muchas decepciones, en concreto doce. Desde aquella final con golazo de Zidane incluido hasta 2011, el equipo no volvió a llegar a una semifinal de Liga de Campeones. Tuvo que llegar José Mourinho al banquillo para poner al equipo dónde le correspondía por historia, jugando tres semifinales consecutivas, aunque ni con el portugués logró el Real Madrid conquistar la ‘Décima’, quedándose por muy poco con la miel en los labios. Pero de las derrotas ha aprendido, a base de palos, como dice el capitán, y ha tenido que ser contra el Atlético, el máximo rival del Real Madrid, con permiso del FC Barcelona, y en Lisboa, tierra también maldita para los merengues, que nunca habían ganado allí, dónde el Real Madrid por fin ha conseguido el premio con el que se ha roto una pesada losa que atormentaba al hincha madridista, porque además de un título, esta copa era una obsesión.

El partido comenzó con mucha intensidad, con los dos equipos presionando muy arriba, aunque fue el Real Madrid el que consiguió hacerse con el control del balón en los primeros minutos. Con Modric cogiendo galones en el centro del campo por la baja de Xabi Alonso, al que sustituyó Khedira y no Illarramendi como se preveía, el Atlético tuvo un importante contratiempo tras la lesión de Diego Costa, que tuvo que retirarse del terreno de juego afectado por las mismas molestias musculares por las que tuvo que abandonar el Camp Nou hace una semana y que han seguido persistiendo a pesar del tratamiento con placenta de caballo al que se sometió en Belgrado hace unos días.

La baja de Costa obligó a Simeone a sacar a Adríán para sustituirle y el partido, como si dependiese del juego del brasileño, entró en una dinámica en la que ninguno de los dos equipos parecía que quisiese el balón, fruto probablemente del respeto al rival. Las ocasiones no llegaban y los nervios empezaban a hacer mella en los futbolistas después de varias faltas bastante feas. En una de ellas, sufrida por Di María, Raúl García vio la amarilla y Sergio Ramos, que se acercó por allí para protestar, también fue amonestado.

Con un partido así se sabe que son los pequeños detalles los que marcan el duelo y precisamente en uno de ellos, un balón perdido por Tiago en la medular, llegó la mejor y única ocasión en la primera parte del conjunto de Ancelotti. Bale recuperó el balón, se fue hacía al área y cuando ya se cantaba el gol, el galés disparó demasiado desviado, con Courtois ya batido.

Y como quien perdona, más si hay pocas ocasiones, lo acaba pagando, el Real Madrid recibió un severo castigo en el minuto 36 en una jugada que no entrañaba aparentemente peligro. Juanfran centró al área tras un balón que venía rechazado en un córner, la defensa blanca se quedó anclada y Casillas se quedó a media salida en un error imperdonable del meta blanco, que solo pudo ver como el balón, cabeceado por Godín, se iba al fondo de la red. Duro varapalo para el conjunto blanco, que de ahí al final de la primera parte no se pudo sobreponer, con pocas noticias de la popular BBC, sobre todo de Benzema, que apenas intervino en el juego.

El Madrid, mejor en la segunda parte

La segunda parte empezó parecida al final de la primera, con el Real Madrid temeroso, incapaz de crear problemas a un Atlético que mantenía el orden y el rigor defensivo gracias a Gabi y a Koke. Ancelotti movió entonces el banquillo y sacó a Isco y Marcelo por Khedira y Coentrao, dos cambios que le dieron al Madrid mayor profundidad y le hicieron gozar de buenas ocasiones, con los nervios a flor de piel y con un Cristiano Ronaldo que hacía patente con sus gestos que no estaba al cien por cien.

Los últimos diez minutos fueron un asedio blanco a la meta atlética, con el gol rondando el área defendida por Courtois, que achicaba balones como podía buscando el pitido final. Había salido ya a la desesperada Morata, por Benzema, y Simeone había reforzado el centro del campo con Sosa, que salió por Raúl García.

En una de esas, ya en el descuento, con la afición del Atlético casi celebrando la victoria y con la del equipo blanco con lágrimas en los rostros, Sergio Ramos, el jugador más en forma del Real Madrid, el alma del equipo e ídolo para la afición, cabeceó un córner botado por Modric y el balón fue a parar al fondo de la red a pesar de la estirada del gigante belga, provocando la locura en el banquillo merengue y sin tiempo para más. El partido se fue a una prórroga que el Madrid al final buscó y mereció y al Atlético, otra vez, como en aquella final ante el Bayern de Múnich con Luis Aragonés de referente, se le escapó la Copa de Europa por dos minutos.

Las fuerzas para entonces ya andaban justas, sobre todo en el Atlético de Madrid, y los primeros quince minutos de la prórroga demostraron que se iban a ver pocas ocasiones. El Madrid tenía el control pero el agobio al que sometió a los rojiblancos en los últimos minutos del tiempo reglamentario y esas ganas por marcar se habían diluido, todo ello con algunos jugadores físicamente muy tocados, como Juanfran o Cristiano, y con todos los cambios agotados en ambos bandos.

En la segunda parte del tiempo suplementario, el Madrid, con Cristiano cojo y Bale dando síntomas de fatiga, dominó más el juego a medida que aumentaba el agotamiento del Atlético, con un Juanfran que no podía andar y que jugó los últimos minutos con gestos visibles de dolor. Se acordaba Simeone seguramente de Diego Costa y del error de haber contado con él en el once inicial cuando Di María, que estaba haciendo un esfuerzo espectacular, tiró del carro del conjunto merengue y cuando nadie lo esperaba dio una espectacular sprint de 40 metros que le hizo plantarse ante Courtois tras varios quiebros a la defensa colchonera. El meta belga paró bien el disparo del argentino, pero Bale atento al rechace remachó de cabeza al fondo de la red.

El tanto dejó al Atlético roto y en una contra Marcelo sentenció con un fuerte disparo que se fue al fondo de la red a pesar de la parada de Courtois. Poco después hubo penalti a Cristiano, el que faltaba, que a pesar de estar muy cansado lanzó el balón con la fuerza de todos los madridistas que vibraban en la grada con la victoria.

El Real Madrid, por fin, y ante un rival que a pesar de la derrota se merece un monumento, tiene su ‘Décima’. Ha costado, la tuvo incluso perdida, pero para los madridistas el tiempo de espera y el sufrimiento han merecido la pena. Es la Copa de Europa de la fe.