La dimisión de Pujol en CDC empeora la “ruinosa” estabilidad de Mas en Cataluña

La crisis política de Cataluña aumenta a pasos agigantados en medio de una desastrosa situación financiera, que está propiciando el fracaso del rumbo secesionista de CiU impuesto por Artur Mas y facilitando la posible ruptura del pacto de la federación con ERC y un acercamiento –próximo y puede que secreto- de Mas a Mariano Rajoy en pos de un acuerdo de financiación para la comunidad a cambio de la suspensión del proceso soberanista. Los casos de corrupción habidos en el seno de CiU, como los del Palau, Pallerols y ahora el de la ITV -que ha tocado de lleno al secretario general de Convergencia, Oriol Pujol- han complicado la difícil situación de Mas y su casi imposible relación con ERC, a la que se oponen los poderes económicos catalanes, lo que deja a su Gobierno en la absoluta inestabilidad.

Y es en esta tesitura en la que Oriol Pujol, el heredero político de Jordi Pujol y el secretario general de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y portavoz de su partido en el parlamento catalán, ha dimitido de todos sus cargos menos del de diputado catalán, como consecuencia de su imputación en el caso judicial abierto sobre posible tráfico de influencias en concesiones de licencias para los controles automovilísticos de ITV en Cataluña, operación en la que el fiscal del caso sitúa a Oriol Pujol como máximo responsable de la trama, cosa que ha vuelto a desmentir este martes el propio político catalán. Quien, por otra parte, se resiste a dejar su escaño en el Parlament, lo que le acarreará las críticas de ICV y ERC.

Otro político, pues, imputado y que, como el ex ministro José Blanco, no deja el escaño ni el acta de diputado hasta saber si habrá o no juicio oral contra él. Y gran revuelo en Cataluña porque Oriol Pujol lideraba el ala más radical e independentista de Convergencia, además de ser considerado el “hereu” de Jordi Pujol, el emblemático dirigente nacionalista y de CiU que, de un tiempo a esta parte, se ha visto acosado por los escándalos de los negocios y las llamativas fortunas de sus hijos, lo que Pujol (y también Mas) han calificado como un ataque de las “cloacas” del Estado para frenar todo el proceso de independencia de Cataluña, por más que los hechos ya han demostrado indicios más que suficientes para sospechar e investigar. Los tribunales, en algunos casos como el de las ITV, lo están haciendo ya.

Sin embargo, lo único cierto en todo esto es que el déficit público catalán ha sobrepasado los 50.000 millones del euros, que la Comunidad catalana está al borde de la quiebra con graves problemas de pagos mensuales y sin ponerse al día en los ajustes del déficit público impuesto por la UE y que el gobierno de Mas no ha conseguido aprobar los Presupuestos catalanes de este año en los que se esperaba un recorte de 4.400 millones de euros, algo a lo que se opone radicalmente ERC. Todo esto obligará a Mas a negociar con Rajoy en pos de una reforma del modelo fiscal catalán y de las inversiones del Estado en Cataluña. Y sobre todo buscando el apoyo parlamentario del PSC para aprobar esos Presupuestos, lo que tampoco parece fácil por lo que Mas se quedaría en la absoluta soledad y sin diputados suficientes para gobernar. El colmo del sarcasmo sería que el PP catalán acabara apoyando los Presupuestos de Mas (Rajoy no se puede permitir, ante la UE, que en Cataluña se declare una quiebra), para evitar así otro adelanto electoral en el que ERC seguiría comiéndole terreno y votantes a CiU.

Sin perder de vista la certeza de que la declaración de soberanía aprobada en el parlamento catalán es tan inconstitucional como ilegal, y que lo mismo ocurre sobre el pretendido referéndum catalán para la autodeterminación y la independencia, que algunos portavoces de CiU ya empiezan a modular, mientras desde Unió se subraya su resistencia a dar pasos en contra de la legalidad e incluso de la independencia, rebajando sus objetivos a una relación de Cataluña con España de corte confederal.

Como cierto es, finalmente, que tanto el líder de Unió, Duran Lleida, como el hasta ahora secretario general de Convergencia, Oriol Pujol, se han visto implicados en casos de corrupción, el primero por la condena de dirigentes de UDC ahora en la cárcel por el caso Pallarols -Durán prometió dimitir si ello ocurría y no ha cumplido su palabra- y el segundo, Oriol, como presunto responsable e inductor del delito de tráfico de influencias, resistiéndose también a dejar su acta de diputado catalán.