Cuatro manifestantes y un niño muertos en nuevas protestas contra el régimen sirio

Cuatro civiles, entre ellos un niño, han perdido la vida este viernes en la ciudad de Homs y en Sanamein, después de que las fuerzas de seguridad abrieran fuego contra los manifestantes que protestaban, un día más, contra el régimen de Bashar Asad.  Grupos pro democráticos se movilizaron en las calles de varias regiones sirias. Tras un comunicado lanzado por la oposición, los habitantes salieron con ramas de olivo en las manos y el torso descubierto como símbolo de paz.

Al menos 32 personas murieron este viernes en Siria en una nueva jornada de protestas políticas que fue reprimida por las fuerzas de seguridad en una veintena de ciudades y pequeñas localidades de todo el país, según activistas de derechos humanos.  Razan Zeituna, una activista de los llamados Comités Locales de Coordinación, que recopilan la información sobre manifestaciones y la actuación policial, dijo que hasta última hora de esta tarde la cifra de muertos alcanzaba las 32 personas. Según esta organización, el mayor número de víctimas se produjo en suburbios de las ciudades centrales de Hama y Hams, con una docena de muertos en cada lugar. Entre estas víctimas se encuentran un niño de 11 años y un adolescente de 16, de acuerdo con los informes de los Comités Locales de Coordinación, que aportan los nombres de todas las víctimas mortales.

Además de las víctimas de Hama y Homs hubo cuatro muertos en un suburbio de Damasco, Berze, y el resto de las víctimas se produjeron en las localidades de Sanamein, 30 kilómetros al sur de la capital, y cerca de Deraa, próxima a la frontera con Jordania. Las cadenas árabes Al Yazira y Al Arabiya, citando informes propios, elevaban la cifra de muertos a más de veinte, aunque, según Zeituna, los datos que tenían por lo menos Al Yazira habían quedado desfasados.

Todos estos informes obtenidos por activistas de la oposición y organismos de derechos humanos no se pueden contrastar por las restricciones oficiales impuestos por el régimen de Bachar al Asad a los periodistas.

El régimen de Damasco ha impuesto un férreo control de la información, ha expulsado a varios periodistas extranjeros y ha detenido o prohibido trabajar a reporteros sirios que colaboran con medios internacionales. De acuerdo con los datos proporcionados por estas fuentes, hoy hubo manifestaciones en numerosas localidades de norte, centro y sur del país, así como en el noreste, donde hay una fuerte concentración de población de origen kurdo.

La oposición siria, con el fin de ganarse a estos últimos, designó la jornada como Viernes de Azadi, o Viernes de Libertad, en kurdo. En ocasiones anteriores, fechas como las de hoy han tenido diferentes nombres. Siria, al igual que en otros países de la región, viene siendo escenario desde mediados de marzo de una serie de protestas políticas que han causado un millar de muertos, la mayoría de ellos civiles y activistas de la oposición. El régimen de Bachar al Asad acusa de estos hechos a países extranjeros no identificados y a grupos interesados en generar inestabilidad en Siria buscando el beneficio propio.

Las manifestaciones de este viernes se producen un día después de que, en Washington, el presidente estadounidense, Barack Obama, acusara al régimen sirio de elegir “la senda del asesinato y las detenciones masivas”. Obama dijo que Al Asad “tiene la oportunidad de dirigir la transición o quitarse de en medio”, y exigió a Damasco que “deje de disparar contra los manifestantes, permitir las protestas pacíficas y liberar a los prisioneros políticos”.

No ha habido comentarios oficiales a estas acusaciones. La agencia oficial siria, Sana, al informar de este discurso, calificó de “arrogante” a Obama y lo acusó de injerencia en los asuntos internos sirios.