Rubalcaba, Pigmalión de C. Chacón

Cuenta la leyenda que fueron novios y que él, Rubalcaba, el Pigmaleón de la Galatea Carme Chacón, le enseñó los secretos del PSOE y la introdujo por pasillos del poder que conducen al reverso o lado oscuro de la política y la fuerza bruta del Estado. Pero el hechizo que Rubalcaba había proyectado sobre Chacón para convertirla en “su querida señorita” –versión felipista de My fair lady-, se esfumó como por encanto por la llegada de un tercero en discordia, otro aprendiz de brujo llamado Miguel Barroso que juega a ser el Rasputín del palacio de Zapatero y que derramó un filtro amoroso sobre el vaso de la Chacón.

Luego Raputín/Barroso, tras casarse con la Carme del PSC o la Carmen de Almería, consiguio que el Bambi loco de la Moncloa la nombrara ministra de la Defensa nacional, a esta nacionalista que va diciendo que España no es una nación sino “varias”, y lo logró en pleno embarazo y “a la voz de mando ¡firmes!”. Y ahora que se aproxima el ocaso imparable del líder ZP, Rasputín ha lanzado a su “santa” en la carrera de sucesión de Zapatero y ya están otra vez frente a Frente la ambiciosa Chacón y el cruel Rubalcaba.

Ya se habían vistos las caras en el Consejo de Ministros –ella al mando de los tres ejércitos y del CNI; y él al mando de la policía nacional, la guardia civil, y la policía judicial-y mas tarde, y tras el desfallecimiento otoñal de Zapatero y la crisis de Gobierno, Rubalcaba se impuso a su Galatea desde la todopoderosa vicepresidencial del Gobierno y ella cabizbaja, a sus órdenes y rechinando los dientes.

Y cuando parecía que la senda de la sucesión de Zapatero estaba expedita y franca para Rubalcaba –el candidato del felipismo-, reaparece Galatea Chacón en el papel de “la fiera de mi niña”, enseñando las uñas y rugiendo como un leopardo al anochecer. Dispuesta a quitarle el sillón del poder del PSOE a su mismísimo Pigmalión, que pensará: “cría cuervos y te sacarán los ojos”.

En realidad Rubalcaba y Chacón se están peleando por la derrota en las elecciones generales de 2012, pero no se dan la espalda y mientras ella pide las “primarias” don Alfredo dice que él está muy ocupado gobernando el país, es decir improvisando a 110 kilómetros por hora, mientras el tercer candidato en discordia, el inagotable Pepe Bono, el de los discursos floridos al que le ha traicionado el subconsciente al decir que él está “tan ricamente” –y que lo diga- no para de verse a escondidas con Zapatero.

El presidente Zombi que a punto ha estado de pedir asilo en Túnez y tiene este país hecho unos zorros mientras el alma de España se le escapa de las manos como un chorro de agua fresca, o un poderoso chorro de petróleo o de la sangre que emana de las garras de Gadafi.

Adivina, adivinanza ¿dónde está Casiopea? Miramos al cielo en busca de respuestas y no se ve rastro alguno del Gobierno o de la Oposición. Dicen que unos y otros están en sus respectivas cuevas ensayando insultos para dar la nota en la inminente campaña electoral de mayo: ¡frikis!, dice Blanco, ¡pestilentes!, dice Rubalcaba (pensando en las maniobras de Barroso), ¡a mí la Guardia Civil, grita Leire Pajín para poner orden en el restaurante Horcher, mientras la pobre Bibiana Aído sigue escondida debajo de la cama porque ha batido todos los récords de muertes por violencia de género en España, mientras Trinidad Jiménez pasea su reloj de Bulgari con igual gracejo que la Chacón exhibe el Hublot de oro, regalo de Barroso. El “consilieri” de Zapatero que compite con Pedro J. a la hora de calentar las orejas al presidente y de empujarle para que Rubalcaba caiga y pierda la carrera de la sucesión. Porque Pedro J., odia más al felipismo que a Rajoy, lo que ya es odiar.

¡Que bonita es esta leyenda política de amor y venganza entre Rubalcaba y Chacón! Pigmaleón y Galatea, a palos por el poder de lo que va quedando del PSOE, a palos por liderar la derrota de 2012,  a palos goyescos el uno contra el otro, mientras se escucha el fandango que dice: “amores que se han querido/ y se encuentran en la calle,/ o se mudan de color/ o se hacen un desaire./ Por dentro sufren los dos”. Y Zapatero con la sonrisa de “tontito” como dice Celia Villalobos pasándose un montón, y la casa, España, sin barrer y pronto todos haciendo colas en los corralitos de los bancos, o en las gasolineras con un bidón, o en las listas del paro, o en el andén del tren que va a Alemania y que nunca ha de volver.