Chanzas y chirigotas con la velocidad

Hasta el propio vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha tenido que admitir en esta ocasión que las críticas del portavoz del Partido Popular, Esteban González Pons, le molestan no por desacertadas, sino por ácidas. ¿Pero qué espera Rubalcaba? Si hasta en su propio partido admiten que esta es otra de las ingeniosas ocurrencias de Miguel Sebastián. Los desaciertos del titular de Industria casi superan a sus propuestas.

Se hizo inicialmente conocido tras ser despedido del BBVA al inspirar la principal propuesta fiscal de los socialistas de fijar un tipo único de gravamen en el impuesto de la renta de las personas físicas que ganadas las elecciones goza del más profundo y razonable sueño de los justos. Desechada la propuesta por la injusticia social que supone que ricos y pobres coticen con el mismo tipo, sólo encontró apoyo en su colega, el entonces responsable del servicio de estudios del Central-Hispano, uno de los más declarados liberales de entre los profesores eméritos españoles.

Aunque tampoco es cuestión de repasar el conjunto de desaciertos del responsable de Industria y Turismo, resulta inevitable recordar como mínimo su desafortunada intromisión para mantener la españolidad de Endesa y el diseño del ataque al BBVA a través de Sacyr, intromisiones que le habrían inhabilitado como ministro en Francia, Alemania o Reino Unido. No digamos en Estados Unidos, donde se formó.

Pero volviendo a la decisión de limitar la velocidad a 110 kilómetros por hora en autopistas y autovías, la primera cuestión que plantea es que la reacción del Gobierno ha sido muy superior a la de la mayoría de sus socios comunitarios. El Plan, por cierto, recuerda a lo que nos dicen los libros de historia que aplicó el Gobierno de Franco en 1973, con ocasión de la primera gran crisis del petróleo.

Según los datos del último Boletín Petrolero de la Unión Europea que se publica el jueves de cada semana del año, las subidas en España cuadruplican lo que sucede en la Europa a 27 y se multiplican por cuarenta, sí 40, con lo que sucede en la eurozona. Sí mientras en la UE a 27 se ha producido un encarecimiento del 0,26%, en la eurozona ha sido de 0,02% y en España del 1,06%. Entre los países de la moneda única sólo Irlanda, con una economía bajo tutela exterior y un severo plan de incremento fiscal, supera a España. Un dato que como poco resulta muy curioso.

En el caso del diésel, el incremento en España es todavía superior, aunque la diferencia es menor en porcentaje, del 3,07%, frente al del 1,9% de la Europa de los 27 y el 2,2% de la eurozona.

Con todo, no deja de llamar la atención que los precios son ahora superiores a lo que sucedió con la crisis del 2008 cuando el precio del barril de Brent alcanzó los 150 dólares, un 40% más caro del precio al que cerró el pasado viernes.

Si medimos la evolución sencillamente por las subidas experimentadas la pasada semana sólo Irlanda en la zona euro y Suecia en toda la UE han registrado subidas superiores de los precios de las gasolinas por encima del 2%. Conviene recordar además que en este mismo período de tiempo de la última semana, los precios de la gasolina incluso han bajado en siete países.

No es extraño que hasta en twitter se haya desatado una oleada de bromas y chirigotas con la decisión del pasado viernes del ejecutivo. Y eso que todavía no conocían que las pegatinas que se han diseñado para cambiar la señalización no se podrán quitar. Los más de 300.000 euros que van a costar estas pegatinas, al margen de las horas de los empleados y los costes de sus desplazamientos para llevar a cabo el trabajo, habrá que multiplicarlos por dos el día que volvamos a la limitación de los 120 km/h.

Tantos fueron los comentarios en twitter que estuvo entre los 10 más populares de la red social en España a las pocas horas de anunciarse la iniciativa.

La ironía ha sido el factor fundamental de los comentarios: “Para ahorrar combustible el Gobierno premiará a todos aquellos que vayan en un dos caballos o directamente a caballo” o “¿Entonces cómo va la cosa, en las autopistas a 67 kilómetros por hora y jubilación a los 110 años?”. En Facebook, se han creado varios grupos contrarios a la medida propuesta por el Gobierno.

Las cifras de ahorro calculadas por el Gobierno no le salen a nadie. Las estimaciones se han hecho pensando en un año cuando el propio Ejecutivo habla de medidas provisionales y temporales. Lo grave es que el país ya no está para ocurrencias y Zapatero las sigue aceptando todas.